No suelo recomendar libros. Lo dejo para los que realmente saben de literatura, pero quisiera llamar la atención sobre El hombre que detuvo a García Lorca , de Ian Gibson . En él se repasa la vida y circunstancias de Ramón Ruiz Alonso , quien quiso hacerle un favor al mundo apresando al poeta granadino cuando estaba refugiado en casa de Luis Rosales . Lorca creía que al amparo de un falangista se salvaría del pelotón de fusilamiento. Fue un ingenuo.
Nadie dijo a Ramón Ruiz que detuviera a Lorca. El mismo escribió la denuncia, se puso un mono azul, y fue a por el poeta junto a las fuerzas del orden. Lo hizo "bajo su estricta responsabilidad". De Ruiz se decía que era un "obrero amaestrado". Yo creo que era un "tonto con látigo". Y contra ellos alguna vez me ha prevenido gente sabia. Los hay a puñados. Tontos, no sabios.
Tiempo después, cuando se le preguntaba a este señor por Lorca siempre decía "que en paz descanse" y tenía sus obras completas en su biblioteca en un ejemplo de sadismo. Nada más llegar la democracia, Ramón Ruiz tuvo que exiliarse a Estados Unidos por la presión social que había contra él. También se da la circunstancia de que sus dos famosísimas hijas representaron en el teatro alguna vez las obras del poeta granadino.
Pero tras un tonto útil hay detrás un tonto integral . Un miembro del pelotón de ejecución comentó esa misma mañana en un bar: "Vengo de meterle unos tiros por el culo al maricón ese de Lorca". ¡Qué país de delatores y Judas! Refrán: Detrás de un tonto útil hay siempre otro inútil .
Artículos publicados en EL PERIÓDICO EXTREMADURA todos los martes, en su contraportada.
martes, 23 de octubre de 2007
martes, 16 de octubre de 2007
EL ARTE DEL BIEN MORIR DE UNA MALPARTIDEÑA
Cuando llega la hora de entregar el equipo que nos dieron al llegar a este mundo es cuando realmente sabemos si nuestro paso por la vida terrenal ha sido provechoso. Morir también es un arte. A veces, cuando llega ese momento crucial hay quienes te van poniendo luces hacia la puerta de salida. Si has hecho bien los deberes tendrás a tu lado a mucha gente encendiendo lámparas en una suave marcha hacia la luz eterna. Si no los hiciste estarás sumido en el dolor del tránsito, en esa metamorfosis misteriosa de la muerte, y sin ninguna palabra de aliento.
Existe una costumbre en muchas culturas de ayudar al enfermo, especialmente si se trata de un doliente al final de su viaje. Recuerdo que una vecina visitaba a mi madre en Sevilla durante los últimos estadios de su evolución. Durante toda la vida aquella vecina fue parte del paisaje de mis padres en un barrio popular a las afueras de la ciudad de Sevilla. Ella siempre fue testigo de los pequeños y grandes acontecimientos del bloque de 12 plantas y 48 familias.
Era de ideas progresistas, aunque gustaba de la misa periódica y de vestir impecablemente. Siempre tuvo para mi madre un recuerdo cuando murió.
Aquella mujer era de Malpartida de Cáceres. Fue enterrada en su pueblo natal hace poco. Yo andaba como siempre en alguna feria, sin poder acercarme a dar el adiós a aquella persona que ayudó a mi madre a morir bien. La vida es así. Tan lejos y tan cerca. Ahora están las dos vecinas juntas. Refrán: Ten siempre a tu lado a quien te sujete el cayado
Existe una costumbre en muchas culturas de ayudar al enfermo, especialmente si se trata de un doliente al final de su viaje. Recuerdo que una vecina visitaba a mi madre en Sevilla durante los últimos estadios de su evolución. Durante toda la vida aquella vecina fue parte del paisaje de mis padres en un barrio popular a las afueras de la ciudad de Sevilla. Ella siempre fue testigo de los pequeños y grandes acontecimientos del bloque de 12 plantas y 48 familias.
Era de ideas progresistas, aunque gustaba de la misa periódica y de vestir impecablemente. Siempre tuvo para mi madre un recuerdo cuando murió.
Aquella mujer era de Malpartida de Cáceres. Fue enterrada en su pueblo natal hace poco. Yo andaba como siempre en alguna feria, sin poder acercarme a dar el adiós a aquella persona que ayudó a mi madre a morir bien. La vida es así. Tan lejos y tan cerca. Ahora están las dos vecinas juntas. Refrán: Ten siempre a tu lado a quien te sujete el cayado
martes, 9 de octubre de 2007
PAISAJE DE MUJER CON BOINA CALADA
Este otoño será distinto por muchas razones. La lluvia no manchará hasta los huesos y estarás --entre el frío y la niebla-- como una antorcha ante mis ojos. When the leaves come falling down , de Van Morrison , sonará al fondo, en lo interminable, como una mágica sintonía. Pero no será este tiempo que llega la misma estación que años antes. Tendrás la boina calada y el alma tranquila; y yo la sentiré más a mi lado que nunca. La sonrisa sencilla y un té para los dos. Nada más. Nada menos para reírnos del mundo y llenar tu habitación de estrellas cada noche, en silencio. No hables. Quítate el vestido, la vida y las mentiras. Déjalas en el suelo, junto a los zapatos y las medallas. Quédate ante mí, encendida, con el desnudo rubor de los amantes auténticos.
Las hojas caen todos los años de los árboles. Pero éste será diferente. Habrá un lugar donde acurrucarse y olvidarse de quienes han vendido el mundo. Hay luz en la buhardilla. Subamos a descubrir auroras boreales. Porque este otoño tendrá milagros cotidianos, caricias y palabras labradas en la tierra.
Todos van corriendo hacia la meta, con la lengua fuera. Pero tú has llegado ya este otoño extraño de tormentas y sol. La casa por fin ya no es un desierto. Y yo no naufrago en el huracán asiéndome a un raído y destartalado ataúd. El tren de la memoria silba a lo lejos. Tú ya te has bajado al andén. Mientras te acercas a casa he cogido tus maletas, porque este otoño la vida y el amor no pesan absolutamente nada. Refrán: Cuando vuelves hay milagros, panes y peces .
Las hojas caen todos los años de los árboles. Pero éste será diferente. Habrá un lugar donde acurrucarse y olvidarse de quienes han vendido el mundo. Hay luz en la buhardilla. Subamos a descubrir auroras boreales. Porque este otoño tendrá milagros cotidianos, caricias y palabras labradas en la tierra.
Todos van corriendo hacia la meta, con la lengua fuera. Pero tú has llegado ya este otoño extraño de tormentas y sol. La casa por fin ya no es un desierto. Y yo no naufrago en el huracán asiéndome a un raído y destartalado ataúd. El tren de la memoria silba a lo lejos. Tú ya te has bajado al andén. Mientras te acercas a casa he cogido tus maletas, porque este otoño la vida y el amor no pesan absolutamente nada. Refrán: Cuando vuelves hay milagros, panes y peces .
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