martes, 4 de diciembre de 2007

ODISEA NOCTURNA EN EL DEPÓSITO DE COCHES

Eres un monstruo. Te sigo todos los martes". Cuando escucho estas palabras siempre tengo la impresión de que algo malo va a suceder. Esto me lo decía de corazón un policía municipal en el depósito de vehículos de Cáceres. Yo iba a recoger el mío, retirado por estar mal aparcado entorpeciendo el tráfico en una intersección (sic). La mala suerte es que el Mégane aparecía con un pinchazo en una de sus ruedas. Un misterio. Las cosas empezaban a poner mal. Pero no era lo peor.
Los agentes me trataron amablemente. Era de noche e incluso me iluminaron para que pudiera cambiar la rueda. El problema es que las llaves del tapacubos y las de los tornillos no aparecían por ninguna parte.
Yo siempre las dejo en la guantera, aunque probablemente las metería en cualquiera de los mil cubículos secretos que tienen los coches ahora. También apliqué un reparapinchazos en espray. Pero fue inútil. Era una muesca profunda. Yo no recuerdo ningún bordillazo, pero estas cosas son así, algo inescrutable. Tuve que volver al día siguiente y que la grúa entrase en el depósito para después irme al taller. Ala, a soltar pasta. Con mi Renault 11 nunca pasaba nada. Y si pasaba abrías el capó y lo arreglabas como McGyver. Pero esa época pasó.
Me gusta tener seguidores en la policía local. No sabes de qué apuro te pueden sacar. Siento ser tan despistado y perder los tornillos habitualmente. Pero siempre que escucho un halago las cosas continúan francamente mal. ¿Por qué será? Refrán: Cuando te hacen halagos todo empieza a ir doblado.

sábado, 1 de diciembre de 2007

Ventura&Remedios: la revolución que llega


Dicen Juanjo Ventura y Javi Remedios --y tienen razón-- que las revoluciones no llegan por generación espontánea, sino que deben darse una serie de situaciones para que ciudadanos anónimos quieran cambiar la realidad. Y aunque ellos no son anónimos, sí que llevan varios años contribuyendo a que la revolución llegue, al menos en Cáceres y de forma cultural.

En una ciudad donde tanto se echan en falta saraos con chispa , la presentación de un libro en un Carpe Diem lleno hasta la bandera demuestra que, pese a los agoreros, hay muchos que se creen la capitalidad y que tratan de contribuir a ella con lo mejor que tienen: su creatividad. Y un ejemplo de ello es El tragón rojo. Historias de una isla perdida , segundo libro del tándem Ventura&Remedios, presentado el jueves en Cáceres --el acto fue conducido por la periodista cacereña Carmen Gómez-- y al que no faltaron personas del mundo de la cultura, el periodismo y la sociedad cacereña que quisieron acompañar a los autores.

Juan José Ventura Fernández (Sevilla, 1969) trabaja desde 1991 en este periódico, donde además de responsable de suplementos comerciales, es autor ingenioso de una columna semanal que es como la vida misma. Javier Remedios Lasso (Cáceres, 1966) es director creativo de la empresa Creaerte y un tipo ocurrente-currante . Los dos han hecho realidad este libro donde realizan una dura crítica contra los gobiernos dictatoriales.

Lejos de ser un ladrillazo, El tragón rojo es, a través de la palabras, todo un empujón a la revolución que tanto necesita Cáceres.

MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ
El Periódico Extremadura

martes, 27 de noviembre de 2007

UN JUEGO DE PALABRAS DE AMOR

Palabras para vivir. Palabras para morir. Palabra de honor. Es mi última palabra. Todo fueron buenas palabras. La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Te doy mi palabra. Ultimas palabras. Primeros balbuceos. Me dejó con la palabra en la boca. Era una bruja de la palabra. Divinas palabras. Ni un mal gesto, ni una buena palabra. No me dijo ni cuatro palabras. Soy hombre de pocas palabras. La mujer tenía facilidad de palabra. Por suerte, tengo una gran familia de palabras. Creo que faltó a su palabra. Pero ella tomó la palabra y habló. No se atrevió a replicar. Eran palabras mayores. Pero después lo que contó eran las últimas palabras del Credo y no tenía importancia. Había --sin apenas darse cuenta-- torcido sus palabras. Sí, él era tan falso que vendía hasta su palabra. Ella empeñó su palabra para llegar a su corazón. Mar de palabras donde perderse contigo. Palabras al oído. Versos que van contra las palabras. Tuvimos, entonces, unas palabras. Y entonces volvieron las palabras al cuerpo. Eran palabras dulces, suaves. Ante tanta palabrería, los amantes se hicieron un nudo de palabras. Y las palabras se trababan en la boca, ante tanto beso. Empezaron las palabras gruesas. Pero esas palabras les gustaron. En dos palabras: se amaron después sin decir palabra. No se dieron cuenta de que todo era un juego... de palabras. Entonces él grito: "Te amo". Y ella dijo: "Son sólo palabras". "Te quiero, palabra", respondió él. "Esto lo soluciono yo en pocas palabras", añadió. Palabras de amor. Juego de palabras. Refrán: Para que tu mente se abra deja que entren las palabras".