martes, 15 de enero de 2008

MIS EXPERIENCIAS EN EL MUNDO DEL COLORÍN

Todo el mundo sabe que además de leer a Flaubert y a otros clásicos soy seguidor de los programas del corazón. No puedo negarlo. Personajes como La Pantoja , Paquirrín y sus querindongas, Tony Anikpe , Jaime Ostos o Belén Esteban me subyugan profundamente. Por contra, cuando alguien me viene con un cotilleo de alguien cercano o conocido lo rechazo cortésmente, porque entiendo que ese tipo de informaciones son, fundamentalmente, torticeras y viles como las personas de las que parten.

Mi pasión por el mundo del colorín comenzó en Hervás, hace ya 15 años, cuando fui con el fotógrafo Raúl Pastor a cubrir un desfile de modelos para EL PERIODICO. Allí estaban, entre otras bellezas patrias, Eugenia Santana y Eva Pedraza , a las que se las relacionaba por entonces con una red de prostitución asiática. Por supuesto, todo rumores y nada probado. Lo cierto es que Eugenia Santana acababa de ser nombrada miss España. Tras pactar que no se le harían preguntas sobre la red de trata de blancas accedió a la entrevista.

--Yo nunca me desnudaré. Ni por todo el dinero del mundo...

Pocas semanas después la interfecta aparecía desnuda en la portada de Interviú. En aquel momento me di cuenta de la gran mentira que es el mundo del corazón y del parné que mueve. He entrevistado a Mónica Pont , María José Suárez y otras yerbas, y prometo que la insustancialidad que rezuman no tiene parangón. Refrán: Anda jaleo, jaleo... ¡Cuántos chupan del bote en el mundo del cotilleo!

miércoles, 9 de enero de 2008

BALADA TRISTE DE LOS ÚLTIMOS DE LA NOCHE

Hay un viejo dolor en los últimos de la noche. Están muy cerca de ti. Reconocedlos en un karaoke en Mérida, en un disco pub de Plasencia, en las postrimerías de un cotillón en Badajoz. Son los hombres y mujeres con cara de gente, que apuran su última copa esperando una caricia que les hable de tiempos mejores. Tienen alma de perdedor, sonrisa que es una mueca, síndrome del juguete roto, demasiado adulto para jugar a nada. Son anhelos de pareja en el naufragio de la vida. El alcohol es su único compañero de juegos. Los últimos de la noche hablan con los camareros y estos les asienten con una condescendencia forzada.
--Las penas no puedan ahogarse en alcohol. Saben nadar...
En los arrabales de la conciencia, los últimos de la noche siempre están esperando un milagro, una mano que les diga que están vivos con un leve contacto.
Aguardan como estatuas algo que les haga sentir activos, un liviano calorcillo humano. Te esperan a ti, a que pases por alto su edad, sus taras, su inconsciencia y te decidas a entregarles tu amor.
Los últimos de la noche se han bebido el mundo de golpe y ahora quieren apagar el fuego eterno que les crece en el estómago. Están irremediablemente solos. Te piden un cigarro, buscan el contacto y tú te llevas la mano a la cartera, porque estás muerto de miedo.
Los últimos de la noche apuran la madrugada como si fuera el último cigarrillo. Ese que les llevará directamente al infierno del olvido. Refrán: A tu lado tienes un hermano. Dale tu mano.

martes, 18 de diciembre de 2007

LA MALEDICENCIA ES UNA INDECENCIA

Cuando era redactor en prácticas en una emisora de radio en el Aljarafe sevillano, hace más de 20 años, tuve como jefe a un gran profesional que me enseñó a hablar correctamente ante el micro. En los descansos este señor --que ahora es un conocido presentador de televisión en Andalucía-- me contaba muchos chascarrillos divertidos. El es licenciado en Derecho y Periodismo así que --en principio-- es una persona alejada del mundo frívolo. Entre sus historias destacaba una muy truculenta que con el tiempo ha cobrado triste actualidad.

--Pues yo me fui a Madrid y me enseñaron un book de famosas. Yo elegí a una modelo que por entonces nadie conocía y era estudiante de Biología. Pagué cien mil pesetas de las de entonces y en la agencia me hablaron de un lugar donde se celebraría una fiesta y yo me llevaría al huerto a la mencionada. Y así fue. Además, aún no estaba operada de los pechos cuando sucedió aquello. Que lo sepas, pardillo.

Ese famoso book es un mito en el mundo del cotilleo. Yo no me creo nada de estas cosas. Cada vez me reafirmo más en que ésta es una sociedad de porteras en la que la mentira, la delación y la maledicencia son moneda de cambio en todos los órdenes de la existencia. Me causa escalofríos pensar que ese book exista, pero si alguien lo utiliza ¿por qué ir jactándose de que se ha enfangado hasta las cejas? Y es que creo que más que el fornicio lo que nos da realmente placer es contarlo a nuestros semejantes. Refrán: La maledicencia es toda una indecencia .