Esta historia me sucedió a las ocho y media de la mañana en una gasolinera camino hacia Mérida. Estaba repostando combustible y como el operario del surtidor se encontraba entretenido cobrando a otro cliente fui a pagar directamente en la caja. Cuando regresé a mi vehículo me encontré a un señor increpándome desde una fragoneta .
--¿Es que sólo trabajo yo hoy en España? ¡Tengo que llená la fragoneta y tienes tú que hacerme perder el tiempo!
El expendedor de gasolina se quedó tan estupefacto como yo y le respondió:
--Primero hay que pagar la gasolina, antes de echarla...
El tono crispado, la ira, la mala leche rezumaba la intervención de ese conductor, al margen de la respetable etnia a la que pertenecía. Yo le contesté:
--Queda mucho día por delante para comenzarlo tan mal...
Entonces dirigió sus increpaciones al gasolinero, que aguantó estoicamente los improperios del de los malacatones .
Otro día estaba una travesía en obras y detrás venía un conductor con mucha prisa. El apretaba el acelerador y hacía gestos de que yo acelerase. Le indiqué con el dedo la señal de limitación a 30 kilómetros hora.
Os aseguro que incluso desde el retrovisor se le veía la vena del cuello hinchada y una cara como de odio, un resquemor que se iba haciendo cada vez más intenso. El color de su cara pasó a rojo lívido, casi de congestión. Por supuesto, pegó un pitido brutal desde su potente Audi. Era un expolítico. Refrán: Hay mucho conductor que es el Cid Cabreador .
Artículos publicados en EL PERIÓDICO EXTREMADURA todos los martes, en su contraportada.
martes, 5 de febrero de 2008
martes, 29 de enero de 2008
LA CORTA VIDA DE LOS ELECTRODOMÉSTICOS
A veces tengo la sensación de que vivimos inmersos en grandes mentiras. Eso me sucede con las garantías de los electrodomésticos. Siempre que se estropea alguno ésta ha expirado hace poco tiempo. Parece como si los sesudos jefes de los departamentos de calidad pusieran una bomba de relojería en cada producto.
Hace unos días mi calentador de agua de casa se estropeó. Un manguito y el serpentín de la caldera estaban picados. La garantía --5 años-- había caducado hacía unos meses. Es curioso, porque ese calentador tiene una larga historia. Lo encargué a una empresa que por entonces había en el barrio. Me dijeron que me mandaban a un "comercial técnico". Este señor, al preguntarle por los sellos de calidad de su empresa, me dijo:
--Nuestra mayor garantía son los miles de clientes satisfechos.
Me instalaron el calentador, no sin tener una discusión con los señores del gas, que se quejaron de que no habían utilizado tuercas homologadas. Además, me pidieron 50 euros por un croquis obligatorio de la instalación que bien podía haber hecho mi sobrino.
Efectivamente, al día siguiente apareció un charco de agua. El "comercial técnico" vino a arreglármelo llave inglesa en mano. Pero ese manguito siempre ha estado goteando.
Por cierto, fui a protestar a la empresa y había desaparecido como por ensalmo. El calentador daba problemas de combustión. Llamé al móvil que tenía grabado en mi teléfono y se puso otro señor que ponía en duda la profesionalidad del "comercial técnico". Vaya lío. Refrán: ¡A mí la OMIC!
Hace unos días mi calentador de agua de casa se estropeó. Un manguito y el serpentín de la caldera estaban picados. La garantía --5 años-- había caducado hacía unos meses. Es curioso, porque ese calentador tiene una larga historia. Lo encargué a una empresa que por entonces había en el barrio. Me dijeron que me mandaban a un "comercial técnico". Este señor, al preguntarle por los sellos de calidad de su empresa, me dijo:
--Nuestra mayor garantía son los miles de clientes satisfechos.
Me instalaron el calentador, no sin tener una discusión con los señores del gas, que se quejaron de que no habían utilizado tuercas homologadas. Además, me pidieron 50 euros por un croquis obligatorio de la instalación que bien podía haber hecho mi sobrino.
Efectivamente, al día siguiente apareció un charco de agua. El "comercial técnico" vino a arreglármelo llave inglesa en mano. Pero ese manguito siempre ha estado goteando.
Por cierto, fui a protestar a la empresa y había desaparecido como por ensalmo. El calentador daba problemas de combustión. Llamé al móvil que tenía grabado en mi teléfono y se puso otro señor que ponía en duda la profesionalidad del "comercial técnico". Vaya lío. Refrán: ¡A mí la OMIC!
martes, 22 de enero de 2008
YO TAMBIÉN TENGO UN BLOG
Cuando era pequeño si no tenías un ordenador Spectrum o una bicicleta no eras nadie. Después le siguió el teléfono móvil. La tecnología es como la muerte. Nos iguala a todos. El móvil se ha convertido en una seña de identidad y de estatus social, como el coche. Ahora si realmente quieres considerarte importante tienes que tener un blog de internet.
Al principio fui reticente ante la posibilidad de tener un blog. Después me he dado cuenta de su utilidad. Ahorra mucho tiempo a la hora de ligar, por ejemplo.
--Guapetona, dime cuál es tu libro preferido, tu color y la película de tu vida...
--Consulta mi blog, cariño...
Porque en un blog está todo. Lo bueno y lo malo. La gente necesita ventanas a la libertad. También refleja que el verbo retórico y florido puede ser absolutamente asfixiante. Hay algunos blogs que son monumentos a la estulticia. Otros demuestran que el ser humano es aún la gran esperanza del Planeta.
En mi blog www.juanjoseventura.blogspot.com tengo recogidas todas las columnas que he escrito en esta contraportada, que ya suman un centenar. En alguna ocasión he contado algo de mis peces tropicales, que me dan mucha compañía en casa. Y a veces les da por reproducirse. ¡Qué suerte tienen los jodíos! Qué le vamos a hacer, son las manías de un solterón recalcitrante.
--Te diría unas cuantas de cosas, cordera... Pero te las diré en en internet... Porque yo, yo, yo... también tengo blog.
Refrán: Si quieres que te lean a gogó escribe un buen blog.
Al principio fui reticente ante la posibilidad de tener un blog. Después me he dado cuenta de su utilidad. Ahorra mucho tiempo a la hora de ligar, por ejemplo.
--Guapetona, dime cuál es tu libro preferido, tu color y la película de tu vida...
--Consulta mi blog, cariño...
Porque en un blog está todo. Lo bueno y lo malo. La gente necesita ventanas a la libertad. También refleja que el verbo retórico y florido puede ser absolutamente asfixiante. Hay algunos blogs que son monumentos a la estulticia. Otros demuestran que el ser humano es aún la gran esperanza del Planeta.
En mi blog www.juanjoseventura.blogspot.com tengo recogidas todas las columnas que he escrito en esta contraportada, que ya suman un centenar. En alguna ocasión he contado algo de mis peces tropicales, que me dan mucha compañía en casa. Y a veces les da por reproducirse. ¡Qué suerte tienen los jodíos! Qué le vamos a hacer, son las manías de un solterón recalcitrante.
--Te diría unas cuantas de cosas, cordera... Pero te las diré en en internet... Porque yo, yo, yo... también tengo blog.
Refrán: Si quieres que te lean a gogó escribe un buen blog.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)