Artículos publicados en EL PERIÓDICO EXTREMADURA todos los martes, en su contraportada.
miércoles, 5 de marzo de 2008
martes, 4 de marzo de 2008
UN VIEJO PROFESOR DE LATIN
Era el típico ejemplo de "la letra con sangre entra". Ya el periodista Ignacio Camacho le dedicó una columna en el Diario 16 de Sevilla. Este profesor de Latín era famoso porque enseñaba, pero a qué precio. A mí me suspendía de forma reiterada y tengo que confesar que con cierta inquina. Era valenciano y estaba lleno de traumas. No sé qué habrá sido de él. Si vivirá en algún asilo todavía más chocho de lo que estaba, que era imposible. Era cruel con todo el mundo. A un chico homosexual lo vejaba sin piedad.
--A ver, Pedrito , sal a la pizarra y dime el ne-u-tro . ¿Tú no serás por casualidad de ese género?
Y Pedrito, que además de mariquita, era buen estudiante, le decía la declinación sin pestañear, pero marcando mucho las sílabas como Sara Montiel .
--Hay alumnos, sin aludir a nadie, Ventura , que están más preocupados en escribir en la revista del instituto que en estudiar Latín...
A mí me había mandado al fondo, al rincón, porque ponía por orden alfabético la clase. Decía que yo no "gozaba" con el estudio. La verdad es que sus exámenes tenían un gran nivel de exigencia. Salías hablando latín de sus clases.
--Eh, Ventura, deja de cantar que ya sé por qué ha llovido tanto este invierno.
Nadie le recuerda con cariño. De hecho, yo decidí que no estudiaría Filología por su culpa. Ahora que el nivel está subterráneo en la enseñanza no sé qué pensará este señor. Se sentirá el último integrante de una vieja religión. Bueno, que ni tanto como antes, ni tan calvo como ahora. Refrán: La letra no entra con sangre y quien piense eso es un malage .
--A ver, Pedrito , sal a la pizarra y dime el ne-u-tro . ¿Tú no serás por casualidad de ese género?
Y Pedrito, que además de mariquita, era buen estudiante, le decía la declinación sin pestañear, pero marcando mucho las sílabas como Sara Montiel .
--Hay alumnos, sin aludir a nadie, Ventura , que están más preocupados en escribir en la revista del instituto que en estudiar Latín...
A mí me había mandado al fondo, al rincón, porque ponía por orden alfabético la clase. Decía que yo no "gozaba" con el estudio. La verdad es que sus exámenes tenían un gran nivel de exigencia. Salías hablando latín de sus clases.
--Eh, Ventura, deja de cantar que ya sé por qué ha llovido tanto este invierno.
Nadie le recuerda con cariño. De hecho, yo decidí que no estudiaría Filología por su culpa. Ahora que el nivel está subterráneo en la enseñanza no sé qué pensará este señor. Se sentirá el último integrante de una vieja religión. Bueno, que ni tanto como antes, ni tan calvo como ahora. Refrán: La letra no entra con sangre y quien piense eso es un malage .
martes, 26 de febrero de 2008
LA EXTRAÑA FRUTA
La edición del libro que recoge los 15 años de los Premios San Pancracio ha traído a mi memoria un curioso episodio sucedido hace tiempo, cuando la actriz y musa de Alain Turner , Myriam Mézières , acudió al Gran Teatro para ofrecer su espectáculo de cabaré erótico. Recuerdo que se decía que en él la actriz canta, baila, dialoga, se desnuda y "hace el amor con el público, que se convierte en su amante". Además, enseñaba un clítoris anillado. Ahora eso es muy corriente, te los vas encontrando a troche y moche, pero en aquel entonces era toda una novedad.
--Extraaaaaaaaaaña fruuta, sabooooooorrr prohibiiiiiiiiiiiido...
Esta actriz, hija de una pianista checa y de un padre egipcio, se crió en un orfanato y siempre luchó por los oprimidos. Hizo un brillante trabajo en Diario de Lady M . Sin embargo, reconozco que allí fui atraído por su extraña fruta y me sentí como Alfredo Landa en algunas pelis .
--Yo no soy perito en clítoris, pero me parece muy grande para ser uno normal..., me dijo un espectador susurrando.
--Bueno, a lo mejor se le ha inflamado, tras anillarse..., le respondí en voz baja.
A mi lado, un señor se llevó las manos a los ojos, pero entre los dedos dejaba el espacio suficiente para ver el brillo del anillo íntimo de Myriam.
La verdad es que como cantante era muy petarda. Llevaba un batería hortera con un bonete en la cabeza. En fin, que siempre agradeceré a los San Pancracio la oportunidad de conocer algo más sobre las frutas de la noche. Refrán: Hay frutas prohibidas, que son poco conocidas.
--Extraaaaaaaaaaña fruuta, sabooooooorrr prohibiiiiiiiiiiiido...
Esta actriz, hija de una pianista checa y de un padre egipcio, se crió en un orfanato y siempre luchó por los oprimidos. Hizo un brillante trabajo en Diario de Lady M . Sin embargo, reconozco que allí fui atraído por su extraña fruta y me sentí como Alfredo Landa en algunas pelis .
--Yo no soy perito en clítoris, pero me parece muy grande para ser uno normal..., me dijo un espectador susurrando.
--Bueno, a lo mejor se le ha inflamado, tras anillarse..., le respondí en voz baja.
A mi lado, un señor se llevó las manos a los ojos, pero entre los dedos dejaba el espacio suficiente para ver el brillo del anillo íntimo de Myriam.
La verdad es que como cantante era muy petarda. Llevaba un batería hortera con un bonete en la cabeza. En fin, que siempre agradeceré a los San Pancracio la oportunidad de conocer algo más sobre las frutas de la noche. Refrán: Hay frutas prohibidas, que son poco conocidas.
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