El asunto de la cultura sigue siendo un cúmulo de despropósitos en la región. Cada uno hace la guerra por su cuenta y los esfuerzos por sacar algún proyecto adelante acaban con el desaliento de sus impulsores. Tras un invierno y un otoño con sequía de conciertos absoluta por culpa de una guerra de celos entre garitos y la ausencia de normativa, he visto cómo en un fin de semana tenía que elegir entre la mejor música negra del mundo, Iron Maiden, Estopa o Bob Dylan , por solo citar algunos. Aquí no hay término medio. O el hastío total o el ´overbooking´ cultural.
Y lo malo es que en este río revuelto no hay público ni dinero en los bolsillos para llenar a la vez todos los aforos. Al final, la mejor idea y en la que más cariño se pone suele ser la más perjudicada. El excelente Festival de Música Negra por calidad y esfuerzo mereció una mayor respuesta del público y llenar a tope la plaza de toros. Aún así, puedo decir que fue todo un lujo ver a los sexagenarios miembros de Doctor Feelgood en el escenario saltando como quinceañeros poseídos. Les vi llegar en un antiguo Rolls Royce marrón a Cáceres. A mi alrededor, como público, estaban los de siempre, los incombustibles de estos actos. Habría que ponerles una medalla. Es una pena que la peña se esmere en sacar un proyecto bonito adelante y al final porque no hay coordinación todo se quede en traca de pólvora mojada. ¿Y aún creemos en el proyecto de 2016? ¡Madre mía si tenemos menos luces que un suburbio! Refrán: O cuidamos la cultura o todo se irá a la basura.
Artículos publicados en EL PERIÓDICO EXTREMADURA todos los martes, en su contraportada.
martes, 22 de julio de 2008
martes, 24 de junio de 2008
Líderes, por fin, en una clasificación mundial
Por fin los primeros en un ranking. Pero no canten victoria aún. No somos punteros en investigación, ni en laboriosidad. Lo nuestro es ominoso y vergonzante, como mínimo. Según el Observatorio de Internet, España es el primer país del mundo en generar bulos internáuticos. O sea, que estamos en la cumbre de la difamación o de la exportación de bolas y mentiras. No me extraña. El carácter español es terreno abonado para la difusión de mitos, medias verdades y otras lindezas. Difama, que algo queda. En muchas ocasiones el tener un trabajo en un medio de comunicación te sobreexpone a este tipo de datos y siempre hay algún pesado de turno que te cuenta una historia para no dormir.
Todos hemos escuchado que los pechos de una conocida figura del famoseo explotaron durante un viaje en avión. Recuerdo también que un político socialista que salió elegido tras unas primarias fue relacionado con un poderoso lobi rosa . Y basta con que vivas solo y tengas algo de sensibilidad para que se hable a la ligera de tus preferencias amatorias.
Todos sucumbimos, desgraciadamente, a este tipo de tentaciones. Parece que hay un rebuscado placer en hablar mal de la gente, en propagar un defecto que, por la teoría del rumor, acaba deformado en los oídos de alguien que lo proclamará a los cuatro vientos. Lo cierto es que hay quienes en el río revuelto de la mentira tienen la asombrosa facultad de emerger, limpios de polvo y paja, sin saber que su alma está carcomida por la podredumbre más nauseabunda. Refrán: Quien difama tiene su alma hipotecada.
Todos hemos escuchado que los pechos de una conocida figura del famoseo explotaron durante un viaje en avión. Recuerdo también que un político socialista que salió elegido tras unas primarias fue relacionado con un poderoso lobi rosa . Y basta con que vivas solo y tengas algo de sensibilidad para que se hable a la ligera de tus preferencias amatorias.
Todos sucumbimos, desgraciadamente, a este tipo de tentaciones. Parece que hay un rebuscado placer en hablar mal de la gente, en propagar un defecto que, por la teoría del rumor, acaba deformado en los oídos de alguien que lo proclamará a los cuatro vientos. Lo cierto es que hay quienes en el río revuelto de la mentira tienen la asombrosa facultad de emerger, limpios de polvo y paja, sin saber que su alma está carcomida por la podredumbre más nauseabunda. Refrán: Quien difama tiene su alma hipotecada.
martes, 17 de junio de 2008
Atrapados por las nuevas adicciones
Me ha sobrecogido la noticia de dos niños adictos al teléfono móvil y a la mensajería instantánea por internet. A la vez no me pilla por sorpresa saber que la necesidad de comunicación llevó a estos tiernos infantes a destinar el dinero de las propinas paternas a recargar sus teléfonos. Han tenido que ser ingresados y tardarán dos años en curarse. Vivimos en la sociedad de la soledad y esos mensajes inmediatos son un lenitivo contra el dolor de encontrarse desvalidos en medio de tanta gente. Cuando las cartas ya son un vestigio digno de arqueólogos, el email se ha transformado en la única muestra de cariño del ser humano moderno. ¡Qué tiempos aquellos de las cartas perfumadas, las lágrimas en el papel y el carmín de los besos sobre las letras!
No obstante, he de reconocer que yo mismo, cuando llego a casa, en el silencio de mi cubículo necesito hablar por internet con algún amigo, simplemente por la satisfacción de que alguien me dé las buenas noches.
Cuando comencé a chatear, hace casi una década, entré en un chat de peces tropicales y allí entablé amistad con una mujer latinoamericana. Cuando puso la webcam y la escuché por el micrófono casi hago al instante una reserva de avión a Venezuela. Vivía en la Mérida de allí. Hemos hablado durante años. Me presentó a su familia. Me enviaba fotos siempre en la playa o la piscina. A los cuatro años de chat me ofreció 3.000 dólares por casarme con ella. Desde entonces solo he querido hablar con aquella mujer de peces tropicales, pero no le interesa. Refrán: En el chat, como en la vida, casi todo es mentira.
No obstante, he de reconocer que yo mismo, cuando llego a casa, en el silencio de mi cubículo necesito hablar por internet con algún amigo, simplemente por la satisfacción de que alguien me dé las buenas noches.
Cuando comencé a chatear, hace casi una década, entré en un chat de peces tropicales y allí entablé amistad con una mujer latinoamericana. Cuando puso la webcam y la escuché por el micrófono casi hago al instante una reserva de avión a Venezuela. Vivía en la Mérida de allí. Hemos hablado durante años. Me presentó a su familia. Me enviaba fotos siempre en la playa o la piscina. A los cuatro años de chat me ofreció 3.000 dólares por casarme con ella. Desde entonces solo he querido hablar con aquella mujer de peces tropicales, pero no le interesa. Refrán: En el chat, como en la vida, casi todo es mentira.
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