martes, 21 de octubre de 2008

¿Quién me roba las antenas del coche?

No me duran nada. En cuanto que dejo el coche una noche sin meter en el garaje desaparecen. Yo solo quiero escuchar la radio, enterarme de las últimas noticias y saber del estado del tráfico. Pero nada, deben ser objeto de deseo. La propia del coche me desapareció el primer día. Ni siquiera esperaron a que pasara la primera noche en el garaje. Imagino que al estar tan nuevecito llamaba la atención. Pero es que ahora, que ya tiene unos años, tampoco es que le duren mucho. Una antena vale 6 euros, así que no creo que desenroscarla reporte muchos beneficios. Es probable que algunos la empleen como rascador de espalda. E imagino que por donde ésta pierde su nombre le darán un innombrable uso a la antena. Porque otro no se me ocurre. No entiendo por qué esta fijación por la antena de mi coche. Los de al lado la conservan, aunque me doy cuenta de que la forman unos hierros más bien oxidados. O sea que cuando la antena es vieja la respetan. No sé, pero esto de la antena se está convirtiendo en uno de esos casos que investiga mi tocayo J.J. Benítez . Lo gracioso es que vas a la comisaría a denunciar y, claro, metes la pata.

--Vengo a denunciar el robo de la antena de mi coche...

--¿Robo? Será hurto ¿no? Como no ha habido violencia...

Sí, sí, hasta ahora no ha habido violencia, pero la va a haber porque un día me voy a cansar de comprar la antena Eroski o Carrefour de mil pelas y enroscarla con el adaptador ese que no entra ni a tiros. Y alguien será el blanco de mi ira. Refrán: No me hurtes la antena que me muero de la pena .

martes, 14 de octubre de 2008

Feria de Zafra, hoguera de mis vanidades

Bendita mañana en la Feria de Zafra, que mezcla las últimas cervezas de la noche con los primeros aguardientes de un hermoso día de campo. Maldita vanidad la del ganadero absolutamente encantado de haberse conocido a sí mismo. Bendita inocencia del mayoral que pasó la noche esperando que la vaca pariera y sonríe ante el ternero aún caliente y tembloroso. Maldita suficiencia del engolado que ve en cada escarapela de premio de un concurso un motivo más para sentirse superior a sus iguales. Benditos besos en la madrugada de la feria, carnes en flor y sudor amoroso entre los amantes que se buscan entre las casetas. Malditas borracheras absurdas de los solitarios que se encuentran muy cerca del olvido y tan lejos del cariño. Bendita lluvia matinal que anima las compras en las subastas y llena de gotas de esperanza el corazón de los ganaderos. Maldita crisis que empaña la jornada y la llena de impotencia y pérdidas. Bendito Bosé , que un día viniste a comprar vacas y cerdos y todavía te recuerdan por aquí. Maldita lengua azul que por culpa de un mosquito tiñe de gris las explotaciones. Bendito quien vuelve a casa con el ganado vendido, el corazón sereno y la cartera llena. Maldito el que se sube a un caballo y por eso ve a los demás como inferiores. Bendito campo extremeño, de mis pecados y vanidades. Benditos todos los que hacen que esta rueda gire cada día. Algún día, todos los ángeles del mundo creerán que el cielo está en Extremadura y vendrán a adorarla como un niño. Refrán: La decencia del campo es su inocencia.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Esta crisis, que solo afecta a los ´curritos´

Septiembre. Vacaciones. Una playa de Huelva. Aún un poco de sol. Un gran centro comercial te da acceso a la playa. Las tiendas, llenas. El hipermercado, a rebosar. Los bares, repletos. Cuando quieres llegar a la orilla te das cuenta de que te has vaciado los bolsillos en souvenirs y otras quincallas absurdas. Pregunto a los empresarios locales para averiguar cómo van los negocios. Me dicen que muy mal, que este año se les ha dado fatal, por la crisis... Y me ponen cara como de pena.
Me da en la nariz que la crisis en algunos casos significa que el potentado de turno deje de ganar el 500% y se tenga que conformar con el beneficio razonable. Quizá tenga que empezar a despedir a gente, porque, claro, ya no gana lo de antes.
Ha habido épocas de claro abuso al ciudadano. Con la llegada del euro los precios se sobredimensionaron. Pero nadie dijo nada. Ahora viene el llanto y el crujir de dientes. Y hay que rescatar a las grandes empresas con el dinero de todos. De vergüenza. ¡Qué buena gente somos!
Yo veo los negocios llenos, incluso a mediados de septiembre. Nada de precios rebajados. No sé si las vacaciones vuelven a la gente loca y se gasta lo que no tiene, pero lo cierto es que la crisis no parece que haya afectado a la clase media. Esta crisis está machacando a las capas más débiles de la sociedad. Pero, al parecer, hay que acudir en auxilio de los grandes bancos e hipotecarias. Probecicos . Al final son siempre los poderosos los que se llegan el gato al agua. Refrán: Con la crisis los pobres se mueren de tisis .