Supongo que ninguno de ustedes se acordará de estos interfectos. La anécdota, que sucedió hace más de 15 años, ya ha prescristo y por eso se puede contar. Un compañero no podía asistir como jurado a unos premios musicales que se iban a celebrar en la plaza de toros de Cáceres. Así que me pidió el favor de sustituirle y acepté. En maldita sea la hora.
Cuando llegué a la plaza estaba entera decorada con carteles de Aliados del Viento, uno de los grupos que iba a intervenir. Aquello me extrañó mucho, porque no es normal que en un concurso se luzca ese tipo de propaganda de uno de los participantes. Cuando tocaron todos los grupos nos reunieron a altas horas de la noche para las votaciones.
Antes, un mequetefre que no he vuelto a ver en la vida y que decía ser productor musical o entendido en la materia se me acercó y en un aparte me dijo: "¿Qué tal has visto todo? Hombre, yo creo que los Aliados del Viento son con diferencia los mejores... Deberías votarlos".
Aquella labor de zapa la fue realizando --él y más gente-- con otros miembros del jurado.
A la hora de las votaciones un numerosísimo grupo de los miembros del jurado daba 10 sin parar a Aliados del Viento, que por otra parte eran unos petardos de mucho cuidado y un tostonazo.
Aún así, las sumas no daban la victoria a los Aliados del Viento de marras. E incluso se volvió a hacerse el recuento para que --por décimas-- ganaran. Varios miembros del jurado protestamos, pero fue imposible. Los Aliados del Viento tenían muchos aliados. Ahora nadie sabe quiénes son. Refrán: La cultura del pucherazo a algunos les mola mazo para dar el pelotazo .
Artículos publicados en EL PERIÓDICO EXTREMADURA todos los martes, en su contraportada.
martes, 28 de abril de 2009
martes, 21 de abril de 2009
El nazareno
Aquel nazareno del Cristo del Amparo llevaba todo el año pensando en la salida de la cofradía. Todos los segundos miércoles de cada mes iba a la ermita, hiciera el tiempo que hiciera. Tenía muchas ganas de salir esa madrugada porque otros años la lluvia y las enfermedades se lo habían impedido. Ahora, a pesar de la crisis, las cosas iban algo mejor. Bueno, su padre siempre había estaba pachucho desde que se quedó viudo. Andaba delicado del estómago. El lunes ya le habían dicho que iba mal. Había vomitado y llevaba unos días sin comer. El habló con los médicos y después se puso a planchar en silencio la capa de la túnica morada --con cuidado en la parte de la cruz de Santiago-- el antifaz negro y el cíngulo blanco, que era un incordio.
--Oye, que tu padre está peor, le dijeron al otro lado del teléfono. Entonces ya empezó a preocuparse y se quedó sin decir nada, ausente, en su mundo, aislado por el dolor.
El nazareno no dijo nada a su mujer y la noche de la salida de la procesión se fue a la clínica San Francisco, a cuidar de su padre. Sobrepasado por la fiebre, le dijo: "Tengo sed". Y él, en silencio, le dio de beber. A la mañana siguiente, después de una noche horrible en el hospital, el padre se despertó sin fiebre. Cuando llegó a casa, su mujer le preguntó por qué había salido de nazareno. "¿Cómo?", dijo él. Ella aseguraba haberlo visto entre los cofrades. Era alguien con la túnica, la capa y el escudo, tal y como los había planchado. Las ropas no estaban en casa. Habían aparecido en la iglesia de San Mateo, en la sacristía. Y es que aquella noche, en el hospital, él fue el mejor nazareno del Cristo del Amparo. Refrán: Salir en una cofradía no es sólo cosa de un día
--Oye, que tu padre está peor, le dijeron al otro lado del teléfono. Entonces ya empezó a preocuparse y se quedó sin decir nada, ausente, en su mundo, aislado por el dolor.
El nazareno no dijo nada a su mujer y la noche de la salida de la procesión se fue a la clínica San Francisco, a cuidar de su padre. Sobrepasado por la fiebre, le dijo: "Tengo sed". Y él, en silencio, le dio de beber. A la mañana siguiente, después de una noche horrible en el hospital, el padre se despertó sin fiebre. Cuando llegó a casa, su mujer le preguntó por qué había salido de nazareno. "¿Cómo?", dijo él. Ella aseguraba haberlo visto entre los cofrades. Era alguien con la túnica, la capa y el escudo, tal y como los había planchado. Las ropas no estaban en casa. Habían aparecido en la iglesia de San Mateo, en la sacristía. Y es que aquella noche, en el hospital, él fue el mejor nazareno del Cristo del Amparo. Refrán: Salir en una cofradía no es sólo cosa de un día
lunes, 13 de abril de 2009
Reivindicación de la República española
Todavía existen ciertos pudores inconfesables en la sociedad española, después de tantos años de democracia. Y creo que es hora de desnudarse. La República se demonizó en exceso por parte de la dictadura. Después, la monarquía parlamentaria se convirtió en la mejor solución posible para salir de cuarenta años de espantosa represión en todos los órdenes sociales. Todo el mundo habla de Juan Carlos I como garante de que todo esto no se vaya al traste y destacan su papel aquel 23 de febrero en el que el ruido de sables llegó a las casas de todos los españoles a través de la radio y la televisión. Ultimamente, ésta se ha llenado de biotopics que parecen un publirreportaje diseñado por la propia Casa Real.
Excelente. No voy a negar ese papel representativo y ese trabajo realizado por el rey Juan Carlos. Pero lo cierto es que hoy, 14 de abril, conmemoración de la República Española, quisiera reivindicar una sociedad en la que la cúspide de la representación de todos no esté ocupada por alguien por derechos de sangre y otros cuentos. La república, simplemente, es otro sistema de organizar las cosas en el que al frente está alguien elegido por todos. No es ni mejor ni peor, pero yo lo prefiero. Recuerdo cuando el rey vino a la exposición de los 100 años de Caja de Extremadura y casi le di dos veces la mano en el encuentro informal con la prensa, de lo nervioso que estaba. Algún otro se bebió, por despiste, la copa de vino que le traían al monarca. Y es que lo de la monarquía nos nubla la razón a todos, hasta a los republicanos. Refrán: Un republicano educado hasta al rey le da la mano.
Excelente. No voy a negar ese papel representativo y ese trabajo realizado por el rey Juan Carlos. Pero lo cierto es que hoy, 14 de abril, conmemoración de la República Española, quisiera reivindicar una sociedad en la que la cúspide de la representación de todos no esté ocupada por alguien por derechos de sangre y otros cuentos. La república, simplemente, es otro sistema de organizar las cosas en el que al frente está alguien elegido por todos. No es ni mejor ni peor, pero yo lo prefiero. Recuerdo cuando el rey vino a la exposición de los 100 años de Caja de Extremadura y casi le di dos veces la mano en el encuentro informal con la prensa, de lo nervioso que estaba. Algún otro se bebió, por despiste, la copa de vino que le traían al monarca. Y es que lo de la monarquía nos nubla la razón a todos, hasta a los republicanos. Refrán: Un republicano educado hasta al rey le da la mano.
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