Artículos publicados en EL PERIÓDICO EXTREMADURA todos los martes, en su contraportada.
martes, 3 de noviembre de 2009
La Bola de Cristal
Hace 25 años que se emitió el último programa de La Bola de Cristal , dirigido por Lolo Rico en Televisión Española y que tantos premios cosechó. Con pocos medios, pero imaginación y la ayuda de la movida madrileña, la directora hizo un espacio para niños que educaba y divertía al son de Alaska , Kiko Veneno o Santiago Auserón , entre otros. Al final era tan libre que resultó incómodo para el poder político y lo cortaron. Muchas voces de la caverna se levantaron contra un espacio que enseñaba a pensar a los niños. También recuerdo cómo otro programa matinal de Carlos Tena dejaba con un colapso a media España cuando incluyó un videoclip de Las Vulpes titulado Me gusta ser una zorra . Ahora la letra de aquella canción parece la de una cándida nana si la comparamos con los contenidos que emiten cada día las televisiones del país: Dibujos animados para adultos en horario para niños, tertulias vergonzantes en las que se cacarea en vez de hablar, pornografía sin tapujos, temas de conversación propios de lupanares y un concurso Gran Hermano que bajo el eufemismo de experimento sociológico muestra lo más abyecto de la naturaleza humana. Tras once ediciones ya sabemos que la señorita modosita acaba en brazos del tatuado macarra de barrio bajo el edredón. Mientras, la televisión carece de organismo de control y la legislación que prepara el Gobierno da manga ancha a los canales privados. Estamos realmente con el fango hasta las cejas. ¿Qué será lo siguiente? ¿Una muerte en directo? ¡Que vuelva la Bola de Cristal! Refrán: La televisión es la violación de las multitudes.
jueves, 29 de octubre de 2009
martes, 27 de octubre de 2009
Nostalgia de la cultura
La reapertura de La Machacona, histórico café-teatro de Cáceres, me ha traído a la memoria nostalgias de tiempos pasados que siempre nos parecen mejores. ¿Es una ilusión o es que realmente lo fueron? La juventud juega un papel importante en la valoración positiva de esos instantes de felicidad. En La Machacona conocí al artisteo local y vi el nacimiento de los Premios Sanpancracio. En el ambiente de entonces había una mezcla de tierna ingenuidad y pasión por hacer cosas, como si en Cáceres subsistiera el último coletazo de aquello que se llamó Movida . Lo de los permisos y los horarios era secundario. Ahora esa candidez se ha perdido y los dueños de los bares pasan el quinario para conseguir la autorización hasta de los conciertos auspiciados por las instituciones. Hay miedo por la denuncia y menos público. Antes el jueves ya se salía. Ahora la crisis o la desidia mina la moral e instala la indolencia en el ciudadano, que se queda aburguesado en casa. A los conciertos vamos los de siempre, casi los mismos de entonces, con algunas bajas, con incorporaciones temporales de estudiantes con inquietudes por ver tal o cual exposición. Pero poco más. La cultura popular, la creación underground o como se le quiera llamar, se está disolviendo como un hielo en un güisqui con soda. Mientras, los de siempre disfrutaremos de joyas como los Qkino tocando en el María Mandiles, asistiendo al ritual de la cultura en estado puro. Somos los oficiantes de una secta, adicta a algo no apto para todos los públicos, al parecer. A ver si con la nueva Machacona la cosa cambia y crecen los adeptos a la vida. Refrán: La noche es cultura que se lleva el camión de la basura.
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