martes, 5 de enero de 2010

Carta a los Reyes Magos

La verdad es que me sorprendo escribiendo a unos Reyes --siendo republicano y por muy Magos que sean--, pero estas contradicciones son habituales en España. La carta a los Reyes Magos es uno de los ejercicios de redacción más importantes y trascendentes del año. Hacía tiempo que no me sentaba a hacerla. La creo muy necesaria en estos tiempos que corren. La escribo tarde, pero tengo grandes esperanzas de que se concedan las gracias solicitadas. Quisiera despertarme mañana en un mundo sin crisis económica; al menos en un planeta en el que las cosas estén bien repartidas y en el que los de abajo no acaben siempre pagando los platos rotos y desaguisados de los poderosos, de los plutócratas que se lo han llevado calentito durante el tiempo de bonanza. Con esto ya estaría satisfecho. Aunque me gustaría que mañana el mundo se pusiera por fin de acuerdo en cuidarse a sí mismo, y que las grandes compañías no estén contaminando por un lado y por otro poniendo en marcha programas de responsabilidad social corporativa. Desearía que nada pudiera justificar la muerte de nadie, ni ningún tipo de violencia, ni atentados con un tipo con explosivos adosados a su cuerpo. Quisiera que nadie matara en nombre de Cristo, Alá o cualquiera de sus variantes monoteístas o politeístas. Sería muy bonito que este año no hubiera ninguna muerte por violencia de género o ´doméstica´. Y sería estupendo ver a los cooperantes españoles secuestrados volviendo a su vida urbanita y aburrida, con la sensación de que todo ha sido tan sólo un mal sueño. Refrán: El día de la Epifanía se ven las estrellas al mediodía .

martes, 29 de diciembre de 2009

Una vida de ratas

Las ratas son más útiles de lo que creemos. Puede parecer un animal asqueroso y portador de enfermedades. Pero eso es en el primer mundo, donde las ratas están rollizas comiendo abundantemente de nuestras abultadas basuras. En Mozambique han sabido darles una utilidad hasta ahora desconocida, pues resultan muy eficaces en la detección de minas antipersonales. Claro que una de las dificultades que han encontrado los responsables del programa es el rechazo que también sienten los africanos por este gran roedor. Eso sí, el coste de limpiar un campo minado es mucho menor. Total, si estalla la mina lo que se pierde es una rata. Bueno, en realidad dos, porque como algunos cuerpos de seguridad, las inspecciones se hacen por parejas de ratas, según un protocolo así estipulado. Al parecer, la rata africana tiene un tamaño tan grande que se puede divisar a gran distancia y no se pierden en las inspecciones. Además, viven la friolera de ocho años, lo que también permite un entrenamiento mejor. Esta anécdota no es más que un reflejo de la diferencia entre mundos. Aquí, estamos intranquilos en cuanto nuestro frigorífico no está a tope o se nos estropea el DVD o el TDT. En Africa recurren a las ratas para solucionar un problema que deja mutiladas a miles de personas cada año. Minas y explosivos de guerras en curso o ya olvidadas arrebatan la infancia y la salud a niños que no tienen culpa de nada. Nosotros tenemos una gran responsabilidad en ayudarles y destruir estas armas que sólo propagan dolor y sufrimiento. Refrán: Cuidado con las ratas, por aquí hay un tío que las mata.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Sillas vacías y Navidad

Todos los años suelo hacer la misma reflexión: las Navidades no me gustan por culpa de las sillas vacías. En las reuniones familiares siempre se echa de menos a alguien que desgraciadamente ya nunca podrá acudir. A veces esa ausencia es muy reciente y esa silla vacía en la cena de Navidad o de Nochevieja añade un dolor emocional aún más intenso. De poco sirve que el ausente sea un tío pesado, un primo cansino o un padre autoritario: se siente su falta enormemente. Por eso cuando me entero de rencillas familiares irreconciliables, de afrentas entre hermanos que acaban no hablándose me pregunto si hemos arrancado de cuajo el Amor de nuestras vidas. Llegará un día en el que ese hermano con el que estamos enfadados no pueda ir definitivamente. Y su silla vacía ya será irremediable. Por eso creo que éste es el momento de la reconciliación con nuestros seres queridos, antes de que sea demasiado tarde. No puedo imaginar cómo serán las cenas de Navidad de la familia Pajares o de los Thyssen-Bornemisza . Imagino que antes de llegar a los postres estarán ya afilando cuchillos, vertiendo veneno en las copas de cava o llamando a sus abogados para interponerse querellas. Pero llega un día en el que al final se le toma cariño al enemigo íntimo, que acaba formando parte del paisaje. Por eso si estamos a mal con algún familiar, en este tiempo de adviento, es la ocasión para un sincero perdón. Si no lo hacemos ahora lamentaremos la silla vacía después. Refrán de Kiko Veneno: Y aquí estamos los dos, en el hospital escayolados; en vez de estar haciendo el amor tras la tapia de un cine de verano .