martes, 12 de enero de 2010

Rebajas agresivas

Las rebajas son un estímulo para que la fiebre consumista no decaiga. Hemos llenado nuestros frigoríficos hasta reventar. Hemos comido hasta la gula. Y sin apenas un día de tregua se nos incita a comprar más y más. ¿Si ya hemos adquirido lo que necesitamos en Navidad por qué debemos comprar en rebajas? Las organizaciones de consumidores recomiendan hacer una lista y evitar cualquier adquisición compulsiva. No entiendo esas imágenes a las puertas de los grandes almacenes de gente como ansiosa esperando la salvación eterna, atropellándose unos a otros. Estos días en las grandes superficies los consumidores manosean la ropa, la tiran, se la prueban, la tratan como si no tuviera valor, cuando en el tercer mundo un taparrabos hecho con plantas es todo un lujo. Y los trabajadores de las tiendas se pasan el día recolocando, explicando, gestionando devoluciones y son, a veces, el blanco de la ira y las frustraciones de alguien que nunca está satisfecho con lo que le ofrecen. Y tampoco entiendo por qué continuamos en crisis cuando las rotondas de acceso a los Eroskis y Carrefoures de turno registran atascos monumentales. ¿Cuánto hay que vender para que haya buenos resultados económicos? Este capitalismo desmesurado me da escalofríos por su irracionalidad. Ojalá encontremos todos las gangas de nuestra vida. Eso creo que da un ´chute´ de endorfinas increíble. Pero también pensemos en quienes no tienen nada y se tapan con lo que encuentran, porque a lo mejor si seguimos con este modelo económico acabamos como ellos. Al tiempo. Refrán: Ya vendrá el tío Paco con la rebaja.

martes, 5 de enero de 2010

Carta a los Reyes Magos

La verdad es que me sorprendo escribiendo a unos Reyes --siendo republicano y por muy Magos que sean--, pero estas contradicciones son habituales en España. La carta a los Reyes Magos es uno de los ejercicios de redacción más importantes y trascendentes del año. Hacía tiempo que no me sentaba a hacerla. La creo muy necesaria en estos tiempos que corren. La escribo tarde, pero tengo grandes esperanzas de que se concedan las gracias solicitadas. Quisiera despertarme mañana en un mundo sin crisis económica; al menos en un planeta en el que las cosas estén bien repartidas y en el que los de abajo no acaben siempre pagando los platos rotos y desaguisados de los poderosos, de los plutócratas que se lo han llevado calentito durante el tiempo de bonanza. Con esto ya estaría satisfecho. Aunque me gustaría que mañana el mundo se pusiera por fin de acuerdo en cuidarse a sí mismo, y que las grandes compañías no estén contaminando por un lado y por otro poniendo en marcha programas de responsabilidad social corporativa. Desearía que nada pudiera justificar la muerte de nadie, ni ningún tipo de violencia, ni atentados con un tipo con explosivos adosados a su cuerpo. Quisiera que nadie matara en nombre de Cristo, Alá o cualquiera de sus variantes monoteístas o politeístas. Sería muy bonito que este año no hubiera ninguna muerte por violencia de género o ´doméstica´. Y sería estupendo ver a los cooperantes españoles secuestrados volviendo a su vida urbanita y aburrida, con la sensación de que todo ha sido tan sólo un mal sueño. Refrán: El día de la Epifanía se ven las estrellas al mediodía .

martes, 29 de diciembre de 2009

Una vida de ratas

Las ratas son más útiles de lo que creemos. Puede parecer un animal asqueroso y portador de enfermedades. Pero eso es en el primer mundo, donde las ratas están rollizas comiendo abundantemente de nuestras abultadas basuras. En Mozambique han sabido darles una utilidad hasta ahora desconocida, pues resultan muy eficaces en la detección de minas antipersonales. Claro que una de las dificultades que han encontrado los responsables del programa es el rechazo que también sienten los africanos por este gran roedor. Eso sí, el coste de limpiar un campo minado es mucho menor. Total, si estalla la mina lo que se pierde es una rata. Bueno, en realidad dos, porque como algunos cuerpos de seguridad, las inspecciones se hacen por parejas de ratas, según un protocolo así estipulado. Al parecer, la rata africana tiene un tamaño tan grande que se puede divisar a gran distancia y no se pierden en las inspecciones. Además, viven la friolera de ocho años, lo que también permite un entrenamiento mejor. Esta anécdota no es más que un reflejo de la diferencia entre mundos. Aquí, estamos intranquilos en cuanto nuestro frigorífico no está a tope o se nos estropea el DVD o el TDT. En Africa recurren a las ratas para solucionar un problema que deja mutiladas a miles de personas cada año. Minas y explosivos de guerras en curso o ya olvidadas arrebatan la infancia y la salud a niños que no tienen culpa de nada. Nosotros tenemos una gran responsabilidad en ayudarles y destruir estas armas que sólo propagan dolor y sufrimiento. Refrán: Cuidado con las ratas, por aquí hay un tío que las mata.