Tener un amigo recién separado es una tortura. Empezamos ya la senda de los cuarenta años en adelante y siempre hay alguien de tu quinta cuyo matrimonio o ´arrejuntamiento´ pasa un sarampión que no puede superar. Todo sucede con una llamada a horas intempestivas.
--Juanjo ¿Tienes sitio en tu salón? Yo ya no aguanto más...
--Pues si supieras que tu parienta también me ha pedido hace un rato dormir en mi sofá...
--¡Ay! ¡Madre mía, qué cruz!
Claro, porque se separan los dos. Tu amigo --que es tu amigo y no hay más leña que la que arde-- y tu amiga, porque ella --la otra parte-- también es amiga. Y te ves envuelto en la espiral del conflicto. Entonces empiezan los dos a pedirte consejo sentimental. Todo se convierte en una retahíla en estéreo de afrentas, oprobios, odios enquistados con el tiempo y resquemores que se convierten en incendios en el alma. La mayoría de las veces son temas muy banales, normalmente relacionados con la familia política y el dinero. Esperan que sentencies como Salomón . Pero lo cierto es que cuando una pareja se rompe la culpa es de los dos, no sólo de uno. Si no hay niños la cosa es bastante fácil. Pero si la pareja tiene descendencia todo se complica y se hace doloroso, porque desgraciadamente se convierten en el arma arrojadiza de unos y otros. Pagan el pato de la inmadurez de sus padres y eso les suele dejar una huella de por vida. Es el paisaje desierto que deja el amor después del amor. Las cajas llenas de discos y fotos, los armarios vacíos y un eterno eco a "si tú no fueras tan...". Nos dijeron que el amor era eterno. Pero eso sólo sucede en las películas y en las parejas que lo cultivan silenciosamente a diario. Refrán: Al amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Artículos publicados en EL PERIÓDICO EXTREMADURA todos los martes, en su contraportada.
martes, 14 de septiembre de 2010
martes, 7 de septiembre de 2010
Sueño Extremadura
Hoy, día en que se entregan las Medallas de Extremadura y se hace un acto de afirmación regional previo al 8-S, quiero contarles cuál es la Extremadura con la que sueño a diario. Quisiera que mañana Extremadura se despertara sin paro, sin familias que sufren por llevar algo caliente al puchero. Quisiera que el acceso a ese trabajo no estuviera mediatizado por amiguismos, clientelismos o vasallajes de cualquier signo, ni a nadie. Que todos recibieran de acuerdo con su esfuerzo, dedicación y valía.
Quisiera una Extremadura que fuera conocida y reconocida por su producción cultural de calidad, por sus músicos, escritores y artistas libres. Que no hubiera más limitación que el respeto a los demás en la creación.
Quisiera una Extremadura donde no hubiera sitio para señoritos cortijeros, para absentistas, para explotadores, para prepotentes de cualquier procedencia o pelaje. Anhelo una región sin el sambenito del subdesarrollo ni de estar a la cola en todo. Sueño con una región que sabe compaginar el necesario crecimiento industrial y la naturaleza en armonía, en la que el respeto a la naturaleza se transmite entre generaciones como un gran tesoro. Deseo una comunidad en paz, que se construye sobre el diálogo, en la que todos los ciudadanos se ponen en el lugar del otro a la hora de reivindicar o proponer.
Quiero pensar que estamos todos en ese camino, que esta región es un lugar donde encontrarse, donde construir sin destruir a nadie, en la que todos --al margen de ideologías-- podamos entendernos en paz, y experimentar una sencilla alegría cada amanecer. Refrán: El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
Quisiera una Extremadura que fuera conocida y reconocida por su producción cultural de calidad, por sus músicos, escritores y artistas libres. Que no hubiera más limitación que el respeto a los demás en la creación.
Quisiera una Extremadura donde no hubiera sitio para señoritos cortijeros, para absentistas, para explotadores, para prepotentes de cualquier procedencia o pelaje. Anhelo una región sin el sambenito del subdesarrollo ni de estar a la cola en todo. Sueño con una región que sabe compaginar el necesario crecimiento industrial y la naturaleza en armonía, en la que el respeto a la naturaleza se transmite entre generaciones como un gran tesoro. Deseo una comunidad en paz, que se construye sobre el diálogo, en la que todos los ciudadanos se ponen en el lugar del otro a la hora de reivindicar o proponer.
Quiero pensar que estamos todos en ese camino, que esta región es un lugar donde encontrarse, donde construir sin destruir a nadie, en la que todos --al margen de ideologías-- podamos entendernos en paz, y experimentar una sencilla alegría cada amanecer. Refrán: El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
martes, 31 de agosto de 2010
El de la camiseta
Ha nacido una nueva forma de vestir, una sorprendente tendencia estética veraniega: llevar la camiseta de la selección española las 24 horas del día. El usuario suele ser un hombre con los cuarenta ya superados, barriga cervecera y barba incipiente. Se la pone todos los días desde que la ´Roja´ ganó el Mundial de Fútbol de Sudáfrica.
--Oye, tío, que ya han pasado unos meses desde aquello...
Pero ni caso. El adicto a esta camiseta suele deambular por el Carrefour, el Eroski o el Mercadona con cierto aire despistado, la lista de la compra en la mano y los vástagos revoloteando alrededor y dando gritos.
--¡Papá, papá, los cereales que siempre me compra mamá!
--Cállate niño, que te pego un guantazo, leche...
El de la camiseta es lo que antes se llamaba un Rodríguez y justifica su monotonía en el vestir con un sentimiento patrio y una pasión balompédica indomable. Pero la realidad es que no sabe planchar, ni quiere aprender.
--Campeones del mundo, campeones del mundo...
Repite esta frase a sus amigos emocionado y tembloroso mientras se toman las cervezas y los ´panchitos´ adquiridos en la gran superficie. Además, ya se ha comprado la camiseta con la estrella que atestigua este gran título obtenido. Tiene la de diario y la ´de vestir´. Los he visto en la playa, con la camiseta puesta hasta por la noche en el restaurante, aunque son más de pizzería y hamburguesería. Espero que en septiembre lleguen sus señoras o sus madres y les convenzan de que por muy campeones del mundo que seamos hay que volver a la cruda realidad. Refrán: Tengo dos problemas para jugar al fútbol. Uno la pierna izquierda. El otro es la derecha.
--Oye, tío, que ya han pasado unos meses desde aquello...
Pero ni caso. El adicto a esta camiseta suele deambular por el Carrefour, el Eroski o el Mercadona con cierto aire despistado, la lista de la compra en la mano y los vástagos revoloteando alrededor y dando gritos.
--¡Papá, papá, los cereales que siempre me compra mamá!
--Cállate niño, que te pego un guantazo, leche...
El de la camiseta es lo que antes se llamaba un Rodríguez y justifica su monotonía en el vestir con un sentimiento patrio y una pasión balompédica indomable. Pero la realidad es que no sabe planchar, ni quiere aprender.
--Campeones del mundo, campeones del mundo...
Repite esta frase a sus amigos emocionado y tembloroso mientras se toman las cervezas y los ´panchitos´ adquiridos en la gran superficie. Además, ya se ha comprado la camiseta con la estrella que atestigua este gran título obtenido. Tiene la de diario y la ´de vestir´. Los he visto en la playa, con la camiseta puesta hasta por la noche en el restaurante, aunque son más de pizzería y hamburguesería. Espero que en septiembre lleguen sus señoras o sus madres y les convenzan de que por muy campeones del mundo que seamos hay que volver a la cruda realidad. Refrán: Tengo dos problemas para jugar al fútbol. Uno la pierna izquierda. El otro es la derecha.
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