viernes, 15 de octubre de 2010

Chandalismo ilustrado

En mi repaso por la fauna que puebla los centros comerciales quiero poner hoy la mirada sobre los representantes de lo que llamo el ´chandalismo ilustrado´. Son como los que siempre llevan la camiseta de la Roja, pero algo más finos; de ahí, lo de ´ilustrado´. Tienen aires de hombres de negocios. Van afeitados y con pinta de no haber hecho deporte nunca. Pero el chandal tiene ese aquel mágico que parece que confiere a quienes lo llevan la facultad de deportistas sin haber dado apenas un brinco. Es un chandal de marca, nuevecito, sin un jirón, como si dijéramos ´de vestir´. Llevan en un coche de gran cilindrada a la familia a comprar al Eroski o al Carrefour para después irse al campito todo el finde.
El ´chandalismo ilustrado´ es también una gran canción de Gekco Turner . El chandal es la prenda más cómoda del mundo y que llega incluso a poseer a quien la luce, como si fuera un demonio. Yo, de hecho, cuando me lo pongo los sábados me entran ganas de cantar rap o hip-hop. Es ponérmelo y abandono mi silencio y quiero dar discursos de cuatro horas, como si estuviera poseído por Fidel Castro . Y es que el chandal también abduce a los políticos y son muchos los que lo llevan. En ese caso se llama
´chandalismo revolucionario´, como el de Hugo Chávez o Ahmadineyad , dos líderes nacionales que se esfuerzan en parecer dinámicos y cercanos, pero ya sabemos de qué pie cojean ambos. Yo estoy últimamente sufriendo un cuadro grave combinado de ´chandalismo´ y ´zapatillitis´, los fines de semana o los festivos como hoy. Menos mal que es como una gripe y el lunes todo mi ser se recompone. Refrán: De mala ropa no sale un buen traje.

martes, 5 de octubre de 2010

Adiós al hombre que hablaba a los jamones

Cuando era adolescente y vivía en Sevilla iba los domingos a un bar de la calle Luis Montoto que les gustaba mucho a mis progenitores porque daban buenos ibéricos. Mi madre decía que sólo con entrar y oler uno salía alimentado. El establecimiento era de Victoriano Contreras Barragán , industrial monesteriense que falleció el pasado viernes. ¡Quién me iba a decir que el destino me llevaría algunos años después a entrevistarle en ferias y degustaciones! Victoriano siempre destacó por su afabilidad en los negocios y por cierta socarronería en la promoción de sus productos. En los últimos años llegó a decir que hablaba con los jamones ibéricos y mantenía con ellos prolongados diálogos durante su curación.

--¿Y este jamón qué te cuenta, Victoriano?

--Este me dice que está un poco triste, me contestó un día mientras le daba unas palmaditas a un pernil con un poquito de moho.

En tiempos en los que en la promoción parecía todo inventado, él usó su particular humor, imitando a un personaje de una película de Robert Redford .

Se nos ha ido Victoriano durante una de estas ferias de Zafra en las que me contaba sus proyectos, a veces con más fantasía que realidad. Maestro de maestros cortadores, trabajaba últimamente en la creación de una escuela europea de este oficio. Propongo que si algún día se crea una escuela de cortadores lleve su nombre para recordarle siempre. Ahora Victoriano ya no le habla a los jamones, sino que está cortándole a Dios una ración bien ´despachá´. Refrán: Siempre hay buenas razones para hablarle a los jamones.

martes, 21 de septiembre de 2010

Suegro rico, suegro pobre

Mi amigo --del que les conté la semana pasada que se acababa de separar-- tiene una curiosa teoría sobre los suegros. La verdad es que el quebrantamiento de su pareja comenzó por ahí, por la familia política. Tenía un suegro pobre, muy pobre, que se ataba los pantalones con cuerda, iba siempre desaliñado y sucio, con una boina calada hasta las cejas y tenía casi 90 años. La mano le temblaba mucho y caminaba siempre renqueante. Y este Parkinson le causaba problemas al miccionar.

--María , tienes que decirle a tu padre que tenga cuidado cuando vaya al baño, que lo deja todo perdido...

Porque el hombre dejaba todo lleno de gotitas por culpa de sus temblores. Y ese baño con lavabo de mármol Travertino rosa, con pomos de cristal de Swarovski, que costó un riñón y parte del otro parecía un cuadro hecho con aerógrafo por un borracho, tras la visita del suegro al WC.

Pero el destino, siempre burlón, quiso que el abuelo tuviera suerte en el juego y ganara una primitiva con muchos miles de euros. Y todo cambió.

--Ay, María, ¡qué bien me cae tu padre! ¡Es que es un cacho pan! ¿El baño? No te preocupes. ¡Si hasta parece que las gotitas de pipí hacen juego con los azulejos! ¡Mi suegro es Andy Warhol !

Hemos hecho una sociedad que primero mira la cuenta corriente y después el corazón. Y eso nos carcome el alma cada día. Qué error. La cosa le salió mal a mi amigo, el separado, que a partir de ese doble rasero, vio cómo su matrimonio empezó a hacer aguas. Y al final no tuvo fuerzas para achicar tanta hipocresía en su vida. Refrán: Dinero de suegro, dinero de pleito.