La primavera ha disparado mi animalario particular. De los huevos de los gusanos de seda guardados con paciencia durante un año han brotado por fin cientos de moradores que mastican con fruición las hojas de morera que les busco en las afueras de la ciudad. También he tenido que separar a los peces porque no paraban de desovar frenéticamente en las hojas del acuario mientras frotaban sus barrigas bajo el agua.
Y mi jovencísima gata Luna , está muy gordita, casi obesa...
--Juanjo, creo que sobrealimentas a la gata, que está que revienta... Deja de darle barritas...
Es curioso, porque esta gordura de Luna comenzó tras una escapada hace unos meses. Volvió muy contenta, acompañada de un congénere que después se perdió en las sombras de noche. Siempre me intrigó la vida oculta de los felinos, cuando deambulan por los tejados abandonando a sus dueños, dejándonos llenos de incertidumbre como unos padres primerizos. Después vuelven todos al amor del plato de leche y el pienso. Unos con la piel hecha jirones y sucios por haberse metido en peleas con sus similares. Otros regresan con una barriga del quince, como el caso de Luna.
--Juanjo, que la gata no está gorda. ¡Es que está preñada!
Ah, la primavera, qué dulce sarampión hormonal, qué recuerdos de la comezón de la primera vez. Mientras tanto, Luna, deambula sin rumbo por la casa y me mira como preguntando qué le pasa. Yo trato de decirle que es la primavera, que no se preocupe, que pronto estará más feliz y ocupada, y que recuperará la figura sin necesidad de ir al gimnasio. Refrán: Al gato goloso y a la gata ventanera, tápales bien la gatera.
Artículos publicados en EL PERIÓDICO EXTREMADURA todos los martes, en su contraportada.
martes, 5 de abril de 2011
martes, 29 de marzo de 2011
Inauguraciones...
Estamos en tiempo de inauguraciones, que hoy afortunadamente finaliza. Ahora cada vez que un político va al baño lo inaugura y dice unas palabras sobre sus halagüeñas perspectivas de futuro. Lo hacen nuestros representantes, de todos los signos políticos, sin distinción. No se salva ni uno. ¿Piensan realmente que el personal no se da cuenta de que esta febril actividad tiene mucho que ver con la próxima cita electoral? ¿Creen que nos tragamos que se pueda ir, por ejemplo, desde Plasencia a Monesterio en una hora, a 110 como circulamos el común de los mortales? Esto de inaugurar e inaugurar es como un sarampión que sale cada cuatro años, un oasis en medio de la sequía habitual de ideas y la inoperatividad acostumbrada. A veces los que asisten a las inauguraciones aplauden sin saber muy bien sólo porque escuchan las palabras ´sinergia´, ´competitividad´, ´internacionalización´, ´mercados´, ´globalización´... Haced una alocución con esas palabras y tendréis el aplauso del respetable garantizado aunque no se haya dicho nada. Los ciudadanos son los clientes potenciales de estas auténticas ventas de humo. Hay pueblos estos días que se han inaugurado por entero prácticamente. La verdad es que podrían dejar algo para entremedio de las legislaturas. El resultado es que lo que se inaugura en estos días es poco creíble, aunque realmente sea importante. Y eso de visitar las obras antes de que finalicen me recuerda más a los tiempos del invicto Caudillo que a otra cosa. Los augures adivinaban el futuro viendo el vuelo de las aves a derecha o izquierda. Nosotros sabremos hacia dónde van en un mes más o menos. Refrán: Con las elecciones florecen las inauguraciones.
martes, 22 de marzo de 2011
Diario del apocalipsis
La sensación que tengo --y creo que no soy el único-- es que todo se derrumba a mi alrededor: Crisis económica generalizada, guerra, gobiernos inoperantes, estancamiento político, falta de ideas, terremotos y tsumanis por el mundo, accidentes nucleares, una serie sobre Tita Cervera ... En fin, es el auténtico apocalipsis. Y en medio de este río revuelto de fusiones radioactivas tenemos a dictadores como Gadafi masacrando a su propio pueblo en medio del cómplice silencio internacional. Se nos tenía que caer la cara de vergüenza a todos los europeos por nuestra falta de escrúpulos con este sátrapa. Nos engañó a todos haciéndonos ver que estaba derrotado y loco con unas imágenes rocambolesas en un coche destartalado y con un paraguas. ¡Qué ingenuos hemos sido! Abandonamos a su suerte a los rebeldes con un armamento precario pensando que las ganas de democracia les harían derrotar al dictador. La verdad --como vemos-- vuelve a ser la gran víctima de la guerra y de estos tiempos apocalípticos. Gadafi les estuvo dando la del tigre gracias a mercenarios y armas que quizá les hayamos vendido nosotros y los buscará como a ratas bajo las piedras de su país rico en petróleo. Ahora se nos ocurre reaccionar tarde, mal y probablemente con daños colaterales. Al final todo se reduce a una encubierta guerra por las materias primas como el petróleo. Hoy es el Día Internacional del Agua en un mundo donde el acceso a este líquido esencial en óptimas condiciones está reservado a unos pocos. Me da la impresión de que todo va a saltar por los aires en medio de este apocalipsis en el que los vivos envidian a los muertos. Refrán: Perdonadme la elipsis, pero oigo cabalgar a los jinetes del apocalipsis.
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