miércoles, 2 de noviembre de 2011

Esa americanada llamada 'Halloween'

Me niego a celebrar 'Halloween', esa horterada que nos quieren imponer desde los Estados Unidos y que avanza a pasos agigantados. Hoy es el Día de Todos los Santos y la jornada es festiva en España, Austria, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y Portugal. Donde esté un buen Don Juan Tenorio que se quiten todas las calabazas y los niños vestidos de bruja o de mamarracho. ¿Pero qué sindios es ése de ir por las casas pidiendo caramelos, truco o trato? En España nos gusta lo friki y por eso esas costumbres bárbaras están calando silenciosa pero inexorablemente. Me pregunto si los talibanes del laicismo están de acuerdo con esta invasión cultural yanki. Lo que toca hoy son las castañas en el campo, el 'calbote' con los amigos y con nuestros pensamientos puestos en todos aquellos que se han ido. Porque en todos los hogares hay una silla vacía, un convidado de piedra al que recordamos o un compañero de curro que nos dejó demasiado pronto y que ahora, en estos tiempos complejos, echamos en falta sus consejos.

A mí --como creo que a casi todo el mundo-- no me gustan los cementerios. Sin embargo, los que están dentro me merecen mucho respeto. Sobre todo porque es un lugar en el que tarde o temprano acabaremos todos. Idme reservando un sitio, compañeros de nicho o columbario, me da igual si con vistas a la Montaña o no, pero que esté mullidito, donde pueda descansar de esta maldita crisis que nos tiene a todos más caninos que las calaveras del 'Halloween'. Refrán: Hasta la muerte, pie fuerte.

martes, 25 de octubre de 2011

La víbora del cajero

Hace unos días un vecino de Llodio (Alava) se dio un susto morrocotudo cuando al retirar su dinero de un cajero automático le salió una víbora que enseñaba los dientes y hacía el ademán de morderle. Pensaba que era una exageración, pero no, la serpiente es real. Al menos está en Youtube saliendo de la ranura de 'Recogida de billetes'. De hecho, en el vídeo un testigo comenta: "cómo están los bancos hoy en día que hasta te ponen una víbora para que no cojas el dinero". El vecino, perplejo ante la transacción económica, hace chanza con el caso y simula la voz del cajero diciendo: "Su dinero, gracias". Ah, la banca ya no sabe qué hacer para fomentar el ahorro. La medida me parece muy efectiva porque la pícara viborilla hace gala de una mala leche que ni las cobras del Africa profunda. El afectado no tuvo miedo y, a pesar de las artes disuasorias del reptil, sacó su dinero sin un mordisco. Claro, los propietarios de los bancos y miembros de los consejos de administración saben que se juegan sus astronómicas pensiones de jubilación y ponen todas las trabas posibles para que la pasta se quede en casa. De momento, no parece que la víbora haya tenido un mal final porque fue trasladada a una entidad protectora de animales. Por cierto que fue ayudada por el encargado de la oficina, quien tuvo que activar un mecanismo desde dentro para liberarla. Recuerdo cuando ibas al banco y te ponían la alfombra roja, la música y te daban con alegría la hipoteca, las letras del coche todo en uno y créditos que se estiraban hasta el infinito. Con la crisis las cosas han cambiado. Ahora te echan a la cara la bicha mala. Muy pronto lo de la víbora en los cajeros va a ser lo de menos. Refrán: Ahorra, ahorrador, que ya vendrá el derrochador".

martes, 18 de octubre de 2011

Miles de ciudadanos ya sienten el pellizco

Cinco millones de españoles sienten un pellizco en el estómago permanente. Es el que provoca el vivir instalado en la incertidumbre del paro. Y el resto de ciudadanos también sentimos como ese pellizco nos alcanza, nos rodea vigilante, nos roza y nos pone a tiro de piedra del miedo y de la desesperanza más absoluta. Millones de ciudadanos con un pellizco en el estómago, acumulando noches sin dormir pensando en la hipoteca, en la vuelta al cole, en la ortodoncia del niño o planteándose seriamente si es buen momento para tenerlos por culpa de políticos ineptos y empresarios inhábiles.
El pellizco se hace más fuerte cuando sabemos de los enchufismos de familiares a uno y otro lado del espectro político. Es muy triste el que hayan hecho del "y tú más" el principal argumento en los casos de nepotismo que se están desvelando ahora, pero no solo en el terruño, sino en todo el mundo.
Y continúa haciéndose el pellizco más intenso a la vez que se te pone cara de bobo cuando lees que a directivos de una caja de ahorros les jubilan por una cantidad tan astronómica que el juez los llama a capítulo. Finiquitos multimillonarios que nos ponen en la pista sobre quiénes se han llevado el dinero que falta en esta crisis, ante la pasividad de todos, entre ellos del Banco de España. Los políticos, mientras, viviendo en sus hoteles y derrochando en chóferes y traductores, discutiendo banalidades. Los ciudadanos, todos, con un terrible pellizco en el estómago y la mosca del paro zumbando detrás de la oreja. Refrán: Cuando dudo de mi existencia, me pellizco.