martes, 8 de noviembre de 2011

Navegadores

Desde que tengo navegador en el coche lo pongo hasta para ir al cuarto de baño. ¿Que voy a echar gasolina al Temis? Pues lo enciendo, aunque me sepa el camino de memoria...

--Ha-lle-ga-do-a-su-des-ti-no...

Ya no puedo entender un viaje sin el dichoso navegador, con esa voz femenina y sensual, que casi te acaricia el oído. La gesta colombina me parece realmente aún más digna de elogio y recuerdo histórico. Vamos, que ir a Lisboa sin GPS me parece como ir desnudo o desorientado. Y eso que he ido muchas veces sin él.

Pero como esos aparatos mejoran a pasos agigantados, la última generación viene con la posibilidad de poner la voz que quieras al navegador. No sólo la de actores famosos, sino también la tuya propia, la de tu pareja o la del primo listillo que tienes en Córdoba y que ya sabe todo antes de que suceda.

Eso abre unas posibilidades inmensas. Por ejemplo, me podré sentir acompañado cuando vaya solo en el coche, con la voz de mi pareja. Si, además, puedes añadir comentarios, sería perfecto:

--Ya-te-pa-sas-te-o-tra-vez-la-salida-de-la-ro-ton-da-ha-cia-Mal-par-ti-da-que-es-tás-en-los-ce-rros-de-U-be-da.

O cada varios kilómetros, alguna frase familiar, cuando se vaya por debajo de la velocidad marcada por la vía:

--Vas-pi-san-do-hue-vos-no-lle-ga-mos-a-tiempo-a-ver-a-mis-pa-dres.

Si intercalamos algún leve reproche o comentario de algún colega listillo de esos para los que la conducción es como respirar ya estaría perfecto. El mío aún no trae esa posibilidad, pero todo se andará, porque me ha fascinado el mundo de los navegadores para el coche. Refrán: Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar .

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Esa americanada llamada 'Halloween'

Me niego a celebrar 'Halloween', esa horterada que nos quieren imponer desde los Estados Unidos y que avanza a pasos agigantados. Hoy es el Día de Todos los Santos y la jornada es festiva en España, Austria, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y Portugal. Donde esté un buen Don Juan Tenorio que se quiten todas las calabazas y los niños vestidos de bruja o de mamarracho. ¿Pero qué sindios es ése de ir por las casas pidiendo caramelos, truco o trato? En España nos gusta lo friki y por eso esas costumbres bárbaras están calando silenciosa pero inexorablemente. Me pregunto si los talibanes del laicismo están de acuerdo con esta invasión cultural yanki. Lo que toca hoy son las castañas en el campo, el 'calbote' con los amigos y con nuestros pensamientos puestos en todos aquellos que se han ido. Porque en todos los hogares hay una silla vacía, un convidado de piedra al que recordamos o un compañero de curro que nos dejó demasiado pronto y que ahora, en estos tiempos complejos, echamos en falta sus consejos.

A mí --como creo que a casi todo el mundo-- no me gustan los cementerios. Sin embargo, los que están dentro me merecen mucho respeto. Sobre todo porque es un lugar en el que tarde o temprano acabaremos todos. Idme reservando un sitio, compañeros de nicho o columbario, me da igual si con vistas a la Montaña o no, pero que esté mullidito, donde pueda descansar de esta maldita crisis que nos tiene a todos más caninos que las calaveras del 'Halloween'. Refrán: Hasta la muerte, pie fuerte.

martes, 25 de octubre de 2011

La víbora del cajero

Hace unos días un vecino de Llodio (Alava) se dio un susto morrocotudo cuando al retirar su dinero de un cajero automático le salió una víbora que enseñaba los dientes y hacía el ademán de morderle. Pensaba que era una exageración, pero no, la serpiente es real. Al menos está en Youtube saliendo de la ranura de 'Recogida de billetes'. De hecho, en el vídeo un testigo comenta: "cómo están los bancos hoy en día que hasta te ponen una víbora para que no cojas el dinero". El vecino, perplejo ante la transacción económica, hace chanza con el caso y simula la voz del cajero diciendo: "Su dinero, gracias". Ah, la banca ya no sabe qué hacer para fomentar el ahorro. La medida me parece muy efectiva porque la pícara viborilla hace gala de una mala leche que ni las cobras del Africa profunda. El afectado no tuvo miedo y, a pesar de las artes disuasorias del reptil, sacó su dinero sin un mordisco. Claro, los propietarios de los bancos y miembros de los consejos de administración saben que se juegan sus astronómicas pensiones de jubilación y ponen todas las trabas posibles para que la pasta se quede en casa. De momento, no parece que la víbora haya tenido un mal final porque fue trasladada a una entidad protectora de animales. Por cierto que fue ayudada por el encargado de la oficina, quien tuvo que activar un mecanismo desde dentro para liberarla. Recuerdo cuando ibas al banco y te ponían la alfombra roja, la música y te daban con alegría la hipoteca, las letras del coche todo en uno y créditos que se estiraban hasta el infinito. Con la crisis las cosas han cambiado. Ahora te echan a la cara la bicha mala. Muy pronto lo de la víbora en los cajeros va a ser lo de menos. Refrán: Ahorra, ahorrador, que ya vendrá el derrochador".