martes, 9 de octubre de 2012

Pasivos


Somos víctimas de nuestras propias contradicciones. Estamos acostumbrados a criticar en el bar, con los amigos, a quejarnos de lo mal que se está haciendo todo. No es la primera vez que escucho hablar de tal o cual negligencia de un funcionario público o de la falta de diligencia de alguien que debería ser eficiente. Pero todo se queda ahí, en el chascarrillo de los que beben unos vinos juntos, de los que se van a 'tomar las once' los sábados en la plaza del pueblo. Y con esa actitud han ido pasando los años, haciéndonos viejos y confiados en una democracia urdida en el débil consenso de la transición. Pero los palos de 'instalache' se han caído. El chamizo se ha quemado con nosotros dentro, como espectadores pasivos del espectáculo. Algunos, los sufridores en primera persona del paro, del no future , se han hartado. Y no me extraña. La clase política ha tocado fondo juntamente con las cotizaciones de bolsa. Ahora los indignados han decidido quejarse y no puede sorprendernos que con sus actitudes irriten a los que mandan y estos les manden a la policía. Lo cierto es que las protestas han llegado tarde y no puede controlarse a un pueblo completamente enfadado tras años y años de desmanes de la clase política. No me gusta la violencia, no me gustan los enfrentamientos. Pero llevamos mucho tiempo comulgando con ruedas de molino y no es de extrañar que en un momento u otro se forme la de 'Dios es Cristo'. Y los culpables somos todos, por tantos años de ejercicio de la ciudadanía de forma pasiva y despreocupada. Tenía que pasar lo que está pasando. Refrán: La memoria es como el mal amigo; cuando más falta te hace, te falla.



martes, 2 de octubre de 2012

Guasa con el 'whatsapp'


Este título podría ser muy bien el comienzo de un tanguillo de Cádiz, pero lo cierto es que la aplicación para móviles 'whatsapp' tiene mucha tela que cortar, pero tela marinera. Las compañías telefónicas --que probablemente representen el mayor negocio del siglo XXI-- han inventado un método para tenernos aún más engachados al teléfono, una mensajería instantánea que riéte tú de Seur, UPS, MRW y todas estas empresas juntas. Desde que esto del 'wasap' se extiende como una mancha de aceite veo a la gente absorta con sus teléfonos e hipnotizada, con la mirada ida. Las paradas de autobús y las plazas están llenas de zombies pulsando nerviosamente las teclas. Los amigos quedan y no se miran a la cara, sino que se envían mensajes sentados alrededor de una mesa entre risas. No es que yo esté contra las nuevas tecnologías, ni contra el progreso, pero pienso que estamos sustituyendo el diálogo por el 'wasap', que tiene narices la cosa.


--Ey, Juanjo , te envío un wasap y quedamos, tío.


Y como no tengo nada de eso en el móvil, me quedo al margen de todo. Y los mensajes, cada vez menos ricos, más carentes de emociones, más esquemáticos, más pobres, más tristes. Veo en los pasillos de los centros educativos que se prohibe terminantemente el uso del móvil en las aulas. Es imposible aprender si se es esclavo de una máquina. Así de claro.



Añoro las cartas de puño y letra, con su perfume, sus besos de carmín, sus sellos de lacre y esas gotitas que semejaban ser lágrimas. Y lo echo en falta porque vamos derechitos al empobrecimiento vital y cultural. Acabaré teniendo 'wasap', pero qué poca guasa que me hace. Refrán: Si quieres saber de guasas ven a cantarme a mi casa.

martes, 25 de septiembre de 2012

Ángeles malos en Talaván


Tengo que reconocer que siento especial debilidad por los temas relacionados con el misterio y con la forma de tratarlos que tiene Iker Jiménez , al que sigo desde que empezó a colaborar con el doctor Jiménez del Oso en diferentes revistas. Sobre todo me gusta la referencia constante que hace a libros. Probablemente, es el programa de televisión que más fomenta la lectura en la actualidad. Además, sabe dar un tratamiento periodístico a temas que en algunas ocasiones han sido divulgados por verdaderos prestidigitadores de la información carentes de todo rigor. Iker tiene una querencia por Extremadura --especialmente por Las Hurdes-- que suscita aún más mi interés. Ha abierto temporada con más de un 11% de share en Cuatro, en una franja horaria realmente difícil como la que tiene. Uno de los temas ha sido el de una capilla derruida en el cementerio de Talaván, que tiene unas misteriosas pinturas de unos seres alados, mitad ángeles, mitad demonios. Me maravilla la capacidad que tiene él y su equipo de convertir algo en principio anecdótico y residual en una noticia capaz de atraparte. El reportaje estaba lleno de testimonios que enriquecían la historia, mezclando la opinión de expertos foráneos con locales. El único 'pero' que le pongo a sus reporteros es la obsesión por ir a los cementerios e iglesias derruidas de noche. ¿No verían mejor si fueran de día? ¿No darían menos miedo esas pinturas a plena luz en vez que con esas cámaras de visión nocturna? Bueno, la televisión es lo que tiene, el espectáculo prima. Pero, por lo demás, confieso que el trabajo de este periodista nunca me deja indiferente. Refrán: Sin amor y sin misterios la vida no tiene sentido, es como una vela apagada .