martes, 23 de octubre de 2012

Dos hombres, dos mujeres que se aman


Dos hombres paseando por Cánovas. Van de la mano bajo la lluvia intermitente. Sábado por la mañana, en esa ambigua hora que mezcla a los madrugadores y a los últimos de la fiesta del viernes. Dos chicos. Uno pelirrojo, con camisa blanca y traje de chaqueta. Otro, moreno, rapado, con gafas de sol de espejo y bolso negro. Llegan a la cuesta de la calle san Antón junto al Gran Teatro y un beso fugaz une sus labios tras una mirada cómplice. Miran después a un lado y a otro para comprobar quiénes han sido los testigos del estallido de pasión. La vida pasa por su lado, sin detenerse apenas. La gente va raptada por sus prisas y sus compras de sábado sin percatarse del ósculo a hurtadillas. Un abrazo más bajo una chaqueta que hace las veces de paraguas. Nada importa. Solo el amor. El que sean dos hombres es tan solo una anécdota en las otoñales ya calles de Cáceres.



A la noche, prácticamente en la misma zona, junto al Tambo de Alfonso IX, dos mujeres sentadas contándose confidencias al oído. Algunas risas se escapan de unas bocas que se buscan ansiosas entre las sombras. Otra escalinata para sentarse y vuelve el milagro del amor a rondar cerca. Dos mujeres. Tan solo eso, entre la niebla de una existencia que no entiende de convencionalismos sociales. Furtivas ante el trajín ritual del ir al 'botellón' que pasa ante ellas. Miedo en sus miradas que se topan con la mía. Vuelven a lo suyo, a la suave liturgia del cariño. Son solo eso, dos seres que se aman. Nada de extrañar. Amor: Todo un peligro cuando se cae bajo su hechizo, sean quien seas. Refrán: Donde hay querer, todo se hace bien.

martes, 16 de octubre de 2012

Guitarra y voz


Simplemente con guitarra y voz pueden lograrse resultados sorprendentes. Así lo demostró Amancio Prada en el Gran Teatro de Cáceres el pasado viernes. La desnudez de la puesta en escena --sin músicos, en un escenario totalmente negro-- no se debe a los rigores de la crisis, sino a que sólo los artistas que realmente lo son saben conectar con el corazón de la gente con tan pocos elementos. Parece que ya los cantautores no tienen su espacio en la foto actual, pero creo que ahora se están haciendo más necesarios que nunca. Quizá no sea Amancio Prada, pero estoy seguro de que en el humus de este descontento brotará alguien con una canción que sea el resorte para movernos de nuestra molicie y pasividad ante la crisis. El del viernes fue un concierto muy íntimo, con una entrada de público discreta, pero su repaso a los libertarios, a poetas anarquistas, contando los entresijos de unas vidas conforme a sus ideas, fue muy reconfortante para el público. La cultura no es un artículo de lujo sino un arma que cuando pone en marcha sus resortes es muy eficaz. Lástima que solo unos pocos como Amancio Prada sepan utilizarla con acierto. No muy lejos en mensaje, aunque sí en formas y público, el concierto de Extremoduro al día siguiente llevó el lenguaje transgresor de Robe Iniesta a sus miles de seguidores. Cultura de alto consumo. También guitarra y voz para hacer mover a las conciencias. Dos conciertos con públicos opuestos pero respuestas similares ante la situación actual. Hay que hacer algo pronto porque de otra forma la cultura será en breve un coto cerrado a unos pocos. Refrán: Libro en el estante y guitarra en el rincón no hacen ningún son.



martes, 9 de octubre de 2012

Pasivos


Somos víctimas de nuestras propias contradicciones. Estamos acostumbrados a criticar en el bar, con los amigos, a quejarnos de lo mal que se está haciendo todo. No es la primera vez que escucho hablar de tal o cual negligencia de un funcionario público o de la falta de diligencia de alguien que debería ser eficiente. Pero todo se queda ahí, en el chascarrillo de los que beben unos vinos juntos, de los que se van a 'tomar las once' los sábados en la plaza del pueblo. Y con esa actitud han ido pasando los años, haciéndonos viejos y confiados en una democracia urdida en el débil consenso de la transición. Pero los palos de 'instalache' se han caído. El chamizo se ha quemado con nosotros dentro, como espectadores pasivos del espectáculo. Algunos, los sufridores en primera persona del paro, del no future , se han hartado. Y no me extraña. La clase política ha tocado fondo juntamente con las cotizaciones de bolsa. Ahora los indignados han decidido quejarse y no puede sorprendernos que con sus actitudes irriten a los que mandan y estos les manden a la policía. Lo cierto es que las protestas han llegado tarde y no puede controlarse a un pueblo completamente enfadado tras años y años de desmanes de la clase política. No me gusta la violencia, no me gustan los enfrentamientos. Pero llevamos mucho tiempo comulgando con ruedas de molino y no es de extrañar que en un momento u otro se forme la de 'Dios es Cristo'. Y los culpables somos todos, por tantos años de ejercicio de la ciudadanía de forma pasiva y despreocupada. Tenía que pasar lo que está pasando. Refrán: La memoria es como el mal amigo; cuando más falta te hace, te falla.