No acabamos de salir de este largo invierno. Y parece que no lo haremos nunca con esta vuelta a la guerra fría, que creíamos superada tras la caída del bloque soviético hace ya décadas. Pero esta crisis que padecemos es una vuelta atrás en todos los sentidos. Ahora asistimos atónitos a una crisis de los misiles, con distintos protagonistas pero similar en sus planteamientos, a aquella que puso al mundo al borde del precipicio. La escalada de hostilidades, de momento solo formal y teatral, la protagoniza el dictador norcoreano Kim Jong-un , un líder que parece sacado de una película de James Bond , como un Doctor No del siglo XXI . Si no fuera porque la seguridad del planeta está en sus manos todo sería como un vodevil al estilo de la genial película de Kubrik Teléfono Rojo: Volamos hacia Moscú . La guerra fría comenzó en Corea y se cerró en falso en 1953 con un conflicto que acabó con miles de bajas en los ejércitos chino, coreano y estadounidense. Pero poco parece que calaron los casi dos millones de muertos. Aquella guerra acabó con una península de Corea dividida y fue la única vez que los ejércitos de EEUU y URSS intercambiaron fuego apoyando a sus aliados. Una guerra en blanco y negro. Ahora el joven dictador quiere hacer demostración de fuerza y el mundo está interconectado con televisiones que distribuyen su imagen a color adorada por unos súbditos que se parecen cada vez más a los protagonistas de la novela de Orwell 1984 . Espero que todo se quede aquí, en una bufonada, porque sospecho que muchos poderes en la sombra desean una guerra para reactivar la economía y acabar con la superpoblación del planeta. No es la primera vez que pasa. Refrán: En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra. .
Artículos publicados en EL PERIÓDICO EXTREMADURA todos los martes, en su contraportada.
martes, 9 de abril de 2013
miércoles, 27 de marzo de 2013
Comer con Pocoyó
A veces me pregunto cómo nos alimentaron nuestros padres cuando fuimos bebés sin la ayuda de Pocoyó , Calamardo , Bob Esponja , Patricio , Dora la Exploradora y unos pingüinos cuyo nombre no recuerdo y que me resultan muy antipáticos. En mi época no había nada de eso. Bueno, cuando nací en casa no había televisión, así que probablemente aprendí a comer sin la ayuda de ningún personaje de dibujo animado que me distrajera para engullir la comida sin berrear, dar golpes en la mesa o tirar de los pelos a mis progenitores. Veo que se avecina una generación que solo come cuando Doraemon lo manda. He visto a padres cayéndosele los lagrimones como pestiños dando gracias a la Factoría Disney, mientras besan el plasma con fruición por proporcionarle unos minutos de tranquilidad a la hora de la comida. Los psicólogos son claros ante esta situación: es un error comer con la tele encendida porque los niños realizan una especie de chantaje emocional y se acostumbran a ese chalaneo con los padres. Pero nada. Conozco a padres que no prestarían su 'blackberry' a su mejor amigo, pero cuando se trata de invocar al osito Winnie de Pooh la ceden gustosamente al niño. Después acaba sumergida en puré de lentejas o en el fondo del acuario. Ahora hay unas 'tablets' con un programa de un gatito que repite lo que le preguntas y puedes acariciarle o darle patadas. Los niños se quedan fascinados con esa magia electrónica y los padres durante unos minutos solo tienen que llevar la cuchara a la boca del infante. A mí me hacían lo del avioncito. Ahora viene una generación que venera a Bob Esponja . Ellos nos sacarán de la crisis. Espero. Refrán: Come niño y crecerás, bebe viejo y vivirás
miércoles, 20 de marzo de 2013
Miedo
Miedo de vivir, miedo de soñar, miedo de tener miedo. Miedo al qué dirán de las vecinas. Miedo a las preferentes de los bancos y cajas. Miedo a quedarse sin el dinero tan duramente conseguido. Miedo a no tener trabajo, Miedo a la traición de los amigos y de tu gente más cercana. Miedo a no llegar a fin de mes. Miedo a despertarse de noche, empapado en sudor y dudas. Terror a la incertidumbre de cada día a la que nos han condenado nuestros representantes. Miedo que da miedo del miedo que da. Estoy harto de vivir con miedo, en esta 'Estresmadura' en la que todo hay que callar, en la que la cultura del miedo está tan extendida. Todo debe silenciarse por un sentimiento equivocado de que desvelar la verdad hará más daño que bien. Harto estoy ya de tanto 'salvapatrias'. Creo que la verdad es amarga y hay que echarla de la boca como decía Quevedo . Las cosas siempre hay que llamarlas por su nombre y solo ella nos sacará del pozo de inmundicia en el que estamos. Estoy cansado del miedo en esta España cutre, casposa y llena de crispación estéril. Estoy harto de que cada mañana sepamos de un nuevo engaño, de un nuevo robo a nuestros bolsillos, a las arcas públicas, hecho desde la más descarada impunidad. Es curiosa esta vuelta al pasado. Pronto volverán el estraperlo, los mochileros y toda esa suerte de vividores que se aprovechan de la desgracia general. Miro alrededor y veo miedo en la buena gente, en los humildes, en los pobres, en la clase media, en la alta, en todos. Y ya sabemos que sólo hay una cosa peor que morir: vivir con miedo. Ya es hora de dejar el miedo y salir a la calle a poner a tanto sinvergüenza en su sitio. Refrán: Vivir con miedo es vivir a la mitad .
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