martes, 7 de mayo de 2013

Ser preferentes


Estos últimos días he conocido en profundidad el drama de las preferentes y subordinadas hablando con algunos afectados de distintas regiones. Y no me estoy refiriendo a una caja de ahorros en concreto, sino que, por lo que veo, de entrada, la presunta tomadura de pelo ha sido en muchas entidades financieras del país. Dramas sangrantes, de viudas que habían confiado el poco ahorro que les dejó su marido para tener una vejez digna que se ha evaporado. Dolor de la cooperativista que se pasó veinte años trabajando ante la mesa de selección de ciruelas para que el fruto de tantos madrugones se disipe. Indignación del parado que creía tener un mínimo 'colchón' con el que pasar este trago de la crisis y ahora se ve con el agua al cuello.



¿Somos preferentes? Sí, en soltar pasta para que alguien amase capitales muy lejos, quizá en presuntos paraísos fiscales o vaya usted a saber dónde. ¿Estamos subordinados? Sí, a los tejemanejes de los que nosotros mismos hemos colocado en los consejos de administración y que ha resultado que no tenían ni pajolera idea de banca, pero de cobrar las dietas sí. ¿Pero quién asesoraba a esta gente?



Ahora muchos aducen que votaban lo que todos, por borreguismo. Aquí los 'preferentes' han sido quienes se han llevado calentito el resultado del trabajo de los obreros y pequeños ahorradores. ¡Cuánto dolor en las familias! Ahora, señores, hay hambre real en este país, así que las obras sociales son más necesarias que nunca, pero obras sociales de verdad, no actos en los que alimentar el ego de unos y otros, o fomentar el vasallaje entre poderosos y 'bienquedas'. Qué triste todo, ante la pasividad de muchos. Refrán: Cuando la propina es grande hasta el pobre desconfía'.



martes, 30 de abril de 2013

Día del Trabajo, sin trabajo


Mañana es el Día del Trabajo. ¡Qué ironía que celebremos la efeméride con un índice de paro cercano al 25% de la población activa! Y estoy hablando de cifras económicas, pero tras ellas hay un drama humano que nos toca a todos, porque todos conocemos de cerca familias que se han quedados sin ingresos desde hace tiempo. Precisamente, la familia --que muchos se empeñan en destruir en aras de una ridícula modernidad-- es la que está consiguiendo que los españoles no nos lancemos a la calle a hacer barricadas. Muchos abuelos están aportando su pensión para que hijos y nietos puedan sobrevivir. La familia logra el milagro de que muchos puedan llegar a fin de mes. ¿Cómo explicaremos a nuestros nietos que el estado del bienestar apenas fue un espejismo? Porque, no seamos ingenuos, cuando este vendaval de la crisis cese --que lo hará alguna vez-- todos los derechos que habíamos adquirido no los recuperaremos. Hay días que me despierto por la mañana y me siento un rehén de Angela Merkel , y pienso que todo esto del euro ha sido lo peor que nos podía pasar, que nuestros políticos en realidad no nos representan para nada. Siento una gran pena por la actual fuga de cerebros que se está produciendo. Es una segunda gran emigración y ya no se trata de mano de obra no cualificada, sino de nuestros jóvenes mejor formados. No me extraña que un padre de familia desesperado la emprenda a tiros en la jura del gobierno italiano o que este fin de semana una mujer tratara de suicidarse en Córdoba lanzándose al Guadalquivir. Están tensando la cuerda, que como siempre se rompe por el lado del más débil. Refrán: Como el comer es diario, trabajar diariamente es necesario

miércoles, 24 de abril de 2013

Todo está en los libros

Hoy, ya que estamos en el Día del Libro, recuerdo aquel programa de televisión de Fernando Sánchez Dragó que comenzaba con una canción de Luis Eduardo Aute cuyo estribillo decía: Todo está en los libros . Habría que plantearse si actualmente esto es así. Personalmente se me hace muy difícil leer un libro en un dispositivo electrónico, como por ejemplo un ebook. Antes, nada más entrar en el despacho de alguien sabías sí leía por el tamaño de su biblioteca. Ahora haces una entrevista a un escritor novel y no ves apenas un ejemplar en los estantes de su casa. Y le preguntas que dónde están los libros.



--Hombre, Ventura, es que yo lo tengo todo en mi ebook.



--Ah, claro, claro...



Pues yo no sé qué tienen los ebook o internet pero los profesores de secundaria están pidiendo a los alumnos que entreguen sus trabajos a mano porque al final ni se documentan para hacer los resúmenes de los libros: Lo sacan todo de internet. La actitud lectora ante la hoja de papel es distinta, al menos en mi caso, de la que puedo tener ante la pantalla. Ultimamente, estoy tan acostumbrado al consumo de información en internet que cuando me pongo ante un libro-libro, con sus 600 páginas, se me hace un mundo. Estamos en tiempo del 'fastfood' literario por culpa de las nuevas tecnologías. A mí me seguirán llamando antiguo, pero me gusta ver los estantes de mi librería y recordar los momentos en los que leía los volúmenes que conservo. Con un ebook es imposible sentir eso o leer las glosas que he dejado en el ejemplar de mi puño y letra. Por favor, lean, serán más felices. Compren libros, la de librero es otra profesión que está al borde de la extinción. Ayúdenles. Refrán: Libro cerrado, maestro callado.