martes, 18 de noviembre de 2014

Pasión por conocer nuestra historia

La semana pasada el Grupo de Estudios de Historia Contemporánea de Extremadura tuvo la generosidad de invitarme al congreso 'Extremadura en la II República'. Los asistentes habíamos sido abducidos por la incansable labor de 'agitación y propaganda' que realiza el profesor José Hinojosa . El programa fue amplísimo y el salón de actos de la biblioteca de Cáceres estuvo a tope prácticamente durante dos jornadas. Con la que está cayendo, un día de lluvia, de mercado medieval en Cáceres y jugando la Selección, lograr ese interés por una disciplina tan árida como puede ser la historia es todo un mérito extensible a todos y cada uno de los socios del Gehcex. Y el análisis de la II República en Extremadura se hizo con pasión por el conocimiento, pero sin sectarismos ni visiones sesgadas. La mayoría de los temas engancharon a los asistentes, como el conato de revuelta anarcosindicalista en Jarandilla de la Vera, la reivindicación del último ayuntamiento de Guadalupe, el paso de las misiones pedagógicas por los pueblos extremeños, los vaivenes de la banda de música de Fuente de Cantos, o cómo fue depurado el profesorado en el Instituto Nacional de Cáceres, entre otros. No todo está perdido. A pesar del alto grado de anestesia inyectado en la sociedad, todavía hay quienes se preocupan y ocupan por conocer mejor nuestra historia contemporánea. La siguiente cita, el año que viene, aborda la Transición Democrática. Les deseo lo mejor, porque esta gente es la que hace falta, la que pone pasión en todo al margen de reconocimientos y zarandajas. Esos son los verdaderamente imprescindibles. Refrán: Los libros son maestros que no riñen y amigos que no piden.

martes, 11 de noviembre de 2014

Recuerdos de un viaje a Galicia

Recuerdo mi primera gran experiencia turística por Galicia, con apenas 8 años y junto a mis padres, montado en un autobús en el que la guía comentaba megáfono en mano un paisaje verde y lleno de hórreos a los excursionistas. Eran otros tiempos --más grises en todos los sentidos-- en los que se visitaban únicamente iglesias y apenas pude chupar la cabeza de una gamba. Era en temporada baja y llovía mucho. Una de aquellas paradas del viaje fue en A Rúa, y aunque mi memoria de humo no es capaz de poner en pie aquella visita en concreto, sí me alegra saber que con el tiempo esta localidad orensana se ha vuelto más cercana a nuestras vidas tras su hermanamiento con Almendralejo. Cuando sales de la ciudad 'del Vino y la Concordia' encuentras una rotonda con la leyenda "A Rúa 565 kilómetros". Artífice de esta cercanía en el corazón a pesar de la lejanía física es su embajador y experiodista de esta casa Juan Francisco Sánchez , así como el alcalde de la localidad gallega, Avelino García , que la semana pasada visitó el Salón del Vino. Los tiempos han cambiado y ahora en vez de hórreos los atractivos son más lúdicos: la 'Baco Festa', la Fiesta del Codillo (que se hace con grelos, patatas y chorizo), el Magosto (parecida al Magosto de Carbajo con las castañas de protagonistas), o la Fiesta de la Empanada de Costrelas. Por supuesto, todo ello se celebra con unos vinos de Valdeorras seductores y acreditados. El turismo ya no es lo que era y ahora ya no vale cambiar 'sol por dinero'. Afortunadamente lo sabemos muy bien, tanto en Galicia como en Extremadura. Refrán: Viajamos para cambiar, no de lugar, sino de ideas.

martes, 28 de octubre de 2014

Urbanidad, también al volante

Recuerdo a un profesor de Bachillerato que nos daba clase de Urbanidad. Dedicaba siempre una hora a la semana a enseñaros cómo debíamos de comportarnos en sociedad. Con el paso del BUP, la ESO, la Lomce y demás reformas educativas el saber conducirse en público ya no se enseña. Y empleo el verbo 'conducir' con intención. Hace tres meses, regresando a casa de noche con mi coche recibí un golpe en el retrovisor en la calle Reyes Huertas. El coche que me rozó se paró en el semáforo y cuando salí de mi vehículo a pedirle los datos del seguro el semáforo se puso en verde y éste desapareció a gran velocidad. La cosa no pasaría de la anécdota si no fuera porque la semana pasada me sucedió lo mismo en la misma vía urbana, con la particularidad de que el conductor se dio por aludido, puso las luces de emergencia, y se orilló a la izquierda. Cuando salí del vehículo, estando situado detrás de él, el semáforo volvió a ponerse en verde y el conductor "se arrepintió" otra vez de golpe y se dio a la fuga igual. El cierto que los daños son muy leves --un poco de pintura en el retrovisor y ya está-- pero creo que lo educado, lo correcto y lo más civilizado es parar e interesarse, ponerse en lugar del otro. Sé que lo papeleos de los seguros son un engorro, pero si todos hacemos de nuestra capa un sayo mal nos va en esta sociedad. Entiendo que es un incidente sin importancia, pero cuando yo he rozado a algún vehículo me he interesado siempre por los desperfectos, aunque fueran imperceptibles. Y comprendo que con la que está cayendo de corrupción lo que cuento es una completa nimiedad. Refrán: Deja de pitar, que no me vas a pasar.