Artículos publicados en EL PERIÓDICO EXTREMADURA todos los martes, en su contraportada.
miércoles, 14 de enero de 2015
La pelvis de Elvis tendría ahora 80 años
La famosa pelvis de Elvis Presley --la responsable de muchos desmayos de sus fans en los 50 con su 'Hound Dog'-- tendría ahora 80 años. Eso si le durase, porque con esos movimientos sincopados de cadera lo más probable es que hubiera sido necesario cambiársela por una prótesis de cerámica o titanio. He de reconocer que no soy fan de Elvis como intérprete, pero sí me fascina su biografía, la de un joven de un pueblo perdido del Misisipi que decide hacerle un regalo a su madre grabando dos canciones y que acaba sin querer en el Olimpo musical.
Porque Elvis se convirtió en icono pop de forma meteórica con su versión de 'That's all right'. Desde la emisión de ese tema en una radio de Memphis todo fue vertiginoso: los hits, los ataques de histeria de sus seguidores, las apariciones televisivas míticas... También que fue el primer gran artista manejado por los turbios intereses del poder como demuestra su retransmitida llamada a filas.
Tuvo su época dorada en Hollywood, aunque poco a poco fue convirtiéndose en una caricatura de sí mismo. Creo que fue Lennon quien dijo de él que "Antes de Elvis no había nada". Es cierto, pero la estela del 'Rey del rock' fue seguida por muchos otros músicos. El morbo de su muerte por ingestión de barbitúricos, la megalomanía a la que parecía adicto y sus últimos conciertos en Las Vegas pasado de kilos ya no me interesan tanto. Era el prototipo del chico guapo y bueno, con cara angelical y una voz que derretía. Larga vida al Rey del Rock. Refrán: Tienes que aprender a caer antes de aprender a volar. (Paul Simon) .
miércoles, 7 de enero de 2015
Felicidad virtual
Las fiestas navideñas que hoy concluyen me han enseñado que existe una nueva felicidad: la felicidad virtual. Ya no se trata de pasarlo bien o de disfrutar con los seres queridos. Ahora la tiranía de las nuevas tecnologías nos obliga a publicarlo al instante en las redes sociales, llámense Facebook, Twiter o los grupos sociales del Whatsapp. En las reuniones de familia y amigos hay más gente mirando el teléfono que mirándose a los ojos. Una pena.
Es una buena forma de evitar conversaciones indeseables con algún pariente pesado de la familia política --generalmente el cuñado-- pero creo que mucha de esa felicidad es más artificial que los 'selfis' de el pequeño Nicolás . Esta felicidad virtual es bastante dañina y se alimenta básicamente de cotilleos. Muchos son los grupos en redes sociales en los que algunos miembros apenas participan pero llegan al éxtasis en la soledad de sus casas conociendo al dedillo la vida de los demás. Y si no estás en el grupo, peor, eres un inadaptado social. Ay, cómo nos gusta --y me incluyo-- el 'voyeurismo social', saber quién habla qué y a quién, a dónde va, qué le gusta comer y cuál es su debilidad íntima.
Esta práctica es, además, una fuente de frustración constante. En ocasiones los adictos a las redes sociales envían fotos ante cenas pantagruélicas o en fiestas exclusivas para hacer ver a los demás su nivel de vida o despertarles el monstruo verde de la envidia. Sí, somos una sociedad de porteras y de exhibicionistas de la vida privada. Espero que esto de los 'selfis' sea una moda pasajera, porque de otra manera nos vamos a pasar las fiestas con la cabeza en el móvil perdiéndonos el mayor espectáculo: la vida. Refrán: La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
martes, 16 de diciembre de 2014
El Portal de Belén en tiempos de crisis
Estos días me he dado cuenta de que necesitaba un nuevo belén, ese ornamento navideño tan clásico en nuestros hogares. En Sevilla, junto a la catedral, hay una gran feria en la que los artesanos andaluces ponen a la venta sus portales, reyes, pastores y misterios, además de musgos, fuentes, arroyos y animales de granja a escala. Los precios son exorbitantes: un belén por pequeño que sea, con lo mínimo que se despacha y con figuritas de factura discutible, se pone en una cifra muy respetable que --con la que está cayendo-- tira para atrás a cualquier cristiano. Decidí entonces que volvería a sacar esas figuritas de plástico tan 'feillas' que tengo, pero enmarcadas en el establo artesano que me hizo mi suegro. No hay ni pastores siquiera y los Reyes Magos están despintados. No importa. Este año la estampa se ha incrementado con un pozo de corcho en miniatura también manufacturado por el señor Agustín . Y se acabó lo que se dio. El año que viene Dios dirá. No nos hace falta más para rezarle cada noche un padrenuestro al Niño de Belén o para sentirnos niños en este tiempo de fraternidad, o para recordar a los que se fueron y ya no estarán esta Navidad con nosotros poniendo el portal. O para dar la bienvenida a los que llegan. Es verdad aquello de que la devoción va por dentro y que la calidad de las imágenes no importa para adorar a un Dios que se nos hizo niño hace 2015 años. Hay muchos belenes cotidianos: familias que están pasando las de Caín, matrimonios que sufren para llegar a fin de mes y están unidos en la adversidad. En ellos está de verdad la Sagrada Familia. Son belenes vivientes. Para qué queremos más. Refrán: No alabes ni desalabes hasta siete Navidades.
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