martes, 7 de julio de 2015

No todo vale en los Sanfermines

Hoy es San Fermín y probablemente cuando usted lea esta columna los astados de Jandilla procedentes de la finca Don Tello de Mérida estarán ya listos para ser lidiados. A las ocho de la mañana habrán sido trasladados por los mozos desde los corrales a la plaza en medio de una marea humana sin más auxilio que el propio cuerpo, un periódico y las varas de los mayorales. Este valeroso acto que debería estar reservado a especialistas se ha convertido en un espectáculo en el que todo el mundo puede participar sin apenas control. No son pocos los extranjeros que sin conocimiento se colocan delante de los morlacos. El resultado suele ser casi siempre unos vistosos encierros y emocionantes carreras. Sin embargo, en ese recorrido también concurren la inexperiencia, la inconsciencia y en algunos casos, a pesar del control, el alcohol. El resultado son las cogidas, en algunos casos graves y a veces mortales. Tan es así que el Ayuntamiento de Pamplona va a crear para un Servicio de Ayuda a Lesionados Graves en el Encierro. Además, ha redactado un bando donde se hace mención expresa a las agresiones sexistas a las mujeres que se multiplican con motivo del descontrol de la turba. Mi pregunta es: ¿Leído todo lo anterior puede considerarse esto una fiesta, algo divertido? No estoy contra los toros, pero ante ellos tienen que ponerse profesionales, de lo contrario nos acercamos a la tragedia. Es indudable el dinero que mueven los Sanfermimes pero hago un llamamiento a la cordura para disfrutarlos, porque de lo contrario la celebración se empaña con las lágrimas de los heridos y las víctimas de la imbecilidad humana. No todo vale en Sanfermín. Refrán: Por san Fermín, mocicos a la fiesta, abuelos a la siesta.

martes, 30 de junio de 2015

Medio siglo de la vuelta al ruedo de los Beatles

Esta semana se cumple medio siglo de los primeros conciertos de los Beatles en España, en las plazas de toros de Las Ventas en Madrid y Monumental en Barcelona. Como ahora aquellos eran momentos de zozobra, en una España donde Fraga como ministro de Información quería decirle a Europa que "éramos diferentes", pero que temía la reacción efervescente que en la juventud podrían tener aquellos cuatro melenudos de Liverpool. Los conciertos se desarrollaron ante una presión desmesurada por parte de los 'grises', la policía franquista. Los cuatro Beatles habían bajado del avión con una montera en la cabeza para agradar al público, pero en el NODO solo se reflejó que no llenaron las plazas y su visita a una bodega en la que firmaron los barriles. Les pusieron de teloneros a los Pekenikes y a los Sirex, y a Torrebruno de presentador, que ya es como para echar para atrás a los fans, fenómeno que sí existía en Europa y que empezaba con ellos a llegar a España. La rueda de prensa en el Hotel Fénix fue un esperpento, con preguntas como si conocían a 'El Cordobés' o si se cortarían el pelo. A pesar de que el sonido fue francamente malo, los asistentes disfrutaron de la mejor banda de todos los tiempos y corearon sus canciones. Años después Lennon volvió a España a rodar una película en Almería y está documentado que allí escribió su mítico Strawberry Field Forever . La estancia excitó la imaginación del director Fernando Trueba , quien hizo una película sobre la relación de un profesor de inglés español con el músico. Ya solo quedan dos Beatles vivos, pero no hay grises que detengan sus canciones. Refrán: Cada persona es el reflejo de la música que escucha (John Lennon).

martes, 23 de junio de 2015

Graduaciones, una gran americanada

Me alegra ver cómo el Palacio de Congresos de Cáceres ha estado a pleno funcionamiento estos últimos meses. ¿El motivo? Los actos de graduación que diferentes colectivos docentes han celebrado en él. No solo han sido universitarios, también alumnos de institutos de bachillerato y formación profesional han organizado actos académicos en este recinto, al que alquilan por horas. ¿Pero existe en la tradición española el acto de la graduación? Entiendo que es pasar de un peldaño educativo a otro pero... ¿es esto así? A estas graduaciones por lo general asisten todos los alumnos, estén aprobados o no, con lo cual la cultura del esfuerzo se vuelve a tirar por los suelos. La beca te la ponen hayas superado o no los exámenes. Además lucen birretes de corte norteamericano, incluso cuando no se trata de formación universitaria. Al final todo se resume en un desfile de vestidos bonitos, trajes de gala, pajaritas y chaquetas para el lucimiento de los alumnos y alumnas, pero lejos del espíritu docente y solemne que debe inspirar este acto. Me he enterado que hasta los niños de infantil cuando pasan a primaria les hacen actos de graduación. Demencial. En mis tiempos no había nada de eso. Las costumbres estadounidenses nos han invadido de tal manera --fundamentalmente a través del cine-- que pensamos que esta parafernalia es normal. Pero desengañémonos. Aquí quienes ganan son los hosteleros, las tiendas de ropa y los amantes de la tontería. Nosotros perdemos identidad y los muchachos, que se engañan a sí mismos. Conozco a alguno que se ha graduado tres veces y no aprobó ni el recreo. Refrán: Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.