martes, 8 de noviembre de 2016

40 años del extraterreste de Talavera

El incidente de Talavera la Real cumple cuarenta años. Es uno de los 80 expedientes sobre fenómenos extraños que el Ministerio de Defensa acaba de desclasificar y que comprenden los años 1962 a 1995. Cada cierto tiempo, cuando se considera que ya no suponen un peligro para la seguridad, se hacen públicos los informes que el propio Ejército realizó en su momento sobre avistamientos de este tipo. Estas desclasificaciones siempre han sido parciales o aportan muy poco sobre el hecho, simplemente la constancia de que ocurrió. En Extremadura en ese periodo se investigaron cuatro incidentes, pero de ellos el de la base de Talavera la Real es el más inquietante.

En resumen, el 12 de noviembre de 1976 cuatro soldados que hacían guardia junto con un perro en la base aérea de Talavera la Real se encuentran con un ser verde luminoso de 3 metros, que flota con los brazos en cruz. Uno de los soldados tras darle el alto trata de dispararle pero el ser le inmoviliza sin tocarle. Sus compañeros sí abren fuego y descargan 50 disparos.

El ser aumenta de brillo y después desaparece. Los soldados tuvieron las mismas secuelas que las de una exposición a la radioactividad. Los expedientes de las pruebas médicas a las que fueron sometidos simplemente ‘desaparecieron’. El informe que ahora ve la luz recopila unas fotocopias de la noticia en el Diario de Caracas y distintas solicitudes de información así como un reportaje de J.J. Benítez.

El famoso periodista navarro, que ha investigado el caso toda su vida, concluye en sus libros que aquello que vieron los soldados no era de este mundo. Ahora todo parece olvidado, pero lo cierto es que en Talavera la Real se vivió uno de los presuntos encuentros con extraterrestres más importantes de la historia.

En los años 70 era habitual ver las páginas de los periódicos llenas de noticias sobre ovnis. El fenómeno no ha desaparecido pero ya --no se sabe por qué-- no interesa a los medios de comunicación. Otro gran misterio sin resolver. Refrán: No estamos solos.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Lo que da miedo, pero miedo de verdad

 Hoy es la Fiesta de Todos los Santos, y mañana, Difuntos. La invasión cultural yanqui nos ha ido metiendo a fuego lento, película a película, sus bárbaras costumbres para este día. Es una pena que en los colegios y guarderías vistan a nuestros hijos de zombies y otras horteradas cuando aquí existe una extensa liturgia sobre la jornada, desde nuestro tradicional Don Juan Tenorio hasta el famoso ‘calbote’ o consumo de castañas asadas.

Aquí –que tan dado somos a rasgarnos las vestiduras—nos llevamos las manos a la cabeza cuando vestimos al niño de pastorcillo en el belén escolar, no vaya a ser que se contamine, se atente contra su libertad religiosa o el agnosticismo de sus progenitores. Cuidadín. Eso sí, el halloween que no falte. Su ‘truco o trato’ y toda la pesca llegada allende los mares. La verdad es que se me pinza el estómago cuando veo a la chavalería pidiendo caramelos por los portales vestidos de mamarrachos. Pero ahí no hay objeciones de conciencia que valgan, porque se lo pasan muy bien. Es mucho más divertido que los eternos versos de Zorrilla. Dicen que la cultura es lo que queda cuando todo se olvida. El problema es que nos estamos olvidamos de todo lo importante, de lo nuestro principalmente. Y no se es reaccionario o ‘facha’ por cuidarlo.


No sé por qué el día de hoy tiene como temática el miedo. ¿No da ya mucho miedo la violencia de los telediarios? ¿El maltrato de género? ¿Las crisis humanitarias en Grecia, Turquía y Siria? ¿Los asesinatos que están in crescendo en nuestra sociedad? ¿Los abusos de la banca y la corrupción política? Eso sí que da miedito de verdad, más que los payasos diabólicos, otra moda importada de Estados Unidos que no sirve más que para hacer daño y volvernos tarumba. Algún día nos arrepentiremos de abjurar tanto de nuestras raíces. Pero será sin duda demasiado tarde. Ya lo estamos viendo. Refrán: De nada se ha de tener tanto miedo como del miedo. (Franklin D. Roosevelt). 

martes, 18 de octubre de 2016

Honestidad

Cuando pienso en la honestidad viene a mi cabeza la famosa canción de Billy Joel Honesty, en la que afirma que es una palabra solitaria. Solo, perdido y desazonado me encuentro cuando escucho estos días las declaraciones de Francisco Correa en su defensa por esa montaña de cargos que se le imputan: «Todos los españoles queremos copiar en los exámenes, lo que pasa es que a mí me han cogido». Presupone el investigado que la falta de escrúpulos, la sinvergonzonería y la corrupción están en nuestro ADN patrio. Quiero no creerlo. ¿Es que realmente piensa que nadie hay honrado en este país? ¿En qué círculos se movía este señor? ¿En qué balsas de podredumbre vital estaban hundidos él y sus compinches? Querría decirle, señor Correa, que en España, millones de trabajadores --muchos menos ahora por su culpa-- se levantan para llenar las fábricas y los comercios y ni siquiera se les ha pasado por la cabeza meter la mano en el cajón o contratar a un lobista como le han definido a usted. A mí, lo de lobista me suena a lobo. Francisco, dice usted que España está «llena de Pacos Correa». Aquello de que el ladrón piensa que todos son de su condición se está confirmando a cada declaración que hace. No he copiado en mi vida en un examen. Siempre he pagado el IVA de las obras que he hecho en casa. Efectivamente, soy imbécil. Pero ahora se me queda la cara de tonto sabiendo que hay gente como usted que --con la connivencia del poder-- se han estado riendo de nosotros a mandíbula batiente.


Mientras se volatilizaban puestos de trabajo y los que existen están en condiciones precarias, ustedes, los intermediarios de la entelequia, vivían por encima de las posibilidades de todos, dejándonos sin pan, sin nada. Y no le deseo la cárcel. Devuelvan lo sustraído y en paz. No quiero más que lo que nos corresponde. Eso es la justicia, dar a cada uno lo suyo. Refrán: La honestidad es un regalo muy caro, no la esperes de gente barata (Warren Buffett).