martes, 4 de julio de 2017

Camarón, 1991 concierto en Mérida

Cuando en 1991, José Monge Cruz, conocido universalmente como Camarón de la Isla cantó en el Teatro Romano de Mérida ya era un artista en declive. Falleció apenas un año después. Aún así, los destellos de genialidad seguían asomando en cada uno de sus melismáticos quejíos. Camarón siempre tuvo ‘duende’. Los músicos nos pasamos la vida buscándolo. Fue Federico García Lorca quien dijo al escuchar a Falla que tenía duende, y al preguntarle por esa cualidad la describió como ‘sonidos negros’. Efectivamente, Camarón cantaba en Mérida y desgranaba sus ‘quejíos negros’, aunque cada vez más mermadas sus cualidades líricas por el cáncer de pulmón que padecía y una vida algo errática. De personalidad voluble, era siempre un misterio si finalmente se subiría o no al escenario a cumplir con sus obligaciones contractuales. Los genios -y él lo era- son así.

Se cumplen 25 años de la muerte de José Monge Cruz, pero no de Camarón. Él es eterno, un superhéroe de barrio, un santo laico gitano pero por el que sienten devoción los amantes del flamenco.

Con su disco La leyenda del tiempo consiguió algo único. Cuando nadie hablaba de fusión y siendo él uno de los flamencos más puros, mezcló bajos eléctricos y sintetizadores con bulerías, alegrías y fandangos. Creó algo nuevo, que no era fusión, que no era una simple mezcla bien hecha. Muchos son los que cantan, tocan y componen. Solo los auténticamente tocados por la ‘varita del de arriba’ logran crear verdaderamente algo nuevo. Él lo hizo. Y se convirtió no solo en icono de los gitanos, sino de la música universal, gracias a un talento arrollador y gigante.

martes, 27 de junio de 2017

Las lágrimas de Atanasio

Los padres de Atanasio Naranjo, colonos del Plan Badajoz, jamás pudieron imaginarse que su hijo acabaría apodado el ‘rey de la fruta de hueso’. Por eso, sus lágrimas, las que afloraron el otro día en el Palacio de Congresos de Cáceres, se comprenden mucho mejor. Recuerdo cuando en 2009 acudí a su central hortofrutícola con motivo de la ampliación de sus instalaciones. Dicen que los empresarios son buenos cuando insuflan a sus trabajadores la cultura que les impulsa cada día a batirse el cobre por crear riqueza. En Zurbarán, ya entonces se hablaba de la ‘cultura Tany’, que no es más que darlo todo. Sencillo y complicado a la vez. Por cierto que gracias a Tany esta entidad local menor villanovense que no llega a los 1.000 habitantes no tiene paro. Un milagro con el nombre y los apellidos de este señor que se fue a Madrid con 17 años a vender fruta.

No me extraña que se le salten las lágrimas cuando se convierte uno en la empresa más grande de España y Europa que produce, envasa y la distribuye fruta de hueso. Eso después de bregar con los proveedores, medirse con las grandes empresas, pagar religiosamente a la Seguridad Social y a la Agencia Tributaria, y quebrarse la cabeza en buscar nuevos mercados y tecnología. Y ese espíritu luchador no solo se ha quedado en él. Su hijo, José María Naranjo, es el director de Ventas y Márketing de la firma. El año pasado ya enviaron 18 toneladas de ciruelas a China y este año continúa abriéndose paso en el difícil mercado asiático.

Cuando hace casi una década fui a Tany Nature esperaba ver las típicas mesas clasificadoras llenas de mujeres, esas a las que Atanasio dedicó su galardón. Las había, pero ahora robots hacían la clasificación de la fruta por su color y eliminaban las que no reunían los estándares de calidad. Parecía ciencia ficción. Hace poco Tany puso en marcha un equipo de ciclismo, lo que revela que la empresa tiene cada vez más músculo social. Sí, a veces las lágrimas también brotan de los ojos de los empresarios y no siempre tienen que ser por disgustos. Refrán: El éxito es una cuestión de perseverar cuando otros ya han renunciado

martes, 20 de junio de 2017

Los Premios Empresario en la nostalgia

Mañana los Premios Empresario del Año llegan a su vigésimo segunda edición, que ahí es nada. Por eso bucear en nuestra hemeroteca produce un vértigo especial. El 11 de diciembre de 1996 salía a la calle el primer Especial Empresas. La cena el día anterior en el hotel V Centenario deja fotos para la historia de este diario, que se publicaron en un suplemento especial. Todos tenemos mucho pelo y de color negro. También se echan de menos personas que en estas dos décadas han dejado de estar con nosotros. Entre ellos destaco a Inmanol Orcajo, jefe de prensa y marketing de Feval; Cándido Cabrera, alcalde de Plasencia; Manuel Bermejo, presidente de Agroexpansión; el constructor Claudio González Tovar; y, por supuesto, Matías Rumbo, director comercial de EL PERIÓDICO EXTREMADURA y uno de los impulsores e ideólogos de esta aventura comercial tan longeva. Aunque él siempre tuvo el pelo plateado y en esa ocasión ya lo lucía. Aquella noche se anunciaba la puesta en marcha de los galardones en medio de un clima de ilusión ante la presencia de José Luis Martínez, director de Prensa Diaria de Grupo Zeta.

Produce cierta impresión al lector ver los rostros de empresarios de la construcción a los que por entonces nadie tosía y que ahora están sencillamente desaparecidos, unos más que otros. Recuerdo a Carlos Sánchez Polo, vicepresidente de la Junta de Extremadura, y al alcalde de Cáceres, José María Saponi, que siempre largaba el discurso de Cáceres, ciudad bimilenaria. Fueron aquellas primeras ediciones tiempos de inocencia. Con el paso de los años los profesionales de El Periódico Extremadura se han perfeccionado en la preparación de este acto. Mañana en el Palacio de Congresos culminarán los esfuerzos de muchos trabajadores del rotativo en pos de dinamizar la región. Y que dure. Refrán: Si dejas que pase el tiempo sin hacer nada, pronto te darás cuenta de que solo vas a vivir una única vez