martes, 17 de abril de 2018

Bendita locura la de ‘Noni’

Bendita locura la de los empresarios que un día prefirieron crear riqueza donde antes no había nada. Bendita locura porque decidieron que fuera en Extremadura y no escucharon cantos de sirenas. Locos maravillosos que no se dieron por vencidos cuando les surgieron todas las trabas imaginables. Subidos en su colina vieron con nitidez que para ganar había que arriesgar. Y eso que podían perder.

Bendita locura la de los autónomos que levantan cada día el cierre de sus negocios o se echan a las carreteras en busca de sus clientes. Quijotes de la vida que no le tienen miedo al ‘no’ y que ven siempre oportunidades para vender sus productos y servicios. Maravilla de desquiciados que cuando llega una inspección de Hacienda o una auditoría lo tienen todo en regla, tras noches de insomnio y trabajo. Insensatos que, además de crear de trabajo, se preocupan de que las condiciones de sus empleados sean las mejores. No importa que ya falleciera aquel bizarro fantasma que a lomos de Rocinante cabalgaba en el desierto.

Amigos míos: Los locos le están ganando la batalla a los cuerdos, a los que solo buscan el calorcillo del subsidio y los panes prestados. El cerebro, el culpable de los miedos, del ‘no me arriesgo’, manda en los prudentes, en casi todos. Pero algunos pocos se lían la manta a la cabeza y deciden hipotecar su vida por un sueño.

Estas reflexiones las hago tras escuchar el discurso que Darío Martínez de Azcona, le dedicó a su padre, Antonio Martínez Buzo, ‘Noni’, en la entrega de Premios Turismo de El Periódico Extremadura. El hijo le llamaba ‘loco’ reiteradamente por haber puesto en marcha una red de hoteles. Él, que tenía una farmacia y podría haber vivido sin quebraderos de cabeza, decidió que había que darles a nuestros visitantes alojamientos dignos. Convirtió espacios en ruinas en soberbios alcázares del descanso. Obra, sin duda, de un tarado. Bendita locura la de ‘Noni’. Refrán: Ya no hay locos. Todo el mundo está cuerdo, terrible, horriblemente cuerdo. (León Felipe).

martes, 10 de abril de 2018

Las manos blancas de Dios

El hombre propone y Dios (o la naturaleza) dispone. La floración del cerezo en el Valle del Jerte ha comenzado tímidamente cuando se esperaba que ya este fin de semana estuviera en todo su esplendor. Fallaron los cálculos.

En la clausura en los fastos oficiales del Cerezo en Flor no había en esa zona apenas unos pocos árboles mostrando su blanco manto en las terrazas que el hombre araña a un paisaje agreste. Cosas de esta primavera que no llega, como dice Pau Donés en su canción.

Cuando uno arriba al Valle del Jerte estos días sin flores tiene sensación de jet lag, de que es preso de una cierta disritmia circadiana. Esperaba extasiarme con Dios vivo derramando sus manos luminosas por ambas laderas del Valle del Jerte. Desgraciadamente solo había una finca con los cerezos florecidos cerca de Valdastillas y aún no al cien por cien. Los grupos de turistas paraban sus vehículos en el arcén para hacerse la foto de rigor ante el cultivo totémico de la zona.

Subí hacía Valdastillas donde la naturaleza se expresaba también con fuerza. No sólo por la lluvia que caía en mi cabeza, sino también por el agua que brotaba de la Garganta del Caozo, que recogía las nieves y precipitaciones de este invierno infinito. Hermoso camino de castaños, fresnos, alisios y robles para llegar a un espacio donde el espíritu del bosque te habla al oído con las músicas del agua. Hasta llegar a la pasarela de hierro, donde todo el mundo se hacía fotos, había que completar un camino escarpado. Allí el agua te mojaba la cara. Era la bendición y el suave beso de Dios ante el hombre que solo puede contemplar los inmensos dones naturales que derramó con sus blancas manos sobre esta tierra única.

martes, 3 de abril de 2018

No saberse de la misa la mitad

En muchas ocasiones escucho a personas vanagloriarse de su total desconocimiento sobre temas religiosos. Y esta pasada Semana Santa me he topado con quienes, alardeando de ateísmo o agnosticismo, se jactan de no saber el significado de palabras como Cuaresma u homilía. Es una pena que en aras de su actitud ante la religión haya quienes justifiquen una inconsciencia total.

Es lo que antes se llamaba ‘No saberse de la misa la mitad’ o ‘la media’. Los orígenes de este adagio se hunden en el siglo XVI, cuando ante la demanda de fieles y la imposibilidad de los sacerdotes de llegar a todos lados, tuvieron que tirar de clérigos para atender las parroquias. No era extraño que, en algún momento de la misa, el tonsurado se quedara en blanco. Claro, no se sabía ‘de la misa la mitad’. Pues de esos hay multitud creciente hoy.

Especial confusión he apreciado en Sevilla este Jueves y Viernes Santo con el asunto de las mantillas y las siete visitas al Monumento. Después de la misa del Jueves Santo el Santísimo se reserva en lugares especiales para la Comunión del Viernes Santo, día en que se conmemora la Pasión y muerte del Señor.

Las mujeres visten de mantilla como homenaje al Santísimo y deben ir a hacer siete visitas a siete iglesias para ver el Monumento. Cada una de esas visitas tiene nombre: Huerto, Judas, Abandono, Tribunales religiosos, Mofas y burlas, Pedro, y Flagelación. Pues bien, incluso mujeres vestidas de mantilla y hombres de luto, como corresponde a la jornada, desconocen los pormenores esta liturgia tradicional.

También he visto en Sevilla cómo en un bar, cuando a cien metros estaba pasando el Santo Entierro, había ya una gran juerga flamenca con cajón, guitarra y bailes por sevillanas. No podían esperarse a la llegada de la Feria de Abril. Es un pena. Sólo desde el conocimiento puede llegarse al verdadero respeto a tus semejantes. Refrán: Con tanto decir amén, la misa no sale bien.