martes, 4 de diciembre de 2018

María, de OT, alegoría de la Libertad

Si hay un cuadro que me fascina por muchos motivos es la Libertad guiando al pueblo, de Delacroix. Es una mezcla de sensualidad y mensaje, en un equilibrio fascinante que lo convierten en un clásico. Pintado en 1830, refleja una revuelta popular en París tras la supresión de la libertad de prensa y del Parlamento. La Libertad es una mujer deshabillé con un seno al descubierto alzando una bandera a la vez que los burgueses y los desarrapados la siguen. También se representó así a la República Española.

Por eso a mí cuando una mujer muestra esa zona tan íntima me merece mucho respeto. Lo ha hecho, María, una concursante de Operación Triunfo, pero me temo que su intención no era para nada mostrarnos el carácter nutricio de la república. Tampoco lo hizo luciendo el gorro frigio rojo. Eso sí, María es adalid de colectivos sociales y cuando le obligan a decir la palabra ‘mariconez’ pone miles de pegas y quejas ante tal oprobio. Y eso a pesar de que el poema original en nada pretende ofender.

La semana pasada María fue expulsada del concurso por sus escasas aptitudes líricas y fue a visitarla su novio, Pablo, un muchacho hipertatuado que parece haber recién salido de un after y que lo primero que hace es asirse a sus nalgas como si no hubiera un mañana y besarla como hay que besar a quien amas en privado, pero nunca en público. Pablo está hiperexcitado y apenas acierta a hilvanar frases con sentido. De su discurso solo ententí que adjetivaba a María de «mantecona», que añoraba su «culo» y que cada «día estaba más buena». El presentador temiendo que aquello se desmadrara le preguntó qué que pensaba hacer con su pareja cuando saliera de allí. Craso error. La respuesta es de sobra conocida por todos: una ordinariez propia de los lupanares. María está defendiendo ahora a su novio a capa y espada. Dice que sus expresiones no son machistas. Y tiene razón, Pablo no es machista, simplemente es un macarra de cuidado. Pero creo que ni siquiera María sabe quién era Delacroix, aunque guste de mostrar su seno derecho. Refrán: La libertad nunca es dada. Se gana.

martes, 27 de noviembre de 2018

Otro nuevo asalto a la Bastilla

Tijuana ha vivido este fin de semana un primer intento de asalto a la Bastilla, prueba de que contra el hambre y la desesperación de los que nada tienen que perder los muros son inútiles. Los migrantes huyen de la miseria, del feminicidio, de los cárteles de la droga... Ven nuestros Blacks Fridays, las hamburguesas gigantes, la ropa que cambiamos cada temporada y quieren también gozar también de ese estatus.

En este mundo donde la información está globalizada, la tradicional estructura política de Estados nacida en Grecia se encuentra en franco declive. Las inmensas diferencias entre ricos y pobres espolean a los parias de la tierra a jugarse la vida. Ya lo han perdido todo. ¿Qué importa dejarse la vida en pos de un sueño?

No se trata de un fenómeno exclusivo de los EEUU. En España lo estamos viviendo casi a diario con el Estrecho, donde las pateras amargan la siesta de los bañistas y dan dolores de cabeza a los políticos. ¿Entenderemos alguna vez que nuestro estilo de vida es una invitación constante a saltar las verjas y cruzar los mares?

Ahora mismo, mientras internet ha borrado las fronteras informativas entre el primer y tercer mundo, se está fraguando una nueva llegada de migrantes y los más conservadores levantan muros que solo van a ralentizar lo inevitable.

De aquí a unos años tendremos que convivir con migrantes de todo el mundo, conoceremos sus formas de pensar, de vivir y de relacionarse con lo trascendente.

Creo que el respeto por ambas partes tiene que ser el criterio a aplicar. Ni se puede llegar a un nuevo país imponiendo credos ni tampoco se puede uno cerrar e nuevas formas de entender la realidades. El auxilio a los migrantes tiene que ser prioritario. De lo contrario, es territorio abonado para fanatismos y radicalismos. Es cierto que entre tanto migrante se puede colar alguna ‘oveja negra’. Hay que estar ojo avizor. Pero mezclarse es sano y nos hace mejores seres humanos. Refrán: Al corazón del amigo: abre la muralla; al veneno y al puñal:cierra la muralla (Nicolás Guillén).

martes, 20 de noviembre de 2018

Felipe González, el orador que no defrauda

Felipe González será el encargado mañana de ‘abrir fuego’ en los Desayunos de El Periódico Extremadura, un nuevo foro de debate que refrenda el gran compromiso de este diario con la sociedad extremeña. Y lo hará con un tema peliagudo: Constitución y convivencia.

Y es un acierto que sea González el primer invitado, porque es seguro que no dejará indiferente a nadie, ni entre sus correligionarios, ni entre sus detractores. Felipe fue presidente del Gobierno de 1982 a 1996 y encarna una época en la historia de España, en la que los políticos estaban hechos de otra pasta y sobre ellos no sobrevolaban las actuales sospechas de ineficacia o querencia por el sobre.

González hizo lo que nadie: ilusionar un país y aglutinar a toda la opinión pública en torno a un proyecto de Estado. Me gustaba de él el tándem que formaba con Alfonso Guerra, que hacía de ‘poli malo’ en la bicefalia del socialismo de los primeros albores de la democracia en España.

Luces y sombras hay en la trayectoria de González. Es innegable el desarrollo económico que experimentó el país durante sus dos mayorías absolutas. La transformación de Sevilla con motivo de la Expo 92 es un hecho. Y a España, en palabras de Alfonso Guerra «ya no la conoce ni la madre que la parió».

Como todos los dirigentes que detentan el poder tanto tiempo, acaban fagocitados por el propio rodillo que aplican. Después abandonó la esfera pública, aunque no lo hizo del todo, gracias a su constante su labor como orador, creador de opinión, y referente del socialismo en el país.

Aunque con cierto aire de persona que está de vuelta de todo --al que nadie hace caso pero al que todos escuchan con atención-- González será mañana un invitado de lujo para nuestra casa y su presencia abre una nueva etapa en la relación del diario con personajes de actualidad. Refrán: «Quienes contraponen liberalismo y socialismo, o no conocen el primero o no saben los verdaderos objetivos del segundo». (Pablo Iglesias).