martes, 10 de mayo de 2022

La ciudad recobrada

Cada ciudad tiene su ritmo particular, un pulso propio, fruto de los afanes, trabajos y anhelos de sus moradores y sus visitantes. Cáceres tiene el suyo, del que cada principio de mayo forma parte un torrente de música, tolerancia, comercio y fraternidad que llena las calles de su núcleo histórico. Tras una travesía del desierto que ha durado dos años largos, en la que ha habido un invierno perpetuo y en la que muchos fenecieron, la ciudad, amada y amante a partes iguales, fue recobrada este fin de semana gracias a Womad. Cáceres ha sido recuperada para quienes la sienten dentro. Sus espacios, al ser empleados para el noble oficio de los artistas, renacieron para la vida y se reconocen para lo más noble del ser humano: la fraternidad.

Cáceres ha sido recuperada para quienes la sienten dentro. Sus espacios, al ser empleados para el noble oficio de los artistas, renacieron para la vida y se reconocen para lo más noble del ser humano: la fraternidad.

No quiere decir que en esta recuperación no haya quien se extralimite. He sufrido al ver cómo energúmenos y energúmenas mingitaban en lo más recóndito y bello de la urbe. He visto destapes de teta y trota en el barrio de Santiago que se me han clavado en el corazón. He confirmado que una gran parte de los asistentes a los conciertos les importa más la ingesta de alcohol que el sonido que salía de darbukas y panderos en la lejanía. Pero también cómo Cáceres se transustancia en ese destino perfecto para el beso de los amantes en medio del sarpullido delicado que es la primavera vívida y vivida en la ciudad, perfectamente limpia cada amanecer gracias al esfuerzo de sus trabajadores públicos.

Me quedo sin duda con la música de Lizraz en la plaza de San Jorge, con el buen rollo de Canzioniere Grecánico Salentino, con la animación improvisada de Los Pirulfos de Barbaño… Con tantas cosas que han vuelto y que nunca debieron irse, y que ahora son patrimonio no solo de la humanidad, sino de nuestros corazones. Y eso es la poesía. Refrán: ¿Cómo estaba la plaza? Abarrotáaaaaaaa (Dúo Sacapuntas).

martes, 26 de abril de 2022

Cuenta atrás para el centenario

 Cuenta atrás para el centenario

La prensa regional de este país es la que hace el periodismo más auténtico, el de las historias humanas y próximas

El pasado 1 de abril El Periódico Extremadura cumplió 99 años y la cuenta atrás hacia el centenario ha comenzado. Que cualquier empresa llegue a esa edad es motivo de alegría, pero que lo consiga un medio de comunicación escrito es una hazaña épica. No se hacen ustedes cargo de lo difícil y heroico que es el día a día de una empresa informativa. Estoy convencido de que la prensa regional de este país es la que hace el periodismo más auténtico, el de las historias humanas, próximas, el que se puede dar relevancia a lo «pequeño», que, a la postre, siempre resulta enorme bajo la lupa de nuestros redactores, siempre pegados al palpitar de nuestra tierra. Yo leo cada día periódicos «de provincias» con mucho más interés que los nacionales, abducidos por la política y el negocio deportivo.

Recuerdo que cuando llegué a El Periódico Extremadura reproducir un logotipo con calidad e insertarlo en un anuncio requería de un rudimentario proceso fotomecánico. El diario en estos últimos treinta años ha dado un salto de gigante que es achacable en exclusiva al esfuerzo de sus trabajadores y no solo desde el punto de vista tecnológico. La semana pasada lo comprobé en las mesas redondas de Futuribles, el encuentro de innovación. El Periódico Extremadura se convirtió en un generador propio de actualidad, en el altavoz donde empresarios y políticos acudían para radiografiar el mundo de las energías renovables, anunciar proyectos y defender sus ideas.

Y este diario volverá a ser protagonista esta semana con los VI Premios Turismo que se entregan en Guadalupe el jueves. Hace unos días uno de los galardonados me comentó que para él era un doble reconocimiento, porque detrás de esa decisión estaba el respaldo de los expertos de una empresa centenaria. En medio de este 2022 del fin de la pandemia y de la incierta guerra de Putin, El Periódico Extremadura sigue, gracias a sus gentes, con ganas de contárselo todo a sus lectores. Un milagro cotidiano.

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martes, 19 de abril de 2022

El Capricho de Cotrina, ahora


El reconocimiento docente de este milagro arquitectónico extremeño no se ha visto correspondido con el de otras autoridades

Fuera de los circuitos oficiales de turismo y como una rara avis se encuentra El Capricho de Cotrina, una construcción museo que desde Los Santos de Maimona nos recuerda que los genios nacen por generación espontánea. La descubrí desde las ventanillas del autobús que me trajo a Extremadura hace tres décadas y vi crecer su silueta cada vez que iba a Zafra. Esta Semana Santa visité este fruto del ingenio extremeño que recuerda a los edificios modernistas de Gaudí, sin que aparentemente su autor se inspirara en ellos. 

El Capricho de Cotrina es obra de Francisco González, un albañil que decidió darle a su hija el gusto de una casa de cuento con piscina, que pretende ser habitable. Mampostería de piedra caliza, mortero de cemento y ladrillo y millones de rústicas teselas de colores conforman sin duda una curiosidad que no hay que perderse. Si su exterior es sorprendente, el interior es algo único, lleno de sorpresas e inspiración en los elementos de la naturaleza. La construcción en sí oculta un gusano gigantesco. Desgraciadamente, el albañil sin estudios que lo diseñó nos dejó en 2016 y ahora es su hijo y su yerno quienes todos los fines de semana toman la paleta para seguir dando forma a este sueño arquitectónico. Expertos en arquitectura y arte corroboran con sus cartas y apoyos esta iniciativa que ha sido objeto de estudio en distintas universidades. Este reconocimiento docente no se ha visto correspondido con el de las autoridades extremeñas y bien que esto lo recalca Pilar González, su hija, cuando muestras las maravillas de El Capricho de Cotrina. Aún le queda mucho a la obra. Como sucede con la Sagrada Familia el proyecto sobrepasa cualquier cálculo humano y más si no se tienen ayudas. Ojalá que no haya que esperar a la siguiente generación para ver culminado este pequeño milagro extremeño en Los Santos de Maimona.