martes, 17 de enero de 2023

30 años de versión original

 

Aún recuerdo a Paco Rebollo, con Tinti y Javier Remedios, en la sede el periódico de Camino Llano presentando los primeros números


El cine nos enseña que para abordar fielmente una trayectoria vital existen múltiples vías, desde el documental al biopic, pasando por el docudrama. Todas acertadas y válidas, según la pericia del director. Las tres décadas que acaba de cumplir la revista Versión Original son excusa de sobra para realizar este retrato sobre su director, Paco Rebollo, a la sazón profesor de Física y Química, filántropo, apasionado de la lectura y, por supuesto, del cine. Él es el culpable de revertir el siempre previsible panorama de una ciudad alejada de los lobis culturales como Cáceres, gracias a una publicación en papel especializada que, por su excelencia, aún resiste incólume los seductores envites del algoritmo de Google.

Recuerdo aquellas primeras entrevistas en la sede de Camino Llano de El Periódico Extremadura para presentar cada nuevo número. Rebollo ya vestía siempre de negro absoluto como ahora. No venía solo a la redacción. Se acompañaba del director de arte, Javier Remedios, quien imprimió a la publicación su personalísimo sello gráfico. La terna primigenia de la publicación se completa con Tinti Rebollo. Es la revista cultural más antigua de Extremadura, con más de 300 números, cada uno de ellos dedicado a un tema .

Está documentado el trabajo de expertos al frente de publicaciones cinematográficas durante más de tres décadas, como Elisenda Nadal (cuatro décadas dirigiendo la revista Fotogramas) y directores de festivales de cine con una importante trayectoria, como Olivier Barrot (20 años de director artístico del Festival de Cannes). Sin embargo, no existen precedentes nacionales ni internacionales sobre la dirección conjunta de dos proyectos vinculados al séptimo arte durante décadas, sin remuneración por esta doble labor, y con la satisfacción de haber conseguido destinar de 300.000 € a acciones humanitarias. Y en esto Paco Rebollo vuelve a ser un adelantado, un caso único en España. Felicidades por estas tres décadas de cine y cultura a todos los VO.

martes, 10 de enero de 2023

¿Cuál es nuestra estrella?


Pasaron los magos, que vinieron siguiendo una estrella, y se acabó la Navidad. A lo largo de nuestra existencia también se cruzan astros, luminarias que nos muestran el camino y que, de alguna forma nos azuzan hacia nuestro destino. A veces es una idea que encontramos en los libros y periódicos. En otras ocasiones es una persona la que se convierte en nuestro faro, en nuestra guía, porque vemos en ella la bondad y la honradez que tanto escasean en este mundo. Otras veces, como en el caso de la guerra en Ucrania, es un acontecimiento el que nos mete un derechazo en el hígado y nos sumerge de lleno en la realidad más cruda, despertando nuestros deseos de cambiarla.

Esas luces que atraviesan nuestras vidas no deben ser meteoritos. Su fugacidad depende del interés que mostremos por ellas. Nuestra mirada tiene que estar atenta y nuestros sentidos en guardia para que nos conduzcan al verdadero destino vital. Ayer recogí con pena el portal de Belén y me di cuenta de que ese es nuestro mejor destino, la luz auténtica de unos padres dando amor a su hijo. Hay que buscar a Jesús de Nazareth, que, al margen de lecturas religiosas, fue un personaje histórico que dejó el mensaje más importante, el del Amor. Los magos le dejaron sus ofrendas y, además, le veneraron, se entregaron a él como debemos hacer nosotros. Introduje con gran emoción las figuras en su caja, pero me prometí que, aunque físicamente no estuvieran presentes en el comedor de casa, su mensaje estaría en cada día de este nuevo año, tan difícil, que se nos presenta a todos. Comienza un periodo de búsqueda, una oportunidad para mejorar. Seamos como el cuarto rey mago, Artabán, que aparece en los Evangelios Apócrifos. Llevaba al Niño Jesús varias joyas para adorarle. Se perdió en el camino y tuvo que despojarse de ellas poco a poco. Aunque no encontró físicamente a Cristo, al desprenderse de lo superfluo fue el mago que mejor lo conoció.

martes, 13 de diciembre de 2022

¿Crisis? ¿Qué crisis?

Parece que el mundo se va a acabar y todos nos hemos lanzado al consumo compulsivo e irracional

Durante este ‘macropuente’ he recordado el álbum de Supertramp Crisis? What Crisis?. Las portadas de los discos eran auténticas obras de arte en aquellos tiempos. Este long play de 1975 lucía en su cubierta a un señor en bañador, bajo una sombrilla, en una tumbona, tomando un refresco en la azotea de un edificio. A su alrededor discurre un maremágnum de polución, suciedad y podredumbre. Él tiene cara de importarle todo un pimiento.

Algo así nos está sucediendo a todos en estos días previos a esta primera Navidad sin la omnipresencia del virus, que, ojo, todavía sigue pululando, aunque sin la cobertura mediática de hace un año. Nos están atemorizando con la guerra de Ucrania, la factura de la luz, la subida de precios salvaje, los alquileres desorbitados y las predicciones funestas del Banco Central Europeo, pero nosotros –y me incluyo- salimos a la calle como posesos a comer fuera, a gastar en nimiedades y a viajar. ¿Han visto cómo estaban los aeropuertos, los hoteles y las casas rurales estos días? Los restaurantes a rebosar de personal, como si no hubiera un mañana. Las calles con gente andando como piojos en costura, hipnotizados por las luces, que serán todo lo led que usted quiera, pero que gastan y que esa factura hay que pagarla entre todos.  Parece que el mundo se va a acabar y todos, sin apenas excepciones, nos hemos lanzado al consumo compulsivo e irracional. Lo cierto es que, narcotizados por estas ansias de gasto absurdo, no nos acordamos de la enorme crisis política que padecemos, de los líos jurídicos que tenemos encima, de las piruetas institucionales que se están perpetrando ante nuestros ojos. Deseo que estos días, además de acordarnos de zarandajas y regalos también tengamos un momento para pensar en quienes no llegan a fin de mes, sufren por alguna causa o están enfermos. Sólo de esta manera tendrá sentido aquello que pasó en un portal de Belén hace ya más de dos mil años.