lunes, 22 de mayo de 2023

Evocación de Pepe None y la feria

 Los fastos del Centenario de El Periódico Extremadura nos llevan a recuperar desde hoy la caseta del diario en la Feria de Cáceres después de un paréntesis de décadas. De hecho, en la memoria tengo el recuerdo difuminado por la lluvia de los días de Pepe None, un artista emeritense que dejó un gran sabor de boca a cuantos le vieron actuar en nuestra caseta durante cinco años. Yo entonces era un recién llegado al diario. Fue gracias a estas actuaciones con sombreros imposibles y desproporcionados las que propiciaron a él y su orquesta Cristal fama por toda la región a lo largo de tres décadas. Incluso llegó a hacer giras por el país.


Pepe None, auténtico hombre-espectáculo, debía su nombre artístico a que era el distribuidor de los productos Danone. Empezó con parodias que adobaba con rumbas y pasodobles. Después se añadieron más miembros a su orquesta, vinieron las ferias con El Periódico Extremadura, y su paso por radios y televisiones de la región como presentador. Caracterizado por un mostacho enorme y una querencia a los focos única, se transformaba en escena y era muy difícil no sonreír ante su desparpajo. Sus actuaciones en la Feria de Cáceres están en la memoria de todos, aunque durante una de ellas Fernando Esteso se subiera al escenario en no muy buenas condiciones y le rompiera uno de sus sombreros, cosa que generó un momento tenso entre artistas. Pepe None (que por una errata apareció una vez en el periódico como «Pene None y los miembros de su orquesta») se retiró en 2009, cansado de tanta carretera y manta. Mi más grande admiración por estos genios de la escena, absolutamente autodidactas, que nos pusieron una sonrisa con su talento. Desde hoy vuelve el talento a la Caseta del Centenario del Periódico Extremadura. Vaya y disfruten. No estará Pepe None, pero se lo pasarán igual de bien con la programación, ajustada a los gustos actuales. Feliz Feria de San Fernando a todos.  

martes, 16 de mayo de 2023

La voz de Lana Tryhub

 La voz de Lana Tryhub

«Nos pueden arrebatar muchas cosas, pero no la elección de nuestra actitud personal ante las adversidades», dijo la refugiada ucraniana
En la pasada entrega del Premio Europeo Carlos V se vivió un momento de pellizco emocional. Durante la entrega del galardón que concede la Fundación Academia Europea e Iberoamericana de Yuste hubo una intervención especial, la de Lana Tryhub, una refugiada ucraniana en Extremadura que subió al estrado a sacudirnos nuestras conciencias con sus palabras. A sus 34 años ha tenido en muy poco tiempo que cambiar de país, aprender un idioma de forma vertiginosa y buscarse la vida como decimos aquí. Música y subdirectora de un centro cultural en su país y madre de dos hijas, una madrugada les despertó el sonido de un avión y supieron que la guerra había estallado. Solo pensar que eso puede suceder a cualquiera de nosotros me da escalofríos y no sé cómo reaccionaría. Ella lo ha hecho con valor y coraje. Las atentas miradas del premiado, el secretario general de la ONU, António Guterres, y del propio monarca Felipe VI, revelan lo conmovedor de lo que Lana contaba desde Cuacos de Yuste al mundo. La jornada se convirtió en un alegato contra la guerra, esa gran estupidez que ciega a los mandatarios y los vuelve codiciosos de territorios y recursos naturales sin importarles un pimiento las vidas humanas.
Lana, tras un duro periplo vital en el exilio, conoció a un productor musical y volvió a tener esperanzas gracias a la música. Comprendió que en un país extranjero también se puede hacer lo que se ama. Los azares del destino la llevaron a Badajoz. Allí conoció a Pedro Monthy, presidente de Músicos Sin Fronteras, y le ofreció la oportunidad de cantar con ellos y de realizarse como intérprete. Ahora estudia para homologar sus diplomas universitarios. «Nos pueden arrebatar muchas cosas, pero no la elección de nuestra actitud personal ante las adversidades», concluyó. Sin duda, la música la ha salvado de un destino incierto. Sin ella, ya lo dijo Nietzsche, la vida sería un error.

martes, 18 de abril de 2023

Carlos Tena, adiós a un heterodoxo

 Carlos Tena, adiós a un heterodoxo

El periodista musical sostenía que si Luis Pastor o Pablo Guerrero hubieran nacido en EEUU, ahora serían más valorados, tanto como Leonard Cohen

La semana pasada nos dejó Carlos Tena, un periodista y presentador que marcó mi infancia y que, de alguna manera, es responsable de mi vocación por comunicar. Sus programas musicales en una Televisión Española que daba sus primeros pasos y que suplía la ausencia de medios con talentazos como el suyo, fueron formidables. Mis primeras experiencias como televidente vinieron en blanco y negro, de la mano de su Popgrama (1977-1980), que despertó mi interés por la música y la necesidad de aprender a tocar un instrumento.

Tena fue militante del Partido Comunista, pero lo suyo no era una pose. Su adscripción política la vivió hasta las últimas consecuencias, que fueron muchas en su vida profesional. Es preciso recordar que en 2003 se fue de España para vivir en La Habana (Cuba), en plena coherencia con su ideario vital. Gracias a Tena, con su característico pelo lacio y gafas de pasta, tomé contacto temprano con creadores como Mike Oldfield, Queen, AC/DC, Patti Smith o Bob Marley. Sumido en esta labor vivió uno de los episodios más duros de su vida, cuando en el programa La caja de ritmos (1983) incluyó un videoclip de un grupo de rock radical vasco denominado Las Vulpes (Las zorras). La letra de una de sus canciones, claramente inadecuada para el horario y el bloque de programas infantil-juvenil en el que se emitió, provocó todo un terremoto político. Él quedó tocado por ese episodio, aún así continuó haciendo programazos como A uan ba buluba balam bambú (1985-1986) que lo convirtieron de facto en uno de los estandartes de la llamada Movida.

Una vez leí un artículo de Tena que decía que si Pablo Guerrero o Luis Pastor hubieran nació en EEUU en vez de Extremadura ahora serían considerados como los Leonard Cohen españoles. El periodista recibió en 2016 uno de los Pop Eye, que se entregaron en el Festival Pop Art, en Cáceres. Descanse en paz.