José María Gallego, un facilitador
Artículos publicados en EL PERIÓDICO EXTREMADURA todos los martes, en su contraportada.
miércoles, 22 de noviembre de 2023
José María Gallego, un facilitador
martes, 14 de noviembre de 2023
'Now and then', cadáver exquisito
'Now and then', cadáver exquisito
Por una vez la inteligencia artificial se ha empleado en hacer feliz a millones de beatlemaníacos
El mundo esperaba con fruición Now and then, oficialmente la última canción de The Beatles. Con la ayuda de las redes sociales este postrero trabajo de los cuatro fabulosos de Liverpool se ha convertido en una necesidad de consumo que ha llegado al último rincón del planeta. Siempre hay hambre de algo nuevo de este cuarteto único en la historia de la música, y más cuando ya ha pasado más de medio siglo desde que se separaron los añorados John, Paul, George y Ringo.
Lennon es el autor de este tema que la inteligencia artificial ha logrado resucitar como si se tratara de un cadáver exquisito. Al parecer, estaba grabado precariamente en una cinta de casete con un piano que en ocasiones ahogaba la voz del pacifista asesinado. Si la IA puede rescatar eso bienvenida sea. Es cierto que la restauración arroja una interpretación algo zombie, pero es su estilo, su forma de cantar y de componer, aunque suena artificiosa en algún fragmento. La guitarra de Harrison se ha añadido tras ser rescatada de un intento en los años noventa de grabar el tema.
¡Levántate y canta, John! Parece que eso es lo que han conseguido hacer Peter Jackson y Paul McCartney. Estoy imaginando a miles de productores buscando entre las miles de demos y maquetas de sus artistas fallecidos material similar para resucitar. No deja de ser un poco extraño después de tantos años oír la voz de este genio universal entonar unos versos tristes que tienen un indiscutible aire a despedida. Lo curioso es que cada trabajo de cada uno de ellos sea de facto una auténtica máquina de hacer dinero.
Al menos, por una vez, la IA se ha empleado en algo útil, que ha hecho feliz a millones de beatlemaníacos. Bienvenida sea, al menos, en este caso.
martes, 7 de noviembre de 2023
Cáceres ciudad sonora
Las ciudades tienen su propia música, ese ritmo interior que marcan los metrónomos hundidos en sus aljibes
Las ciudades antiguas sueñan con el mar y piden a los viajeros ofrendas de conchas, estrellas y gelatinosas algas verdes para restañar los siglos de silencio que erosionan sus adarves. Parece que sus piedras palpitan acompañando el rasgueo de una guitarra en la mañana luminosa, el melismático quejido del cantaor espontáneo, o los doce compases del blues que llegó desde un lamento azul nacido en el Misisipi profundo. Las ciudades -y Cáceres no es una excepción- tienen su propia música, ese ritmo interior que marcan los metrónomos sumergidos en sus aljibes, las lápidas de astronautas del pasado en los museos, o las desvencijadas gárgolas que son trasunto de las hazañas de quienes cruzaron ese añorado mar primigenio.
Allí, sobre los tejados del corazón de la ciudad, maullidos quejumbrosos y crotoreos de apareamiento acompañan a los transeúntes, ajenos al tráfago y a las exigencias urbanitas. Cáceres, ciudad sonora, acompasa al caminante con la cadencia de un arrullo materno, y le guía entre las plazas de Santa María y San Jorge, buscando el ritmo seguro de sus fósiles atrapados en las canterías milenarias.
Sí, Cáceres es un vals, con sus dos tiempos suaves y uno fuerte y asincopado, que hay que bailar mirando a sus ojos de agua antigua, consciente de que está tan hecha a la medida del hombre que la lluvia, las procesiones, la música o el teatro siempre la desbordan. Sin ese swing, sin ese tempo medio y rápido tan adictivo, los moradores de la ciudad caminaríamos desnortados, desprovistos de nuestro reloj interno, de esa deliciosa y atávica condena que nos devuelve al centro tonal de su canción medieval, atrapados en una melodía encadenada, que nos tiene in aeternum embelesados por una belleza que nos es imposible de comprender o de atrapar solo con la mermada red de nuestras pobres palabras.
