martes, 5 de diciembre de 2023

Aubeck, un erudito en Badajoz

Este profesor de inglés afincado en la ciudad del Guadiana es uno de los mayores expertos mundiales en fenómenos aéreos anómalos

Quizá sea un dato anecdótico, pero lo cierto es que Chris Aubeck, uno de los mayores expertos mundiales en fenómenos aéreos inexplicables, ahora llamados UAPs (antes ovnis) vive actualmente en Badajoz. El dato lo hizo público durante una entrevista en el pódcast de conspiraciones Clave 45. Otra curiosidad es que la vocación de Aubeck se consolida tras ver un ovni en Talarrubias. 

El profesor de inglés (que también dio clases en Cáceres) es actualidad porque acaba de publicar un libro titulado ‘Platillos’ en el que curiosamente desmonta todo el folclore que se diseñó desde finales de los años cuarenta en torno a los mal llamados ‘platillos volantes’. Este erudito y ratón de hemeroteca ha dedicado su vida a recopilar avistamientos anteriores a 1947 y en este último trabajo demuestra que describir a los ovnis como discos es fruto de un poso cultural que tiene que ver con la cultura pulp y los cómics de los años 40 y 50, entre otras cosas.

Los periodistas en todo esto tenemos que entonar el mea culpa. La era moderna de los ovnis comenzó con el avistamiento del piloto Kennet Arnold el 24 de junio de 1947 sobre el monte Rainien. Curiosamente, el artículo original en el East Oregonian con el reporte de Bill Beguette no contenía esa descripción de ‘platillos volantes’. Sin embargo, en Associatte Press (AP) quisieron darle más gancho a la historia y editaron su texto con la frase «objetos brillantes parecidos a platillos». Más que nada para echar unas risas. Y la expresión ‘flying saucers’ se hizo viral, cuando, en realidad, los avistamientos con forma de plato invertido son minoritarios. Arnold negó durante toda su vida haber visto objetos voladores de esta forma y sí como «alas de murciélago». Sin embargo, esta ha sido la manera en la que hemos representado a las naves espaciales extraterrestres en el arte y la literatura. ‘Platillos’, el trabajo de este Aubeck es riguroso y espectacular, especialmente si te gusta la historia. Y recuerden que ese talentazo vive en Extremadura, en la ciudad del Guadiana.  


martes, 28 de noviembre de 2023

Ángel Martín, terapia grupal

En un país en el que el 6,7% de la población está afectada por la ansiedad, exactamente la misma cifra de personas con depresión, espectáculos como el de Ángel Martín son no solo pertinentes, sino que muy necesarios para el común de los mortales. Este actor, que triunfa en Youtube cada día con un vertiginoso informativo de solo un minuto de duración, es muy valiente, valiente de verdad.

La enfermedad mental –que uno de cada cuatro españoles padecerá a lo largo de su vida- está estigmatizada, al menos en nuestra sociedad. Las visitas al psiquiatra o al psicólogo con consideradas poco más o menos como vergonzantes o circunscritas solo para los ‘locos’, como con desprecio llamamos a quienes se apartan de lo que llamamos normalidad y necesitan terapia. Y todos en algún momento podemos estar ‘locos’.

Este actor ha pasado por el infierno de la enfermedad mental, de los internamientos y tratamientos, y habla sin tapujos de su experiencia. No es un espectáculo para reír a mandíbula batiente, pero sí te hace sonreír durante los 80 minutos de monólogo hilarante. Ángel Martín se convierte así en una excelente terapia grupal para todos los asistentes a su show. Las entradas deberían dispensarse en farmacias, quizá con receta. Lo cierto es que el millar de espectadores que el sábado asistió al Palacio de Congresos de Cáceres salió mejor de lo que entró y eso vale mucho más que el precio de cualquier entrada. Cada asistente interioriza las palabras del actor y hace suyos sus ejemplos, porque lo que él cuenta es una experiencia universal.


 Además de hablar del universo de la pareja y las relaciones humanas, gran parte de lo que contó se centró en las redes sociales. Efectivamente, éstas no son un ente externo y abstracto a nosotros, sino que están alimentadas por nuestras pulsiones y miserias. De nosotros depende construir una sociedad mejor con ellas. Ese es el reto. Punto para los locos. O quizá sería mejor decir: «Ángel Martín, este loco es un punto».

miércoles, 22 de noviembre de 2023

José María Gallego, un facilitador

 José María Gallego, un facilitador



Agroganadera cumplirá 40 años en 2024, sin este trabajador callado y discreto, pero lo hará gracias a esa labor en silencio de muchos profesionales del campo como él
En este mundo donde todo es confrontación, cainismo y polémica, siempre hay luces que te guían en este camino de sombras. La semana pasada la Feria Agroganadera de Trujillo rendía merecido homenaje a este veterinario responsable en gran medida de que este encuentro especializado enfile sus cuatro décadas de existencia. Su viuda e hijo recogían una placa y recibían el aplauso de todo el agro extremeño congregado en Trujillo. Recuerdo cuando le entregaron en 2010 uno de los Premios Agroganadera. Me definieron entonces a Gallego como un “facilitador”. Este veterinario ponía las cosas fáciles para el desplazamiento de animales y la celebración de espectáculos taurinos, que tienen su mandanga de burocracia. Hacía llevadero lo complejo.
Sus compañeros y familia finalizaron su homenaje en la feria con el adagio "El amor es siempre más fuerte que la muerte". Sin duda. Ahora esperemos que las obras del nuevo salón de actos finalicen por fin y pueda llevar el nombre de este trabajador público caracterizado por su discreción. Las ferias de nuestra región son fruto de un trabajo callado de mucha gente que, en silencio y sin alharacas, se esmera en el esplendor de nuestro sector primario. La Feria de Trujillo es un ejemplo. Por ella he visto pasear a Juan Andrés Fernández, veterinario que a sus 103 años aún se da un garbeo por las naves de ganado. La Agroganadera también es el esmero que, por ejemplo, Juan Luis Muñoz Carrasco pone en la preparación de sus limusines, botón de muestra de la pasión con la que los ganaderos y sus mayorales de las distintas razas se entregan a sus animales. El año que viene la Agroganadera volverá, sin José María, pero lo hará gracias a esa labor en silencio de muchos profesionales del campo como él.