Me gustaría hablar de mis peces tropicales. Me dan mucha compañía en casa. No requieren de mucho esfuerzo. Tengo un acuario de 100 litros, apoyado en un mueble esquinero. Utilizo un sustrato de piedra coralina, abono y roca cuarcítica. Para decorarlo he utilizado roca volcánica y madera de sabana. El filtro es exterior y además utilizo un aparato generador de oxígeno. Las especies que tengo son mollys, plathys, xyphos, cebritas, una coridora y un plecostomus. Además empleo planta natural, especialmente anubia, aunque se comen a veces las hojas los peces. Los alimento con larvas de gusano en gel y treta menú. A veces se reproducen y de hecho tengo siete mollys que han nacido hace un mes. Es un buen entretenimiento para calmar la ansiedad. Tener un buen acuario se parece a cuidar un bonsai.
Artículos publicados en EL PERIÓDICO EXTREMADURA todos los martes, en su contraportada.
domingo, 9 de diciembre de 2007
ESTOS SON MIS PECES
Me gustaría hablar de mis peces tropicales. Me dan mucha compañía en casa. No requieren de mucho esfuerzo. Tengo un acuario de 100 litros, apoyado en un mueble esquinero. Utilizo un sustrato de piedra coralina, abono y roca cuarcítica. Para decorarlo he utilizado roca volcánica y madera de sabana. El filtro es exterior y además utilizo un aparato generador de oxígeno. Las especies que tengo son mollys, plathys, xyphos, cebritas, una coridora y un plecostomus. Además empleo planta natural, especialmente anubia, aunque se comen a veces las hojas los peces. Los alimento con larvas de gusano en gel y treta menú. A veces se reproducen y de hecho tengo siete mollys que han nacido hace un mes. Es un buen entretenimiento para calmar la ansiedad. Tener un buen acuario se parece a cuidar un bonsai.
martes, 4 de diciembre de 2007
ODISEA NOCTURNA EN EL DEPÓSITO DE COCHES
Eres un monstruo. Te sigo todos los martes". Cuando escucho estas palabras siempre tengo la impresión de que algo malo va a suceder. Esto me lo decía de corazón un policía municipal en el depósito de vehículos de Cáceres. Yo iba a recoger el mío, retirado por estar mal aparcado entorpeciendo el tráfico en una intersección (sic). La mala suerte es que el Mégane aparecía con un pinchazo en una de sus ruedas. Un misterio. Las cosas empezaban a poner mal. Pero no era lo peor.
Los agentes me trataron amablemente. Era de noche e incluso me iluminaron para que pudiera cambiar la rueda. El problema es que las llaves del tapacubos y las de los tornillos no aparecían por ninguna parte.
Yo siempre las dejo en la guantera, aunque probablemente las metería en cualquiera de los mil cubículos secretos que tienen los coches ahora. También apliqué un reparapinchazos en espray. Pero fue inútil. Era una muesca profunda. Yo no recuerdo ningún bordillazo, pero estas cosas son así, algo inescrutable. Tuve que volver al día siguiente y que la grúa entrase en el depósito para después irme al taller. Ala, a soltar pasta. Con mi Renault 11 nunca pasaba nada. Y si pasaba abrías el capó y lo arreglabas como McGyver. Pero esa época pasó.
Me gusta tener seguidores en la policía local. No sabes de qué apuro te pueden sacar. Siento ser tan despistado y perder los tornillos habitualmente. Pero siempre que escucho un halago las cosas continúan francamente mal. ¿Por qué será? Refrán: Cuando te hacen halagos todo empieza a ir doblado.
Los agentes me trataron amablemente. Era de noche e incluso me iluminaron para que pudiera cambiar la rueda. El problema es que las llaves del tapacubos y las de los tornillos no aparecían por ninguna parte.
Yo siempre las dejo en la guantera, aunque probablemente las metería en cualquiera de los mil cubículos secretos que tienen los coches ahora. También apliqué un reparapinchazos en espray. Pero fue inútil. Era una muesca profunda. Yo no recuerdo ningún bordillazo, pero estas cosas son así, algo inescrutable. Tuve que volver al día siguiente y que la grúa entrase en el depósito para después irme al taller. Ala, a soltar pasta. Con mi Renault 11 nunca pasaba nada. Y si pasaba abrías el capó y lo arreglabas como McGyver. Pero esa época pasó.
Me gusta tener seguidores en la policía local. No sabes de qué apuro te pueden sacar. Siento ser tan despistado y perder los tornillos habitualmente. Pero siempre que escucho un halago las cosas continúan francamente mal. ¿Por qué será? Refrán: Cuando te hacen halagos todo empieza a ir doblado.
sábado, 1 de diciembre de 2007
Ventura&Remedios: la revolución que llega

Dicen Juanjo Ventura y Javi Remedios --y tienen razón-- que las revoluciones no llegan por generación espontánea, sino que deben darse una serie de situaciones para que ciudadanos anónimos quieran cambiar la realidad. Y aunque ellos no son anónimos, sí que llevan varios años contribuyendo a que la revolución llegue, al menos en Cáceres y de forma cultural.
En una ciudad donde tanto se echan en falta saraos con chispa , la presentación de un libro en un Carpe Diem lleno hasta la bandera demuestra que, pese a los agoreros, hay muchos que se creen la capitalidad y que tratan de contribuir a ella con lo mejor que tienen: su creatividad. Y un ejemplo de ello es El tragón rojo. Historias de una isla perdida , segundo libro del tándem Ventura&Remedios, presentado el jueves en Cáceres --el acto fue conducido por la periodista cacereña Carmen Gómez-- y al que no faltaron personas del mundo de la cultura, el periodismo y la sociedad cacereña que quisieron acompañar a los autores.
Juan José Ventura Fernández (Sevilla, 1969) trabaja desde 1991 en este periódico, donde además de responsable de suplementos comerciales, es autor ingenioso de una columna semanal que es como la vida misma. Javier Remedios Lasso (Cáceres, 1966) es director creativo de la empresa Creaerte y un tipo ocurrente-currante . Los dos han hecho realidad este libro donde realizan una dura crítica contra los gobiernos dictatoriales.
Lejos de ser un ladrillazo, El tragón rojo es, a través de la palabras, todo un empujón a la revolución que tanto necesita Cáceres.
MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ
El Periódico Extremadura
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