Alguna vez me toca descansar en algún día laborable. Confieso que en ocasiones tiro de manta, sofá y siesta profunda, de esa que te despiertas y por unos segundos no sabes en qué mundo vives. Sin embargo, siempre me cortan el sueño unas extravagantes e inoportunas llamadas telefónicas...
--Buenas tardes. ¿Está el usssuaaario de internet de la caaaasa?
--No mire, en casa no utilizo internet...
--Quisssiera cooomentarle la gran oferta de nuestra empresa. ¿Es vos tan amaaable de decirme cuánto paga de teléfono al mes?
--No, escúcheme, ésa es una información personal... ¿Desde dónde me llama?
--Este llamado se reaaaliza desde el laburo profesional de la operadora.
--Sí pero ¿dónde está eso, porque usted tiene un acento argentino que no se lo salta un gitano?
--No puedo faciiiilitaaarle esa información, boludo...
--¿Y yo le tengo que decir cuánto pago de teléfono? ¡Pero bueno!
Otra modalidad son los marcadores automáticos de teléfonos. Tú descuelgas y se va oyendo hasta el arrastre de la cinta...
--Ha... ganado... un... apartamento... en multipropiedad... marque almohadilla para obtener premio... inmediato...
También me han llamado para regalarme unos libros rarísimos. La voz de la comercial suena a través del auricular como un ruego desesperado. Yo ya he pedido que me borren de todas las operadoras y que no me llamen para nada, pero sigo en la lista negra. Refrán: Compra el vídeo del amor y hazlo en el televisor. Solo así podrás amar. No eres un tipo vulgar.
Artículos publicados en EL PERIÓDICO EXTREMADURA todos los martes, en su contraportada.
martes, 11 de diciembre de 2007
domingo, 9 de diciembre de 2007
ESTOS SON MIS PECES
Me gustaría hablar de mis peces tropicales. Me dan mucha compañía en casa. No requieren de mucho esfuerzo. Tengo un acuario de 100 litros, apoyado en un mueble esquinero. Utilizo un sustrato de piedra coralina, abono y roca cuarcítica. Para decorarlo he utilizado roca volcánica y madera de sabana. El filtro es exterior y además utilizo un aparato generador de oxígeno. Las especies que tengo son mollys, plathys, xyphos, cebritas, una coridora y un plecostomus. Además empleo planta natural, especialmente anubia, aunque se comen a veces las hojas los peces. Los alimento con larvas de gusano en gel y treta menú. A veces se reproducen y de hecho tengo siete mollys que han nacido hace un mes. Es un buen entretenimiento para calmar la ansiedad. Tener un buen acuario se parece a cuidar un bonsai.
martes, 4 de diciembre de 2007
ODISEA NOCTURNA EN EL DEPÓSITO DE COCHES
Eres un monstruo. Te sigo todos los martes". Cuando escucho estas palabras siempre tengo la impresión de que algo malo va a suceder. Esto me lo decía de corazón un policía municipal en el depósito de vehículos de Cáceres. Yo iba a recoger el mío, retirado por estar mal aparcado entorpeciendo el tráfico en una intersección (sic). La mala suerte es que el Mégane aparecía con un pinchazo en una de sus ruedas. Un misterio. Las cosas empezaban a poner mal. Pero no era lo peor.
Los agentes me trataron amablemente. Era de noche e incluso me iluminaron para que pudiera cambiar la rueda. El problema es que las llaves del tapacubos y las de los tornillos no aparecían por ninguna parte.
Yo siempre las dejo en la guantera, aunque probablemente las metería en cualquiera de los mil cubículos secretos que tienen los coches ahora. También apliqué un reparapinchazos en espray. Pero fue inútil. Era una muesca profunda. Yo no recuerdo ningún bordillazo, pero estas cosas son así, algo inescrutable. Tuve que volver al día siguiente y que la grúa entrase en el depósito para después irme al taller. Ala, a soltar pasta. Con mi Renault 11 nunca pasaba nada. Y si pasaba abrías el capó y lo arreglabas como McGyver. Pero esa época pasó.
Me gusta tener seguidores en la policía local. No sabes de qué apuro te pueden sacar. Siento ser tan despistado y perder los tornillos habitualmente. Pero siempre que escucho un halago las cosas continúan francamente mal. ¿Por qué será? Refrán: Cuando te hacen halagos todo empieza a ir doblado.
Los agentes me trataron amablemente. Era de noche e incluso me iluminaron para que pudiera cambiar la rueda. El problema es que las llaves del tapacubos y las de los tornillos no aparecían por ninguna parte.
Yo siempre las dejo en la guantera, aunque probablemente las metería en cualquiera de los mil cubículos secretos que tienen los coches ahora. También apliqué un reparapinchazos en espray. Pero fue inútil. Era una muesca profunda. Yo no recuerdo ningún bordillazo, pero estas cosas son así, algo inescrutable. Tuve que volver al día siguiente y que la grúa entrase en el depósito para después irme al taller. Ala, a soltar pasta. Con mi Renault 11 nunca pasaba nada. Y si pasaba abrías el capó y lo arreglabas como McGyver. Pero esa época pasó.
Me gusta tener seguidores en la policía local. No sabes de qué apuro te pueden sacar. Siento ser tan despistado y perder los tornillos habitualmente. Pero siempre que escucho un halago las cosas continúan francamente mal. ¿Por qué será? Refrán: Cuando te hacen halagos todo empieza a ir doblado.
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