Tenía celos de todo. De su padre. De su hermana. De su vecino. Del frutero de la esquina. Del extraño que se encontraba en el ascensor. De todos. Siempre había algo --qué sé yo el qué-- que le empujaba a tener una envidia enfermiza. No paraba hasta ver hundido en la desesperación al objeto de su inquina. Los norteamericanos asocian el color verde a la envidia. Pues bien, este hombre tendría entonces un color de piel como los guisantes. En el garaje se entretenía rayando con las llaves las carrocerías de otros coches de más gama que el suyo. Por las noches, cuando todos dormían escribía extrañas pintadas en los descansillos de las escaleras insultando a los vecinos.
Cuando hablaba con su madre procuraba poner verde a sus hermanos y tratar de decantar la balanza de su cariño hacía él, haciéndose pasar por víctima. Además, era un maestro de la interpretación. Había seducido a la directora de la empresa en la que trabajaba para poder ascender rápidamente. Era una agencia de viajes, un negocio familiar. No coincidían en edad, ni en formación ni en belleza. Los dioses dan extraños dones a los más impíos. El, un pibón. Ella, la bruja avería .
--Al corazón no le busques razón, contestaba él a quienes ponían en duda su relación.
Llegó muy lejos. La dueña murió y él controló la compañía chupándole la sangre a los empleados. Un día, antes de morir, miró al sol y levantó su brazo lleno de arrugas y colgajos.
--Pronto seré más brillante y cálido que tú, le dijo al sol.
Tenía razón. Al día siguiente lo incineraron. Refrán: El hombre celoso es siempre muy vanidoso
Artículos publicados en EL PERIÓDICO EXTREMADURA todos los martes, en su contraportada.
martes, 8 de abril de 2008
martes, 1 de abril de 2008
EL FOLLONERO BUSCA SUS RAÍCES EN GARROVILLAS
Jordi Evole ha encontrado a su primo en Garrovillas. Este titular no dice nada, de entrada, pero si explicamos que Jordi Evole es ese tábano de la actualidad llamado El Follonero , la cosa cambia. El Follonero ha aprovechado las vacaciones de Semana Santa para ir unos días a buscar lo que queda de su familia en Garrovillas de Alconétar, localidad natal de su padre y de la que su abuelo fue alcalde durante la República. Nunca había visitado el pueblo en 33 años de vida. Allí, al parecer, hospedado en una casa rural, estuvo charlando con un vecino, Antonio Evole, que posteriormente se le identificó --DNI en mano-- como su primo. En su propio blog, El Follonero asegura que no le extraña nada la ocupación del pariente --es marmolista-- dada la caradura de la que hace gala su personaje.
Está muy bien eso de buscar las raíces familiares. Y mucho más si has triunfado. Es una autolección de humildad. Ya casi todos los Evole emigraron, salvo este artesano resistente a la seducción de la gran ciudad. Jordi Evole en su blog ha puesto una foto con su primo y no pueden negar que son familia.
Ahora parece que está de moda tirar de árbol genealógico. Así, se sabe que Obama es primo noveno de Brat Pitt y Hilary Clinton de Angelina Jolie . Dicen que están investigando el ADN del ser humano para saber en qué parte del mundo se origino la vida. Todo apunta al "cuerno" de Africa. Y es que al final todos vamos a ser primos. Y a ser negros. Refrán: Ay, Follonero, mucho Jordi cosmopolitano y al final eres garrovillano
Está muy bien eso de buscar las raíces familiares. Y mucho más si has triunfado. Es una autolección de humildad. Ya casi todos los Evole emigraron, salvo este artesano resistente a la seducción de la gran ciudad. Jordi Evole en su blog ha puesto una foto con su primo y no pueden negar que son familia.
Ahora parece que está de moda tirar de árbol genealógico. Así, se sabe que Obama es primo noveno de Brat Pitt y Hilary Clinton de Angelina Jolie . Dicen que están investigando el ADN del ser humano para saber en qué parte del mundo se origino la vida. Todo apunta al "cuerno" de Africa. Y es que al final todos vamos a ser primos. Y a ser negros. Refrán: Ay, Follonero, mucho Jordi cosmopolitano y al final eres garrovillano
martes, 25 de marzo de 2008
ÚLTIMO ADIÓS A LOS VIAJES EN AUTOBÚS
La A-66 ha acabado por seducirme. Durante los últimos 18 años iba y venía de Sevilla en los autobuses de Alsa. Conocía por el nombre de pila a los conductores. Ya no podré contar anécdotas de soldados, emigrantes y viajeros despistados. Esta Semana Santa he cogido el coche y he tardado en llegar a la capital hispalense poco más de dos horas y media. Comparadas con las cuatro horas y media del autobús creo que salgo ganando. Eso sí, hay que estar pendiente de la carretera. La autovía está genial. La cuesta de la Media Fanega, donde antaño me mareaba en el autobús, ahora es un paseo. Eso sí, yo que voy siempre cumpliendo a rajatabla las indicaciones de tráfico me siento un poco mal. Precisamente allí, en unos túneles, había un cartel de la DGT que decía: "Modere su velocidad". El tramo está limitado a 80 kilómetros por hora. Pues bien, delante del cartelón y dentro del túnel me adelantó un tío que iría a 150 kilómetros por hora como mínimo. En fin, cosas de la carretera.
En Sevilla fui al Ikea con el coche y por allí pululaba medio Cáceres. ¡Qué poco originales somos los seres humanos! Siempre nos concentramos como borregos en los mismos sitios.
En casa te pones a montar el mueble. El croquis parece que lo ha pintado tu sobrino. A las dos horas de encajar piezas te das cuenta de que lo has montado al revés y que tienes que llamar al teléfono de atención al cliente de los holandeses. Menos mal que estaba comunicando. ¡Qué alivio! Los torpes somos una vez más legión. Refrán: Perrea, perrea, como borregos en Ikea.
En Sevilla fui al Ikea con el coche y por allí pululaba medio Cáceres. ¡Qué poco originales somos los seres humanos! Siempre nos concentramos como borregos en los mismos sitios.
En casa te pones a montar el mueble. El croquis parece que lo ha pintado tu sobrino. A las dos horas de encajar piezas te das cuenta de que lo has montado al revés y que tienes que llamar al teléfono de atención al cliente de los holandeses. Menos mal que estaba comunicando. ¡Qué alivio! Los torpes somos una vez más legión. Refrán: Perrea, perrea, como borregos en Ikea.
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