martes, 22 de abril de 2008

CAMBIO DE ACTITUD ANTE LA ENFERMEDAD

El dolor, cuando llega, te desborda. Cada día nos quejamos de cosas futiles y absurdas. Cada jornada nos esforzamos vanidosamente en hacerle la puñeta al otro sin piedad. ¡Cuánto esfuerzo desperdiciado! Pero una mañana se presenta la enfermedad, en ti o en alguien querido. ¡Y qué pronto cambia la escala de valores! Ya no importan las colillas del vecino en la escalera, ni el rayón que hiciste al coche en el garaje. Entonces te das cuenta de que tu vida o la de los tuyos está en manos de otros, de médicos, de enfermeros o de amigos. Es cuando se empieza a apreciar a los demás, a valorar sus virtudes y a no recrearse en sus defectos.
A medida que crecemos aumenta la cifra de seres amados que enferman, sufren y mueren. Es una terrible ley de vida. Siempre suelo hacer algo de humor en este espacio, pero me gustaría que este texto de hoy sirviera para que quien lo leyera se preocupara por el hermano, vecino o amigo que sufre la enfermedad o el abandono. A pesar de nuestra sociedad de confort esa gente existe. Están más cerca de lo que creemos, padeciendo en silencio, envueltos en el grito invisible de la desesperanza.
Estoy seguro de que hay un lugar en el que se toma buena nota de todas las acciones con los hermanos. Llamémosle Karma, Cielo, Archivos Akásicos o simplemente Justicia. Porque habrá un momento en el que todos tendremos que pasar por esa metamorfosis, dejar el equipo que nos han prestado para evolucionar por la tierra, y dar un salto mortal al infinito. Refrán: Ayuda al enfermo y tu descanso será eterno.

jueves, 17 de abril de 2008

REIVINDICACIÓN DE LA REPÚBLICA ESPAÑOLA

Estoy harto de tanto derecho de sangre. Muy cansado de tanta reverencia. De tanto miedo por mover los cimientos de la institución, de tanta venda en los ojos, de tanto cortesano agradecido. No entiendo que nadie por nacer en una familia u otra tenga más derechos que los demás o que por ese motivo todos tengamos que pagarles la existencia. Y no tengo nada en contra de la monarquía española. Parecen los más moderados con respecto a otras instituciones similares europeas. Además, los últimos acontecimientos y la llegada de Letizia --un caballo de Troya republicano, sin duda-- les han dado un aire vulnerable como hasta ahora nunca habían tenido. Ayer fue el día de la República y me gustaría reinvindicar esa época de la historia. Seguramente, tendrá luces y sombras. Lo cierto es que fue una insurgencia militar ilegal la que acabó con la III República española.
No me gustan tampoco los nobles. Solo hay que ver a la familia Alba en la televisión para comprender cómo un título hace perder la perspectiva de la realidad. No me gustan los latifundistas, ni los señoritos, ni los "glandes de España". No me gustan los tibios. Creo que en determinadas cuestiones hay que tomar "partido hasta mancharse", como decía Gabriel Celaya. Respeto la historia, el patrimonio, el honor, pero eso de ser mejores por nacimiento me parece que en el siglo XXI ya no tiene ningún sentido. Pues ya lo dije. Ahora vuelvo al rebaño de la mediocridad y la molicie, pero con la conciencia tranquila. Refrán: Cada 14 de abril florece mi fusil .

martes, 8 de abril de 2008

FINAL PREVISIBLE DE UN HOMBRE ENVIDIOSO

Tenía celos de todo. De su padre. De su hermana. De su vecino. Del frutero de la esquina. Del extraño que se encontraba en el ascensor. De todos. Siempre había algo --qué sé yo el qué-- que le empujaba a tener una envidia enfermiza. No paraba hasta ver hundido en la desesperación al objeto de su inquina. Los norteamericanos asocian el color verde a la envidia. Pues bien, este hombre tendría entonces un color de piel como los guisantes. En el garaje se entretenía rayando con las llaves las carrocerías de otros coches de más gama que el suyo. Por las noches, cuando todos dormían escribía extrañas pintadas en los descansillos de las escaleras insultando a los vecinos.
Cuando hablaba con su madre procuraba poner verde a sus hermanos y tratar de decantar la balanza de su cariño hacía él, haciéndose pasar por víctima. Además, era un maestro de la interpretación. Había seducido a la directora de la empresa en la que trabajaba para poder ascender rápidamente. Era una agencia de viajes, un negocio familiar. No coincidían en edad, ni en formación ni en belleza. Los dioses dan extraños dones a los más impíos. El, un pibón. Ella, la bruja avería .
--Al corazón no le busques razón, contestaba él a quienes ponían en duda su relación.
Llegó muy lejos. La dueña murió y él controló la compañía chupándole la sangre a los empleados. Un día, antes de morir, miró al sol y levantó su brazo lleno de arrugas y colgajos.
--Pronto seré más brillante y cálido que tú, le dijo al sol.
Tenía razón. Al día siguiente lo incineraron. Refrán: El hombre celoso es siempre muy vanidoso