martes, 29 de abril de 2008

Maharishi Mahesh Yogi ha muerto

El Maharishi Mahesh Yogi ha muerto. Quizá esto no le diga nada a nadie, pero durante el flower power este maestro de la Meditación Trascendental se metió en el bolsillo a todo el famoseo, incluido a The Beatles, entre otros muchos. Decía que si se recitaba un mantra durante media hora al día te volvías vegetariano y encontrabas tu yo interior . Al parecer, este swami o maestro indú tuvo --como muchos-- comienzos honestos, pero poco a poco el brillo de la fama y el lujo lo fue desvirtuando. Ha muerto con 90 años y una sonrisa picarona en los labios. Sí, bastante picarona, porque dicen que sus largas manos trataron de toquetear a Mia Farrow . El bueno de John Lennon , que de tonto no tenía ni un pelo en su extensa pelambrera, le dijo:

--Nos vamos. Tú que eres tan cósmico sabrás por qué.

Y es que los Beatles estuvieron viviendo en su régimen comunal con este señor que decía que reunía las deidades de Buda y Cristo en una sola. Ahí es ná el gachó . Menudo pieza.

Yo, a pesar de recitar mantras a manta, ni me he vuelto vegetariano, ni nada que se le parezca. Incluso cuando huelo un buen plato de ibéricos se me quitan todos los males y encuentro mi yo interior .

El astuto de Woody Allen en una de sus películas retrató al Maharishi Mahesh Yogi saliendo de los lavabos en un intento de desmitificar al santón. Yo siempre desconfío de estos tipos con túnica que vienen con recetas mágicas para solucionar problemas. Ojalá fueran verdad, pero no suelen funcionar. Refrán: El único Yogi bueno es el oso Yogi .

martes, 22 de abril de 2008

CAMBIO DE ACTITUD ANTE LA ENFERMEDAD

El dolor, cuando llega, te desborda. Cada día nos quejamos de cosas futiles y absurdas. Cada jornada nos esforzamos vanidosamente en hacerle la puñeta al otro sin piedad. ¡Cuánto esfuerzo desperdiciado! Pero una mañana se presenta la enfermedad, en ti o en alguien querido. ¡Y qué pronto cambia la escala de valores! Ya no importan las colillas del vecino en la escalera, ni el rayón que hiciste al coche en el garaje. Entonces te das cuenta de que tu vida o la de los tuyos está en manos de otros, de médicos, de enfermeros o de amigos. Es cuando se empieza a apreciar a los demás, a valorar sus virtudes y a no recrearse en sus defectos.
A medida que crecemos aumenta la cifra de seres amados que enferman, sufren y mueren. Es una terrible ley de vida. Siempre suelo hacer algo de humor en este espacio, pero me gustaría que este texto de hoy sirviera para que quien lo leyera se preocupara por el hermano, vecino o amigo que sufre la enfermedad o el abandono. A pesar de nuestra sociedad de confort esa gente existe. Están más cerca de lo que creemos, padeciendo en silencio, envueltos en el grito invisible de la desesperanza.
Estoy seguro de que hay un lugar en el que se toma buena nota de todas las acciones con los hermanos. Llamémosle Karma, Cielo, Archivos Akásicos o simplemente Justicia. Porque habrá un momento en el que todos tendremos que pasar por esa metamorfosis, dejar el equipo que nos han prestado para evolucionar por la tierra, y dar un salto mortal al infinito. Refrán: Ayuda al enfermo y tu descanso será eterno.

jueves, 17 de abril de 2008

REIVINDICACIÓN DE LA REPÚBLICA ESPAÑOLA

Estoy harto de tanto derecho de sangre. Muy cansado de tanta reverencia. De tanto miedo por mover los cimientos de la institución, de tanta venda en los ojos, de tanto cortesano agradecido. No entiendo que nadie por nacer en una familia u otra tenga más derechos que los demás o que por ese motivo todos tengamos que pagarles la existencia. Y no tengo nada en contra de la monarquía española. Parecen los más moderados con respecto a otras instituciones similares europeas. Además, los últimos acontecimientos y la llegada de Letizia --un caballo de Troya republicano, sin duda-- les han dado un aire vulnerable como hasta ahora nunca habían tenido. Ayer fue el día de la República y me gustaría reinvindicar esa época de la historia. Seguramente, tendrá luces y sombras. Lo cierto es que fue una insurgencia militar ilegal la que acabó con la III República española.
No me gustan tampoco los nobles. Solo hay que ver a la familia Alba en la televisión para comprender cómo un título hace perder la perspectiva de la realidad. No me gustan los latifundistas, ni los señoritos, ni los "glandes de España". No me gustan los tibios. Creo que en determinadas cuestiones hay que tomar "partido hasta mancharse", como decía Gabriel Celaya. Respeto la historia, el patrimonio, el honor, pero eso de ser mejores por nacimiento me parece que en el siglo XXI ya no tiene ningún sentido. Pues ya lo dije. Ahora vuelvo al rebaño de la mediocridad y la molicie, pero con la conciencia tranquila. Refrán: Cada 14 de abril florece mi fusil .