Desde que llegué a Cáceres hace ya 18 años siempre eché en falta una gran novela sobre la ciudad. Este es uno de los grandes aciertos de Francisco Rodríguez Criado , habitante y superviviente desde sus orígenes de esta columna de papel. Historias de Ciconia es su último trabajo, una novela coral, en la que la vida de cientos de personajes van tejiendo la realidad de la ciudad de Cáceres. Están todos. No falta ni Leopoldo el de la bicicleta. El mismo Francisco Rodríguez Criado es uno de los personajes. Tan solo una semana de vidas entremezcladas sirve para plasmar este óleo impresionista de una ciudad de provincias en el año 2006. Un cuadro con muchos tonos grises y cierta tristeza. Pero es que esta ciudad es así. El libro tiene el morbo de que sientes que a cada página el siguiente personaje eres tú. Máxime en mi caso, porque las referencias al periódico local y sus trabajadores son constantes. La verdad, lamento no haber sido incluido con un papelito.
Una torre de Babel llena de pequeñas miserias, anhelos, vecinos latosos, ´progres´ que no pueden serlo, jándalos inofensivos, honrados padres de familia que no lo son tanto... Las Historias de Ciconia son plenamente recomendables y en ellas Criado demuestra que domina todos los registros de la creación literaria.
Lo cierto es que siento cierta envidia del autor: Historias de Ciconia es la novela que quisiera escribir antes de morirme. El ya se me ha adelantado. Qué rabia. Tendré que conformarme con mis cuentos esperpénticos y disparatados. Refrán: Por fin esta ciudad es literaria veleidad .
Artículos publicados en EL PERIÓDICO EXTREMADURA todos los martes, en su contraportada.
miércoles, 17 de septiembre de 2008
Vida y muerte de tío Fausto, el de los toros
Tío Fausto había perdido la virginidad en Talaván, la vergüenza en Coria y media pierna en los toros de Serradilla hace ya tres veranos. Renegrido y más seco que la mojama, a tío Fausto no se le podía encasillar en una edad concreta. Demasiado viejo para tirarse al ruedo, pero muy joven como para pedirle que se retirase de su afición. Cuando nació ya tenía barba y el médico le dijo a su madre que había tenido un soltero para toda la vida. Ahora arrastraba su pierna ortopédica por todas las fiestas taurinas de la región. Aquello le daba la vida, y mucho más ahora que como último esquilador de burros de la provincia apenas tenía trabajo.
--"Pocos burros en el campo y muchos en Mérida", decía el sabio tío Fausto mientras enseñaba una boca llena de mellas, muelas picadas y zonas oscuras de claro origen infeccioso.
Tío Fausto se fajaba un pantalón atado con una guita o con un cuero de talabartero y se lanzaba a la lidia tradicional entre los vítores de la gente. Por la noche, en las fiestas de san Roque, se dice que era frecuente verle en bares de alterne en las carreteras, donde llegó a tener cuenta abierta. Desayunaba tostadas con aguardiente y por la tarde, tomaba un buen solysombra , mientras echaba la partida con los amigos. Usaba una gorra de mayoral tan raída y sucia por los revolcones que parecía un mendigo. Hablaba poco. No le hacía falta. Un día de borrachera se despertó en el campo rodeado de toros que le lamían las llagas. Entonces supo que había muerto y que estaba en el cielo. Refrán: Dame un capote de oro para que no me pille el toro .
--"Pocos burros en el campo y muchos en Mérida", decía el sabio tío Fausto mientras enseñaba una boca llena de mellas, muelas picadas y zonas oscuras de claro origen infeccioso.
Tío Fausto se fajaba un pantalón atado con una guita o con un cuero de talabartero y se lanzaba a la lidia tradicional entre los vítores de la gente. Por la noche, en las fiestas de san Roque, se dice que era frecuente verle en bares de alterne en las carreteras, donde llegó a tener cuenta abierta. Desayunaba tostadas con aguardiente y por la tarde, tomaba un buen solysombra , mientras echaba la partida con los amigos. Usaba una gorra de mayoral tan raída y sucia por los revolcones que parecía un mendigo. Hablaba poco. No le hacía falta. Un día de borrachera se despertó en el campo rodeado de toros que le lamían las llagas. Entonces supo que había muerto y que estaba en el cielo. Refrán: Dame un capote de oro para que no me pille el toro .
Casi víctima de los nuevos ´tocomochos´
Me pasó hace poco tiempo, mientras transitaba por la avenida Isabel de Moctezuma. Una chica se me acercó y golpeó su bolígrafo un cartapacio con unos papeles. No dijo nada y como ponía algo de una fundación de sordomudos todo parecía indicar que se trataba de una cuestación con recogida de firmas. Sin embargo y a pesar de mi candidez, reparé sobre el sello que figuraba en los papeles a firmar.
--Oye ¿Y este sello no es una fotocopia mala y borrosa? ¿Existe realmente esta fundación?
La verdad es que para ser sorda la chica debió leerme los labios porque me puso mala cara y salió corriendo al instante.
Otro día puse la televisión a horas intempestivas y en una cadena supuestamente progresista había un concurso de esos de llamar por teléfono si ves las dos diferencias de unas fotografías.
--¡Venga! ¡Llamad! ¿Por qué no lo hacéis? ¡Hay 500 euros de premio! ¡Pero llamad, hombre!
Yo llamé y te sale un contestador diciendo que tienes que llamar dos veces para que te cojan línea. Lo hice y después otro contestador te dice que vuelvas a intentarlo porque "estás de suerte". En fin, un timo del copón bendito que les reportó a sus arcas más de tres eurakos.
Todavía recuerdo a un señor mayor de mi barrio en Sevilla que me dio una lección sobre las "ganzúas de nuevo cuño". Ingenuo. Ahora me doy cuenta de que los sistemas se han sofisticado muchísimo y que almas cándidas como la mía son candidatas al ´cibertocomocho´. Refrán: Si eres propenso al timo es que tienes cara de primo .
--Oye ¿Y este sello no es una fotocopia mala y borrosa? ¿Existe realmente esta fundación?
La verdad es que para ser sorda la chica debió leerme los labios porque me puso mala cara y salió corriendo al instante.
Otro día puse la televisión a horas intempestivas y en una cadena supuestamente progresista había un concurso de esos de llamar por teléfono si ves las dos diferencias de unas fotografías.
--¡Venga! ¡Llamad! ¿Por qué no lo hacéis? ¡Hay 500 euros de premio! ¡Pero llamad, hombre!
Yo llamé y te sale un contestador diciendo que tienes que llamar dos veces para que te cojan línea. Lo hice y después otro contestador te dice que vuelvas a intentarlo porque "estás de suerte". En fin, un timo del copón bendito que les reportó a sus arcas más de tres eurakos.
Todavía recuerdo a un señor mayor de mi barrio en Sevilla que me dio una lección sobre las "ganzúas de nuevo cuño". Ingenuo. Ahora me doy cuenta de que los sistemas se han sofisticado muchísimo y que almas cándidas como la mía son candidatas al ´cibertocomocho´. Refrán: Si eres propenso al timo es que tienes cara de primo .
Suscribirse a:
Entradas (Atom)