Artículos publicados en EL PERIÓDICO EXTREMADURA todos los martes, en su contraportada.
martes, 6 de enero de 2009
Reivindicación del rey mago Artabán
El rey Artabán se perdió buscando al Niño Jesús. Salió después que Melchor, Gaspar y Baltasar, pero la luna le jugó una mala pasada y ocultó la estrella que seguía. Un zafiro, un rubí y una perla eran sus presentes para el nuevo Dios que nacía en Belén.
--¿Cuándo llegaremos a Jerusalén? ¿Dónde está tu Dios?, preguntó su ayudante mientras el viento llenaba de arena sus ojos.
--¡Tranquilo, pronto encontraremos la estrella!, le respondía con la mente llena de dudas.
Artabán agarraba con fuerza las bridas del camello y miraba al cielo tratando de encontrar alguna referencia para no desorientarse. A veces las lágrimas caían por sus mejillas y las ocultaba en el turbante.
Cuando hicieron un alto en el camino se encontraron a un hombre desarrapado y con la boca llena de llagas y heridas.
--¡Por favor, una limosna, si no el médico no me atenderá!
Artabán frunció el ceño y se metió la mano en la bolsa de los presentes... Cogió el zafiro y se lo dio al mendigo.
--¡Estás loco! Acabarás por despertar la ira de tu Dios y no tendrás nada con que agasajarlo cuando lo encuentres, le dijo su ayudante.
También se detuvo en una aldea del desierto, maldita por la peste. Entonces le entregó al alcalde de aquel poblacho el rubí para que enterrara a los muertos con dignidad.
Después, lleno de harapos, sucio y con los ojos arrasados por el viento, le dio entre sollozos la perla a su compañero y éste le abandonó. Habían pasado treinta años y aunque murió pobre y sin ver a Jesús, en realidad fue el que más cerca estuvo de él de todos los Reyes Magos de Oriente. Refrán: Cuando ayudas al hermano le das a Dios la mano.
--¿Cuándo llegaremos a Jerusalén? ¿Dónde está tu Dios?, preguntó su ayudante mientras el viento llenaba de arena sus ojos.
--¡Tranquilo, pronto encontraremos la estrella!, le respondía con la mente llena de dudas.
Artabán agarraba con fuerza las bridas del camello y miraba al cielo tratando de encontrar alguna referencia para no desorientarse. A veces las lágrimas caían por sus mejillas y las ocultaba en el turbante.
Cuando hicieron un alto en el camino se encontraron a un hombre desarrapado y con la boca llena de llagas y heridas.
--¡Por favor, una limosna, si no el médico no me atenderá!
Artabán frunció el ceño y se metió la mano en la bolsa de los presentes... Cogió el zafiro y se lo dio al mendigo.
--¡Estás loco! Acabarás por despertar la ira de tu Dios y no tendrás nada con que agasajarlo cuando lo encuentres, le dijo su ayudante.
También se detuvo en una aldea del desierto, maldita por la peste. Entonces le entregó al alcalde de aquel poblacho el rubí para que enterrara a los muertos con dignidad.
Después, lleno de harapos, sucio y con los ojos arrasados por el viento, le dio entre sollozos la perla a su compañero y éste le abandonó. Habían pasado treinta años y aunque murió pobre y sin ver a Jesús, en realidad fue el que más cerca estuvo de él de todos los Reyes Magos de Oriente. Refrán: Cuando ayudas al hermano le das a Dios la mano.
martes, 30 de diciembre de 2008
Cenas de Navidad y cenas de empresa
Hay quien espera todo el año la cena de empresa y no toma alcohol porque quiere disfrutar sereno de ver al jefe haciendo aún más tonterías de las que realiza habitualmente. Los restaurantes cuelgan el cartel de 'completo' porque el ser humano --como los lobos-- necesita comer junto a sus congéneres para establecer lazos afectivos. Muchos tocan ahora la zambomba junto a quienes han jurado odio africano gracias al milagro de la Navidad, espejismo que dura lo que las corbatas atadas alrededor de la cabeza y los efectos del alcohol destilado en el torrente sanguíneo.
Mañana, a la noche, será la madre de todas las cenas familiares. Lo cierto es que por lo que dicen los servicios de emergencia de las grandes ciudades es la madrugada en la que en más trifulcas tienen que intervenir. Durante todo el año ha habido alguna excusa para no verse, pero en la cena de Navidad hay que compartir mesa y mantel. Y claro, de algo hay que hablar. Así,desgraciadamente afloran las rencillas, los resquemores, las vendettas, las herencias mal partidas y los agravios comparativos. Afortunadamente, esta situación no se presenta en todos los casos y lo más que hay que sufrir es a algún pariente pesado al que se le sube el champán a la cabeza.
Lo malo es que alrededor de la mesa, en la comunión familiar, siempre hay sitios vacíos y añoranza de los que faltan.
Mañana, a la noche, deseo que nazca en todos nosotros la mirada ingenua de un niño y podamos darnos amor como principal regalo. Refrán: La cena de Nochebuena a veces es un problema
Mañana, a la noche, será la madre de todas las cenas familiares. Lo cierto es que por lo que dicen los servicios de emergencia de las grandes ciudades es la madrugada en la que en más trifulcas tienen que intervenir. Durante todo el año ha habido alguna excusa para no verse, pero en la cena de Navidad hay que compartir mesa y mantel. Y claro, de algo hay que hablar. Así,desgraciadamente afloran las rencillas, los resquemores, las vendettas, las herencias mal partidas y los agravios comparativos. Afortunadamente, esta situación no se presenta en todos los casos y lo más que hay que sufrir es a algún pariente pesado al que se le sube el champán a la cabeza.
Lo malo es que alrededor de la mesa, en la comunión familiar, siempre hay sitios vacíos y añoranza de los que faltan.
Mañana, a la noche, deseo que nazca en todos nosotros la mirada ingenua de un niño y podamos darnos amor como principal regalo. Refrán: La cena de Nochebuena a veces es un problema
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