Mis gusanos de seda han nacido por fin. Mereció la pena la espera de un año. Mis huevos --los de los gusanos, se entiende-- estaban ahí, en la caja de zapatos con los agujeros hechos en la tapa, en un rincón oscuro de la casa, durmiendo su sueño metamórfico. Y la verdad es que siempre, cuando se acerca el 19 de marzo, Día del Padre, sucede el milagro del despertar de los huevecillos.
Yo, que soy incrédulo por naturaleza, me sorprendo de que después de un año la vida pueda volver a brotar de esas minúsculas partículas negras. Lo malo es que como la primavera viene tan rara, con un marzo que ´mayea´, apenas hay moreras actualmente. En la ciudad casi ninguna.
Junto al periódico había dos moreras. Una ha sido talada en la calle de Alvaro López Núñez, imagino que por enfermedad o por peligro para los coches, porque era muy grande y las lluvias la habían desequilibrado peligrosamente. Otra apenas tiene hojas ahora. Los árboles tampoco son ajenos a esta locura climática y van a trasmano con los ciclos del mundo. Son las cosas del calentamiento global.
También he pensado en el origen del insulto "gusano". Está bien pensado, especialmente para alguna pequeña parte de la clase política e intelectualidad del país. A saber: Se pasan la vida haciendo el huevo. Les alimentamos desde que nacen a placer y no tienen que preocuparse de nada. Después por hacer el capullo se nos ablanda el corazón ya tienen asegurada la siguiente generación. Madre mía. ¡Pero qué bien viven los gusanos! Refrán: Si quieres medrar a placer haz el capullo por doquier .
Artículos publicados en EL PERIÓDICO EXTREMADURA todos los martes, en su contraportada.
martes, 17 de marzo de 2009
martes, 10 de marzo de 2009
Los hombres heridos
Me despierto cada mañana rodeado de hombres heridos camino de la nada. Algunos ya están muertos y no lo saben. Van cargados de amargura. El alma se les ha oxidado de golpe. Han dejado su vida en la cadena de montaje, en el supermercado, en la sala de juntas. Han sido años con el martillo neumático en las manos o con el palustre subido a un andamio. Han sido miles de madrugadas de reparación de averías o de un pequeño esfuerzo más "por el bien de la empresa".
"No te lo pide el dueño. Te lo pido yo", te decía el encargado, Y como eras amigo suyo le hacías el favor de ir, aún cuando fuera domingo o día de fiesta. Ahora el encargado y tú estáis agonizando en vida, en la cola del Inem de todos los días, haciendo los recados de la casa para no quedarse hundido en el sillón, frente a la televisión. En esa caja tonta el presidente habla y dice que está muy preocupado. Pero él no está como tú. No está muerto y hasta se le va el santo al cielo pensando en escenarios más agradables y voluptuosos. E intentas llenar la mañana de chapuzas absurdas para que tu mente no tenga conciencia de esa pequeña muerte. Y el bar, cada día es la misma sarta de estupideces, de risas sordas y socarronas. Hasta, a veces, has creído oír que te decían: "inútil". Pero giraste la cabeza y ellos seguían echando la partida, envueltos en el humo, como si nada, mirándote de reojo, pendientes de sus miserias. Y en la televisión cada vez que sale el locutor de los telediarios el corazón se te acelera cuando da las cifras del paro. El también puede ser el próximo. En el aire se masca que pronto serán cuatro millones de muertos en vida. Maldita crisis. Refrán: El paro nuestro de cada día se ha convertido en una sangría.
"No te lo pide el dueño. Te lo pido yo", te decía el encargado, Y como eras amigo suyo le hacías el favor de ir, aún cuando fuera domingo o día de fiesta. Ahora el encargado y tú estáis agonizando en vida, en la cola del Inem de todos los días, haciendo los recados de la casa para no quedarse hundido en el sillón, frente a la televisión. En esa caja tonta el presidente habla y dice que está muy preocupado. Pero él no está como tú. No está muerto y hasta se le va el santo al cielo pensando en escenarios más agradables y voluptuosos. E intentas llenar la mañana de chapuzas absurdas para que tu mente no tenga conciencia de esa pequeña muerte. Y el bar, cada día es la misma sarta de estupideces, de risas sordas y socarronas. Hasta, a veces, has creído oír que te decían: "inútil". Pero giraste la cabeza y ellos seguían echando la partida, envueltos en el humo, como si nada, mirándote de reojo, pendientes de sus miserias. Y en la televisión cada vez que sale el locutor de los telediarios el corazón se te acelera cuando da las cifras del paro. El también puede ser el próximo. En el aire se masca que pronto serán cuatro millones de muertos en vida. Maldita crisis. Refrán: El paro nuestro de cada día se ha convertido en una sangría.
martes, 24 de febrero de 2009
Experiencias en los aseos de caballeros
Los aseos de caballeros parece que últimamente son un lugar para todo menos para la toilette masculina. Al parecer la práctica de sexo en los baños es uno de los problemas de más difícil solución de la estación de autobuses pacense. Y digo yo ¿no hay otros lugares en el mundo para estos menesteres? Es como cuando pregunté a un amigo sobre el lugar más raro donde había hecho el amor.
--Pues en la cama, pardillo...
Recuerdo que el famoso pub Arny de Sevilla estaba junto a la estación de autobuses e imagino que si pierdes el bus de Lepe o Chipiona lo mejor es tomarse allí algo con los parroquianos...
En un baño de la Madrila Alta tuve una experiencia con un tipo que me conminaba con un rápido guiño con la cabeza a meterme unos polvos blancos por la nariz en el baño. ¡Qué miedo!
Otro aspecto son las pintadas que aparecen en las puertas de los servicios:
--"Hazlo tranquilo, hazlo contento, pero por favor: ¡hazlo dentro!", rezaba una inscripción.
Otras pintadas son referentes también a urgencias físicas, dejan teléfonos y dan muchos detalles corporales.
Yo he contado alguna vez que en Cáceres me encontré con un tipo de pelo rapado y bandolera que me hizo una disección de arriba a abajo con la mirada en los baños de la estación de autobuses con libidinosa intención.
En definitiva, los seres humanos somos muy complicados. Hemos construido algo que solo sirve para hacer una cosa y allí hacemos de todo menos esa cosa. ¡Qué país! Refrán: Cuando vayas al mingitorio no seas el chivo expiatorio .
--Pues en la cama, pardillo...
Recuerdo que el famoso pub Arny de Sevilla estaba junto a la estación de autobuses e imagino que si pierdes el bus de Lepe o Chipiona lo mejor es tomarse allí algo con los parroquianos...
En un baño de la Madrila Alta tuve una experiencia con un tipo que me conminaba con un rápido guiño con la cabeza a meterme unos polvos blancos por la nariz en el baño. ¡Qué miedo!
Otro aspecto son las pintadas que aparecen en las puertas de los servicios:
--"Hazlo tranquilo, hazlo contento, pero por favor: ¡hazlo dentro!", rezaba una inscripción.
Otras pintadas son referentes también a urgencias físicas, dejan teléfonos y dan muchos detalles corporales.
Yo he contado alguna vez que en Cáceres me encontré con un tipo de pelo rapado y bandolera que me hizo una disección de arriba a abajo con la mirada en los baños de la estación de autobuses con libidinosa intención.
En definitiva, los seres humanos somos muy complicados. Hemos construido algo que solo sirve para hacer una cosa y allí hacemos de todo menos esa cosa. ¡Qué país! Refrán: Cuando vayas al mingitorio no seas el chivo expiatorio .
Suscribirse a:
Entradas (Atom)