De una sociedad podrida hasta en sus cimientos nacen manifestaciones igualmente nauseabundas. Es lo que que sucede con un programa de radio en la República Checa: El delator , que premia a quien se ´chive´ del comportamiento incorrecto de los vecinos, familiares y compañeros de trabajo. El moderador del programa "compra" a sus víctimas todo tipo de delaciones sobre robos, malversaciones, abusos en el trabajo, engaños o deslices sentimentales. "Si alguien te ha enfadado por alguno de estos motivos corre a delatarle", es una de las frases de Tony, el flemático presentador.
El programa dura solo cuatro minutos, pero se repite tres veces a lo largo de la mañana. La delación fue muy utilizada en el pasado régimen autoritario checoslovaco. Así que parece que una sociedad acostumbrada a delatarse en privado no tiene tapujos ahora en hacerlo en público. El delator escucha en silencio mientras para intervenir si fuera necesario. Si confiesa el delatado cobra entre 80 y 150 euros.
Todo eso me recuerda mucho a las ´cazas de brujas´ de Joseph McCarthy , un senador republicano que abrió procesos a muchos norteamericanos acusándolos de comunistas con un estilo demagógico brutal.
Habrá quien delate por ánimos de vendetta o por injuriar y quien confiese solo por cobrar unos euros. Incluso habrá quien practique el arte de la delación por sentir el secreto placer del chivato. Esperemos que el programa se quede en la República Checa y no lo imitemos nunca. Refrán: Si te ´chivas´ del vecino vas por muy mal camino .
Artículos publicados en EL PERIÓDICO EXTREMADURA todos los martes, en su contraportada.
martes, 2 de junio de 2009
martes, 26 de mayo de 2009
La noche hace insólitos colegas de escenario
La política hace extraños compañeros de cama. Y la noche insólitos colegas en el escenario. Al menos eso es lo que pasó en la madrugada del sábado al domingo durante la fiesta que se celebró en La Bola tras los Premios Extremeña Sonora. Me gustan más las celebraciones postevento que los propios actos, porque los protagonistas dejan el rigor de sus personajes y empiezan a ser realmente ellos mismos.
Raimundo Amador , a pesar de ser una estrella, sorprende por su afabilidad. Aguantó sonriendo las miles de fotos que todos los asistentes querían hacerse con él. Y se subió al escenario para tocarse con los Spanglish unos temas fuera de programa. Pocos músicos son capaces de tanta generosidad. Y en plena jam sesion se subió Leonor Flores a cantar con él un blues y a hacerle los coros de Bolleré ante el asombro del personal asistente. Muy bien. Todos los consejeros de Cultura deberían al menos una vez al año subirse a un escenario y experimentar en carne propia el miedo escénico ante la gente y los focos. Así entenderían mejor el duro trabajo de los músicos. Sobre la calidad de la actuación diré simplemente fue un acto de espontaneidad gutural. Las fotos de ese instante mágico están a buen recaudo y sólo se las enseñaré a mis nietos cuando me pregunten por alguna anécdota de cuando éramos cándidos y teníamos el alma inquieta. Es lo que tiene la sociedad digital. A la calle cada día salen miles de personas con una cámara digital o un móvil en la mano. Es imposible escapar de ese ojo implacable. Refrán: Si te subes a la escena agita bien tu melena.
Raimundo Amador , a pesar de ser una estrella, sorprende por su afabilidad. Aguantó sonriendo las miles de fotos que todos los asistentes querían hacerse con él. Y se subió al escenario para tocarse con los Spanglish unos temas fuera de programa. Pocos músicos son capaces de tanta generosidad. Y en plena jam sesion se subió Leonor Flores a cantar con él un blues y a hacerle los coros de Bolleré ante el asombro del personal asistente. Muy bien. Todos los consejeros de Cultura deberían al menos una vez al año subirse a un escenario y experimentar en carne propia el miedo escénico ante la gente y los focos. Así entenderían mejor el duro trabajo de los músicos. Sobre la calidad de la actuación diré simplemente fue un acto de espontaneidad gutural. Las fotos de ese instante mágico están a buen recaudo y sólo se las enseñaré a mis nietos cuando me pregunten por alguna anécdota de cuando éramos cándidos y teníamos el alma inquieta. Es lo que tiene la sociedad digital. A la calle cada día salen miles de personas con una cámara digital o un móvil en la mano. Es imposible escapar de ese ojo implacable. Refrán: Si te subes a la escena agita bien tu melena.
martes, 19 de mayo de 2009
Paisaje tras la dura batalla de Soraya
No he experimentado en carne propia lo que son los fenómenos de masa colectivos hasta este pasado sábado en Valencia de Alcántara. Fui con escepticismo y acabé sumándome al Todos con Soraya sin ninguna duda de fe. Tras las votaciones, la verbena en la plaza era el paisaje triste de después de la batalla, pero los bares de la noche valenciana eran todo un ejemplo de pundonor desde la humildad de un pueblecito extremeño que no sabe, ni entiende, de politiqueos eurovisivos. De tanto escuchar la canción una y otra vez de madrugada hasta empezó a parecerme buena. Yo suelo ser crítico, pero la actuación de Soraya fue francamente brillante. O eso me pareció enardecido por la masa. Y mejor fue el apoyo de sus paisanos, que aun con la penúltima posición seguían cantando sin parar eso de La noche es para mí. Al día siguiente, en las horas ambiguas que mezclan a los madrugadores con los últimos de la fiesta, en el bar Ibérica escuché:
--¿Qué tal quedamos ayer?
--Pues mal en fútbol y en cante, peor...
Pero rápidamente hubo quien explicó que la debacle musical fue por un mamoneo entre países por no sé qué rollo de la emisión de la semifinal. O sea, que el que cantara bien o mal fue lo de menos. Ahora entiendo lo que es actualmente la Unión Europea: un conjunto de alianzas en las que los ciudadanos somos los que menos importamos. Sé que Eurovisión no es la Unión Europea. Pero se le parece y desde el sábado tengo mis oscuras sospechas. Refrán: Extremadura, con Soraya, que siempre da la batalla.
--¿Qué tal quedamos ayer?
--Pues mal en fútbol y en cante, peor...
Pero rápidamente hubo quien explicó que la debacle musical fue por un mamoneo entre países por no sé qué rollo de la emisión de la semifinal. O sea, que el que cantara bien o mal fue lo de menos. Ahora entiendo lo que es actualmente la Unión Europea: un conjunto de alianzas en las que los ciudadanos somos los que menos importamos. Sé que Eurovisión no es la Unión Europea. Pero se le parece y desde el sábado tengo mis oscuras sospechas. Refrán: Extremadura, con Soraya, que siempre da la batalla.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)