martes, 9 de junio de 2009

¿Bautismo por lo civil?

Creía que había escuchado todos los sinsentidos posibles pero cuando he conocido los fastos por el "bautismo civil" del hijo de la actriz Cayetana Guillén Cuervo se me ha sobrecogido el alma. Sólo desde una progresía de papel cuché o muy mal entendida se puede hablar de que un sacramento se reciba "por lo civil". Sinceramente, creo que se han quedado tan desprovistos de contenido que a algunos solo les importa el jolgorio y la fiestecita, en el culmen de la superficialidad humana. Si no quieres que tu hijo se bautice no lo hagas, pero, por favor, no montes un guateque y le pongas la coletilla de "por lo civil". Todas las opciones son respetables, pero hacer un sarao con famosos y poemas es un insulto para los altos valores que inspiraron a esos autores a escribir sobre temas tan sagrados como los derechos de los niños o los ciudadanos. Y hacer de eso un fotocool raya ya en lo obsceno.

Ahora se ha puesto de moda hacer una fiesta con regalos y globitos para los niños que no hacen la primera comunión. Una "comunión laica". Otro disparate. Parece que vamos a causar un trauma si les privamos de esos agasajos. Creo que con esas acciones los ultracompensamos o los convertimos en pequeños tiranos que siempre exigirán más. Nadie se murió por aprovechar la ropa del hermano o del vecino. No conozco a ningún coetáneo al que se le gangrenaran los pies por usar unas deportivas sin marca. En fin, creo que el recibimiento a alguien a la fraternidad humana merece mucho más respeto que ese cachondeo del corazón que montan unos paletos. Refrán: Un bautismo ´por lo civil´ es algo de lo más pueril.

martes, 2 de junio de 2009

Confiesa y gana: el arte de la delación

De una sociedad podrida hasta en sus cimientos nacen manifestaciones igualmente nauseabundas. Es lo que que sucede con un programa de radio en la República Checa: El delator , que premia a quien se ´chive´ del comportamiento incorrecto de los vecinos, familiares y compañeros de trabajo. El moderador del programa "compra" a sus víctimas todo tipo de delaciones sobre robos, malversaciones, abusos en el trabajo, engaños o deslices sentimentales. "Si alguien te ha enfadado por alguno de estos motivos corre a delatarle", es una de las frases de Tony, el flemático presentador.
El programa dura solo cuatro minutos, pero se repite tres veces a lo largo de la mañana. La delación fue muy utilizada en el pasado régimen autoritario checoslovaco. Así que parece que una sociedad acostumbrada a delatarse en privado no tiene tapujos ahora en hacerlo en público. El delator escucha en silencio mientras para intervenir si fuera necesario. Si confiesa el delatado cobra entre 80 y 150 euros.
Todo eso me recuerda mucho a las ´cazas de brujas´ de Joseph McCarthy , un senador republicano que abrió procesos a muchos norteamericanos acusándolos de comunistas con un estilo demagógico brutal.
Habrá quien delate por ánimos de vendetta o por injuriar y quien confiese solo por cobrar unos euros. Incluso habrá quien practique el arte de la delación por sentir el secreto placer del chivato. Esperemos que el programa se quede en la República Checa y no lo imitemos nunca. Refrán: Si te ´chivas´ del vecino vas por muy mal camino .

martes, 26 de mayo de 2009

La noche hace insólitos colegas de escenario

La política hace extraños compañeros de cama. Y la noche insólitos colegas en el escenario. Al menos eso es lo que pasó en la madrugada del sábado al domingo durante la fiesta que se celebró en La Bola tras los Premios Extremeña Sonora. Me gustan más las celebraciones postevento que los propios actos, porque los protagonistas dejan el rigor de sus personajes y empiezan a ser realmente ellos mismos.
Raimundo Amador , a pesar de ser una estrella, sorprende por su afabilidad. Aguantó sonriendo las miles de fotos que todos los asistentes querían hacerse con él. Y se subió al escenario para tocarse con los Spanglish unos temas fuera de programa. Pocos músicos son capaces de tanta generosidad. Y en plena jam sesion se subió Leonor Flores a cantar con él un blues y a hacerle los coros de Bolleré ante el asombro del personal asistente. Muy bien. Todos los consejeros de Cultura deberían al menos una vez al año subirse a un escenario y experimentar en carne propia el miedo escénico ante la gente y los focos. Así entenderían mejor el duro trabajo de los músicos. Sobre la calidad de la actuación diré simplemente fue un acto de espontaneidad gutural. Las fotos de ese instante mágico están a buen recaudo y sólo se las enseñaré a mis nietos cuando me pregunten por alguna anécdota de cuando éramos cándidos y teníamos el alma inquieta. Es lo que tiene la sociedad digital. A la calle cada día salen miles de personas con una cámara digital o un móvil en la mano. Es imposible escapar de ese ojo implacable. Refrán: Si te subes a la escena agita bien tu melena.