domingo, 8 de noviembre de 2009

CIUDAD (Historia para un vídeoclip)

Una ciudad se ve a lo lejos. Poco a poco nos vamos acercando, a cada golpe de batería, a los detalles urbanos, que aparecen por un segundo para después volver a la historia. Un grupo de personas en un carruaje se acerca. Los conduce un chico misterioso con un gorro peruano. El carro va despacio y sus pasajeros miran a un lado y a otro. Mientras cruzan un puente sobre el Guadiana, se van pintando la cara de blanco. Después le llega el turno a los ojos, a las manos, al pelo. Cada golpe de batería es un busto del museo de arte romano, cuya imagen dura tan sólo un segundo. Esculturas y fugaces rostros pintados se alternan al ritmo de la música. Todos se van vistiendo de payasos o malabaristas, siempre con símbolos peruanos, como ponchos, flautas de pan... Es un circo ambulante que llega a Mérida a presentar su humilde espectáculo. Buscan un solar inhóspito y lo llenan de vida, actuaciones y juegos. Los emeritenses los miran extrañados. Cada golpe de batería sigue siendo una escultura romana y ahora se alterna con los rostros de los integrantes del grupo. Los vecinos los miran extrañados. Cada vez más se va llenando el solar de gente, de sonrisas, de alegría y luz. Durante el solo de guitarra uno de los artistas se ve tocándola desde algún punto alto de la ciudad. Entonces llega la policía. Empiezan a echar a los artistas del solar de malos modos. Cada golpe de batería es un rostro pintado de blanco y lloroso o una imagen romana en actitud amenazante. El imperio actual quiere echar a los payasos. Los oprimidos son siempre los inocentes, hace dos mil años y ahora. La gente increpa a los policías. Hay cierto tumulto y confusión. Al final consienten en dejarlos y llegar a un acuerdo gracias al diálogo. Sigue la fiesta. Pero dura poco. Los cómicos tienen que irse. Recogen sus cosas. Se quitan las pinturas de la cara contristeza. Vuelven al carromato que sale en busca de otra ciudad a la que tratar de hacer feliz. El guitarrista sigue en lo alto de la montaña mirando cómo se alejan los artistas. Mañana será otro día en la ciudad.

martes, 3 de noviembre de 2009

La Bola de Cristal

Hace 25 años que se emitió el último programa de La Bola de Cristal , dirigido por Lolo Rico en Televisión Española y que tantos premios cosechó. Con pocos medios, pero imaginación y la ayuda de la movida madrileña, la directora hizo un espacio para niños que educaba y divertía al son de Alaska , Kiko Veneno o Santiago Auserón , entre otros. Al final era tan libre que resultó incómodo para el poder político y lo cortaron. Muchas voces de la caverna se levantaron contra un espacio que enseñaba a pensar a los niños. También recuerdo cómo otro programa matinal de Carlos Tena dejaba con un colapso a media España cuando incluyó un videoclip de Las Vulpes titulado Me gusta ser una zorra . Ahora la letra de aquella canción parece la de una cándida nana si la comparamos con los contenidos que emiten cada día las televisiones del país: Dibujos animados para adultos en horario para niños, tertulias vergonzantes en las que se cacarea en vez de hablar, pornografía sin tapujos, temas de conversación propios de lupanares y un concurso Gran Hermano que bajo el eufemismo de experimento sociológico muestra lo más abyecto de la naturaleza humana. Tras once ediciones ya sabemos que la señorita modosita acaba en brazos del tatuado macarra de barrio bajo el edredón. Mientras, la televisión carece de organismo de control y la legislación que prepara el Gobierno da manga ancha a los canales privados. Estamos realmente con el fango hasta las cejas. ¿Qué será lo siguiente? ¿Una muerte en directo? ¡Que vuelva la Bola de Cristal! Refrán: La televisión es la violación de las multitudes.

jueves, 29 de octubre de 2009