martes, 11 de enero de 2011

Diego Parra

Dice un viejo axioma periodístico que las columnas de opinión no deben utilizarse para comentar temas personales. Yo me lo voy a saltar hoy a la torera porque también hay otro aforismo que dice que el informador es noticia cuando nos deja. Quiero recordar a Diego Parra , corresponsal de este periódico en Malpartida de Cáceres cuando no existían los correos electrónicos, ni los gabinetes de prensa, ni las cámaras digitales. Nos dejó en vísperas de Reyes Magos. El era de los últimos referentes de una forma de hacer información, más artesanal, pero más pegada a la gente. Era un amante de su tierra, a la que siempre defendió y divulgó sus tesoros. A veces la pasión que ponía en todo le hacía ver la realidad desde un punto de vista muy personal y eso le acarreó algún disgusto. Pero la única intención que le movía era la defensa de su pueblo. El fue un informador pegado al rum-rum diario malpartideño de su radio, de noticias escritas en vieja máquina de escribir, de crónica deportiva a pie de cancha. Y hasta le plantaba cara al poder si era necesario. Un crack. Con él se va parte de la historia de EL PERIODICO EXTREMADURA.

Pero además de la dimensión periodística está una más importante, al menos para mí: la humana. Diego Parra era un colaborador dispuesto a todo. Recuerdo una serie estupenda sobre los pueblos de la provincia, que recorrió uno a uno. Eso le daba para escribir libros, la mayoría autoeditados y autofinanciados. Su nombre debería formar parte del callejero malpartideño. No soy objetivo pidiendo esto y tampoco pretendo serlo. Refrán: El amigo Diego Parra ya soltó sus amarras .

martes, 4 de enero de 2011

Sillas vacías

Es tiempo de sillas vacías. Una silla vacía recibió hace poco el premio Sajarov a la Libertad de Conciencia. Su destinatario, Guillermo Fariñas , no podía ir a la ceremonia porque las autoridades cubanas le denegaban el permiso a salir de la isla caribeña. El arriesgó su vida y su salud para conseguir cambios en el régimen de Fidel Castro . Otra silla vacía recogió el premio Nobel de la Paz. Debía haberla ocupado Liu Xiaobo , disidente chino encarcelado también por denunciar las violaciones de derechos humanos en China. Tampoco su mujer pudo salir de las fronteras del gigante asiático.

Estos dos luchadores por la libertad están haciendo un esfuerzo sobrehumano para que sus ciudadanos puedan disfrutar en el futuro de derechos básicos que ahora son una utopía. Probablemente se convertirán en mártires de la libertad de expresión y acabarán sus días en la cárcel. Liu Xiaobo, desde luego, va camino de ello. Detrás de ellos está la gente. Estamos todos, ciudadanos cobardes y aburguesados que nos beneficiaremos de los resultados de su lucha y seguro que no repararemos ni un segundo en recordarles. En España ha habido muchos mártires por la libertad durante la represión franquista. Uno de ellos fue Salvador Puig Antic , ejecutado vilmente. Otros como Marcelino Camacho estuvieron la mitad de su vida en la cárcel y cuando salieron, lejos de llevar una vida de lujo, fueron consecuentes con su ideología. Vivieron como obreros, en el anonimato, mientras muchos ciudadanos entraban de cabeza en la España ´del pelotazo´. Qué sociedad tan olvidadiza. Refrán: Haz lo que yo te digo pero no hagas lo que yo hago.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Santos Inocentes

Hoy es el día de los Santos Inocentes. Amén de las consabidas bromas y noticias falsas que a veces pueblan periódicos y noticieros este día, me pregunto quiénes son los auténticos Santos Inocentes hoy en día. No es difícil toparse con ellos. Mientras para unos el principal problema de estas fiestas es encontrar un digestivo con el que curarse de los atracones, otros no tienen con qué llenar sus estómagos vacíos a diario. Estamos en una sociedad de contrastes extremos que no nos prepara para la frustración. Tras el paso de Papá Noel, los Reyes Magos caminan inexorables a los domicilios de miles de niños donde dejarán regalos carísimos y espectaculares. La tecnología ha reemplazado al juguete de siempre. Obsequios en los que el niño es un mero espectador, pasivo ante la pirotecnia visual y violencia que se despliega ante sus ojos. Frente a ellos miles de niños que ni siquiera tendrán carbón de azúcar que llevarse a la boca, que son explotados realizando trabajos impropios de su edad, o que son soldados en guerrillas.
En este tercer año triunfal de la crisis económica creo que los auténticos Santos Inocentes somos todos los ciudadanos que hemos creído en el estado del bienestar y que ahora hacemos encajes de bolillos para llegar a fin de mes. Confíamos en la clase política y ésta no ha sabido encajar los zarpazos de la adversidad económica. Estamos inmersos en una completa anomia. Hemos sido unos ingenuos por confiar en una tranquilidad y estabilidad completamente ficticias. Ahora el desastre es irreparable. Refrán: Por los Santos inocentes, todos mienten.