martes, 18 de octubre de 2011

Miles de ciudadanos ya sienten el pellizco

Cinco millones de españoles sienten un pellizco en el estómago permanente. Es el que provoca el vivir instalado en la incertidumbre del paro. Y el resto de ciudadanos también sentimos como ese pellizco nos alcanza, nos rodea vigilante, nos roza y nos pone a tiro de piedra del miedo y de la desesperanza más absoluta. Millones de ciudadanos con un pellizco en el estómago, acumulando noches sin dormir pensando en la hipoteca, en la vuelta al cole, en la ortodoncia del niño o planteándose seriamente si es buen momento para tenerlos por culpa de políticos ineptos y empresarios inhábiles.
El pellizco se hace más fuerte cuando sabemos de los enchufismos de familiares a uno y otro lado del espectro político. Es muy triste el que hayan hecho del "y tú más" el principal argumento en los casos de nepotismo que se están desvelando ahora, pero no solo en el terruño, sino en todo el mundo.
Y continúa haciéndose el pellizco más intenso a la vez que se te pone cara de bobo cuando lees que a directivos de una caja de ahorros les jubilan por una cantidad tan astronómica que el juez los llama a capítulo. Finiquitos multimillonarios que nos ponen en la pista sobre quiénes se han llevado el dinero que falta en esta crisis, ante la pasividad de todos, entre ellos del Banco de España. Los políticos, mientras, viviendo en sus hoteles y derrochando en chóferes y traductores, discutiendo banalidades. Los ciudadanos, todos, con un terrible pellizco en el estómago y la mosca del paro zumbando detrás de la oreja. Refrán: Cuando dudo de mi existencia, me pellizco.

martes, 11 de octubre de 2011

Análisis sosegado de la boda de la duquesa

Celebro que una señora de 85 años demuestre más fuerza vital que una adolescente. Me alegra que la ciencia médica le salvara la vida y pueda haber cumplido su deseo de casarse con un señor 25 años más joven. Sin embargo, quiero analizar con sosiego y sin apasionamiento la boda de sainete en Sevilla de la duquesa de Alba. Me pesa mucho la continua alabanza a la propietaria de la mayor extensión de olivos del país y perceptora por tanto de millonarias ayudas. En pleno siglo XXI la nobleza, la sangre azul y esas costumbres medievales no tienen sentido. El pueblo llano, los sufridores de la crisis, lejos de mantenerse al margen de este acontecimiento trasnochado, jalea y apoya a una absentista, a la dueña por excelencia, a quien la fortuna le ha venido dada por derechos de sangre. Doña Cayetana tiene encima la Medalla de Andalucía, justificada en los trabajos de conservación de su inmenso patrimonio. Estaría bueno que encima eso tuviéramos que hacerlo los demás y a nuestro cargo. Me duele tanto peloteo con la nobleza más rancia en unos momentos tan complicados para el resto de los españoles. A todos nos hace mucha gracia el baile rumbero que se marcó la anciana a las puertas de su palacio. Más circo para un pueblo que ahora ya se ha quedado casi sin pan. Los señoritos cortijeros de siempre nos siguen tratando como imbéciles, mientras acumulan patrimonio sin parar. De fondo en este enlace entre noble y plebeyo, el ruido de sables de sus hijos, que piden la herencia de su madre en vida como cocodrilos que reclaman su particular y legítimo trozo de carnaza. Que les aproveche. Refrán: Cada uno de nosotros encierra en sí todos los siglos.

martes, 13 de septiembre de 2011

La Nueva Trova Cubana, a la gresca

Fueron mis héroes de juventud. Mis referentes vitales y musicales. Llenaron las horas de mi adolescencia con consignas revolucionarias y febriles frases de amor. La Nueva Trova Cubana, representada por Pablo Milanés y Silvio Rodríguez , ha sido siempre un faro en mi vida. Ahora, cuando todo parece que se derrumba, incluidos los regímenes que apoyaron, ha empezado la gresca entre los cantautores. Silvio ha calificado recientemente de "burda, desamorada" y "sin el más mínimo compromiso afectivo" la manera en que Pablo se ha manifestado sobre la realidad cubana, aunque reconoce que coincide "con muchos de sus juicios críticos". No me entra en la cabeza que este binomio ideal esté tirándose los trastos a la cabeza por culpa de unos conciertos de Milanés en Miami, que han sido recibidos con polémica por el nutrido grupo de disidentes que vive actualmente en la 'gusanera' de Florida. Al parecer esas voces acordadas de mi adolescencia, que parecían una sola persona mientras interpretaban 'Yolanda', ya hace 20 años que ni se hablan. "El Pablo que conozco", ha dijo Silvio, "tiene casi un cuarto de siglo de retraso". Rodríguez jamás ha permitido que en su presencia "nadie hable mal de Pablo", aunque Milanés lo incluya "entre los 'despreciables' que siguen defendiendo la Revolución". La verdad es que me siento triste por las revoluciones que acabaron transformadas precisamente en aquello contra lo que lucharon. Nos quedan las canciones, los poemas, pero ahora resuenan en mi alma como un pellizco dolorosísimo. Refrán: Pero queda la música... (L. E. Aute).