martes, 5 de febrero de 2013

De lo que saben los ciudadanos

De madrugones, de prisas, de tráfico imposible, de niños que hay que vestir corriendo porque llegan tarde al colegio. De nóminas que menguan, de facturas que crecen, de vidas que se van pasando corriendo tras un Dorado inalcanzable. De miedo a perder su empleo, de cansancio por no encontrarlo. De angustias porque hay que esperar mucho para la cita con el médico especialista y uno sigue con achaques. De pena por ver cada día al abuelo más abuelo y a los niños más hombres. De temor por esos chicos que se van a divertir un sábado y Dios sabrá a qué hora vendrán y cómo. De conversaciones de noche, en la intimidad del matrimonio sobre ese familiar al que tienes que echar un cable. De apreturas, de privaciones, de la pérdida de la inocencia sobre una democracia que cada día nos defrauda más. De ese esfuerzo que hay que hacer para sacar la empresa adelante y que nos piden los jefes a diario. De contratiempos, de desesperanza, de bocadillos envueltos en cuartillas en la oficina. De desconfianza total en quienes nos gobiernan y de los políticos en general. De un sueldo que se estira para llegar al fin de mes. De achaques en la espalda por tantas horas frente al ordenador o en la obra. De vacaciones que se acortan, de veraneos en el pueblo con los abuelos porque esto es lo que se puede hacer ahora. De un tiempo cada vez más para el trabajo y menos para uno mismo. De la vida, que es una y se va en un suspiro.



Pero de sobres, de contabilidad B, de la porquería que rodea a los partidos políticos de cualquier signo, no. De eso los ciudadanos no tenemos ni pajolera idea. Refrán:Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás formando parte de ella. (Joan Báez).

martes, 22 de enero de 2013

Vida en pareja

Desde que vivo en pareja me paso los sábados emparejando calcetines. No es que en esa acción se resuman las ventajas de la convivencia, pero cuando me preguntan por ello es lo primero que se me viene a la cabeza. También han entrado en mi vida las fiestas populares del pueblo de mi señora: san Blas, san Antón, y la Virgen de Altagracia eran hasta hace poco entelequias para mí y ahora son fechas en el calendario ineludibles, sin mencionar por supuesto san Roque y sus toros veraniegos. Además, ahora me disfrazo en carnavales y me visto de época en la feria del pueblo. ¿Será eso el matrimonio?




En mi ya lejana existencia de soltero mi casa era un santuario del caos en el que había altares al desorden por cualquier lado. Desde que vivo en pareja he aprendido a usar los posavasos, a poner el aspirador los domingos y a mejorar la técnica de la micción, para evitar esas gotitas que siempre se nos escapan a los hombres fuera de la taza.



--¿Es que no miras nunca cuando orinas, Juanjo ? ¡Y baja la tapa siempre, por favor!



Yo me encojo de hombros y trato de explicar, de excusarme con ojitos de cordero a punto de entrar en el matadero, pero es imposible hacer entender esa necesidad atávica y viril de marcar el territorio, aunque sea solo en el cuarto de baño.



Eso sí, ahora hay siempre un apoyo en el dolor y la enfermedad, alguien que se preocupa por tí, que te expresa siempre su amor y con quien los momentos buenos son el doble de buenos y los malos, simplemente regulares. Ahora me voy corriendo a emparejar calcetines, pero que nadie se entere de que ahí está parte del secreto de la felicidad. Refrán: Más vale un mal marido que buen querido.

martes, 15 de enero de 2013

Víctor Jara, justicia 40 años después


Este año se cumplen 40 de la detención ilegal, tortura y posterior asesinato del cantautor chileno Víctor Jara . Y han tenido que pasar cuatro décadas para que la justicia se ponga en marcha. Ocho exoficiales el ejército chileno están procesados por la muerte del autor de 'El derecho de vivir en paz'. Algunos de ellos se han presentado ya ante el Tribunal de Apelaciones. Dos de ellos, el coronel Hugo Sánchez Marmonti y el teniente Pedro Barrientos están procesados por delito de homicidio. Por supuesto, ya han negado siquiera conocerse. Muchas especulaciones y mitos revolotean sobre lo que pasó aquel 11 de septiembre de 1973. Lo cierto es que ese día las tropas del ejército chileno sitiaron la Universidad Técnica del Estado. Allí detuvieron a alumnos, profesores y personal de la institución, entre ellos el malogrado cantautor, que era profesor de teatro y folclore. Tal fue el número de detenidos que hubo que emplear el Estadio de Chile como campo de concentración. Desde 2003 se conoce como Estadio 'Víctor Jara'. Está probado que fue torturado y finalmente ejecutado el 16 de septiembre tras seis días de agonía. Recibió 44 impactos de bala y arrojado a las calles como un perro. Su mujer reconoció el cuerpo en un tanatorio y huyó del país. Víctor Jara era simplemente un hombre que denunciaba las injusticias humanas, como la guerra del Vietnam y el abismo entre terratenientes y jornaleros. Si hoy viviera seguro que abanderaba las críticas a este desastre crisis moral y económica que vivimos. Refrán: Una vida dedicada a la música es una existencia bien empleada.