martes, 1 de octubre de 2013

Ben Johnson, 25 años de un dopaje histórico

Aún recuerdo las portadas de los periódicos. El atleta canadiense Ben Johnson agitaba su brazo al paso por meta: era el 'hijo del viento' y le había ganado la partida al estadounidense Carl Lewis en la final olímpica de los 100 metros en Seúl'88. Además, sus 9,79 eran record mundial. Me decía mi madre aquello de que las mentiras tienen las patas muy cortas y su refrán se confirmó porque días después Johnson protagonizaba un caso de dopaje que cambiaría por completo la historia. Fue exactamente hace 25 años. Después todo era naufragio para este corredor canadiense de origen jamaicano. Dio positivo en estanozolol. La Federación Internacional de Atletismo le quitó todos los títulos logrados a un Johnson que volvía a dar más positivos en 1993. La sanción fue de por vida y todas sus marcas se borraron de un plumazo. El declive continuó cuando se convirtió en entrenador personal de Diego Armando Maradona , quien dio positivo en efedrina en el Mundial de Fútbol de EEUU en 1994, amén de una vida ligada a otras sustancias psicotrópicas. Posteriormente, las veleidades futbolísticas de Al-Saadi Ghadafi , hijo del dictador libio Gadafi , llevaron a Johnson a convertirse en su preparador físico. Llegó a jugar en el Perugia, pero dio positivo en un control de nandrolona. El dopaje, la trampa, no sólo es pernicioso porque es un engaño: el gran problema es que los dopados se realizan daños corporales irreparables y a veces mortales, cuando no acaban como auténticos juguetes rotos. Todo por no jugar limpio. Refrán: El que hace trampas jugando al infierno se va caminando.

martes, 17 de septiembre de 2013

Bernardo Núñez, adiós a un histórico del motor

Nos ha dejado recientemente Bernardo Núñez Gallego , 'Nardi' para los más allegados, un histórico del mundo de la empresa y del motor en Cáceres. En estos momentos tan complejos para los negocios, quiero recordar a quien, además de buen empresario y profesional, era un gran tipo y amigo de esta casa. Pocos saben que el fundador de Núñez Land Rover Cáceres tuvo una especial relación con este periódico, pues sus manos y sus conocimientos sobre electricidad repararon en muchas ocasiones la rotoplana del EXTREMADURA en la sede de La Madrila, así como las linotipias y también nuestra rotativa en las instalaciones de Aldea Moret. Resultaba muy caro que viniera un técnico del extranjero a arreglar aquellas máquinas y él --sin ser experto en el tema-- volvía a ponerlas en marcha milagrosamente. Los orígenes de Bernardo Núñez hay que situarlos junto con su hermano, cuyo taller mecánico por la plaza de toros cobró tanta fama que la Rover se fijó en ellos para instalar su concesionario oficial. 'Nardi' era más de electricidad y a su hermano se le daba mejor la mecánica. Los Talleres Hermanos Núñez hicieron después historia y muchas veces les hice reportajes. El último de ellos fue en el 2007, en la presentación del 4X4 Freelander 2, a la que asistió todo el 'catovismo', con José María Saponi a la cabeza. ¡Qué tiempos aquellos de vino y rosas! Ahora estas presentaciones son una 'rara avis'. Hacen falta más empresarios como 'Nardi'. Refrán: La bondad es la única inversión que nunca quiebra

martes, 10 de septiembre de 2013

Reflexiones sobre el Día de Extremadura

Ahora que los ecos del Día de Extremadura ya resuenan lejanos me apetece reflexionar sobre la jornada. Recuerdo aquellos Días de Extremadura multitudinarios, con 100.000 visitantes en Trujillo, estrellas de la música y discursos institucionales políticamente muy incorrectos que enardecían a masas ansiosas de reivindicar cualquier cosa. Pero todo aquello acabó en 1992 cuando Rodríguez Ibarra escuchó pitos y los abucheos le obligaron a improvisar su discurso. Algo se salió del guión. Al año siguiente se adujo que había que descentralizar la fiesta, ahorrar gastos y llevar la celebración a cada rincón de la comunidad. Con el tiempo siento que nos hemos dejado algo en el camino, que nos hemos vuelto tibios y que el orgullo de sentirse extremeño se ha diluido un poco. Creo que el Día de Extremadura no debe circunscribirse a la procesión de la Virgen de Guadalupe. La entrega de medallas en el teatro romano de Mérida el día anterior es un acto excesivamente encorsetado como para que cale en el ciudadano de a pie. A veces siento que es necesario dar un aldabonazo sobre el saberse extremeño, pegar un puñetazo en la mesa y gritar que estamos aquí. Es cierto que en tiempos pasados la jornada fue instrumentalizada políticamente, pero tampoco eso quiere decir que no nos podamos reivindicar nada ahora. Cuando veo manifestaciones como la Diada de Cataluña siento envidia y me gustaría que en Extremadura por encima de partidos políticos y creencias todos los ciudadanos se encuentren unidos en torno a un mismo proyecto regional. Refrán: Agosto seca las fuentes y septiembre se lleva los puentes.