martes, 1 de abril de 2014

Cuaresma, mucho más que olor a torrijas

Muchos amigos me preguntan --con cierta sorna y mala leche a partes iguales-- cómo desde una óptica progresista puede defenderse la Semana Santa, y especialmente la de Sevilla. ¡Ay, ortodoxos compadres de mis pecados! No conozco fiesta más culta, ni más arraigada en el pueblo, ni que despierte en mí más recuerdos sensoriales tan altos que en ellos no caben resquicios para el mal gusto. Estamos en tiempo de Cuaresma y a mi mente regresa la alegría de poder salir de nazareno en mi cofradía por primera vez. Vuelven los olores a las torrijas de mi madre y a los potajes de bacalao. Rememoro los consejos de mi padre a la hora de ceñirse la túnica y al verdadero significado de la palabra penitencia. Revivo la alegría que supuso ver a mi hermana vestida de nazarena de La Amargura. Y deseo el reencuentro con los amigos de toda la vida durante la Semana de Pasión. Eso no puede explicarse en ningún dossier turístico, ni lo puede verbalizar ningún político ni miembro de la curia. Esto no es el opio del pueblo, sino la explicación a escala humana de algo sucedido hace más de dos mil años y que ha marcado al mundo profundamente. No hay que olvidar la labor social que realizan las hermandades con colectivos desfavorecidos de la sociedad. Las cofradías eran las oenegés del siglo XV que han perdurado hasta nuestros días. Sí, están las bullas, los señoritos chulos que no entienden nada, la masificación y la vulgarización, como sucede en todos los órdenes de la vida. Pero si la Semana Santa en España no es un crisol de buenos deseos del ser humano, entonces que baje Dios y lo vea. Refrán: ¿Religión o paganismo? ¡Qué más da, si da lo mismo!

martes, 25 de marzo de 2014

El 'Beethoven japonés' era un canalla

La semana pasada hablé de la ética de un armonicista, Toots Thielemans , que tras perder capacidad pulmonar anunció su retirada de los escenarios. Hoy voy a contar la historia del caso opuesto, protagonizado por el músico Mamoru Samuragochi , que todos conocían como "el Beethoven japonés", ya que aseguraba que padecía sordera. El tal Mamoru, de 50 años, se disculpó el mes pasado de su mayúsculo embuste leyendo una lista de afectados en la que incluyó a todas las personas que compraron sus discos o fueron a sus conciertos. La rueda de prensa duró dos horas y media. Reveló ante 200 periodistas que sus famosas obras 'Sinfonía número 1 Hiroshima' o la banda sonora del videojuego 'Residen Evil' fueron compuestas por otro músico. Se trata del profesor Takashi Niigaki , quien escribió durante 18 años las obras que firmaba Mamoru. Tócate los bemoles. El fraude obligó a la productora del músico clásico a suspender las ventas de los CDs y cancelar sus actuaciones. A medida que crecía la popularidad de Mamoru se incrementó su pánico a ser descubierto. Tiene problemas de audición, pero no está legalmente reconocido como discapacitado. Sin embargo, utilizó ese argumento para vender más. En su biografía, además, se subrayaba que era hijo de supervivientes de la bomba atómica de Hiroshima. Asegura que ese dato es cierto, pero ahora, como al pastorcillo mentiroso del cuento, nadie le cree. Las mentiras tienen las patas muy cortas, me decía mi madre. ¡Qué razón tenía! Refrán: Músicos y poetas son de notar, porque tienen el seso en el calcañar.

martes, 18 de marzo de 2014

Toots Thielemans, el armonicista honrado

En estos momentos en los que la corrupción aflora como los champiñones en otoño, ha pasado de puntillas por los teletipos la noticia de que Toots Thielemans , el armonicista de jazz belga, ha suspendido sus conciertos por no poder dar el 100% que merece el público. Mientras que unos se lo llevan calentito cobrando de dinero público por organizar cursos inexistentes o simplemente por 'figuroneo' o 'postureo', otros --sabedores de su compromiso con sus seguidores-- prefieren dejar de ingresar dinero si no pueden ofrecer todo lo que se espera de ellos. Y es que Toots Thielemans tiene ya 91 años y una trayectoria musical espectacular con un instrumento que no es de los habituales en las formaciones de jazz. Hijo de un guitarrista, consiguió que la armónica cromática tuviera el reconocimiento que merece. El rey de la armónica ha tocado con los mejores: el saxofonista Charlie Parker , el clarinetista Benny Goodman ... Y también para los mejores vocalistas e intérpretes: Ella Fitzgerald , Quincy Jones , Bill Evans , Frank Sinatra , Ray Charles , Larry Schneider y Oscar Peterson , entre otros. Hasta hace muy poco, a pesar de su mermada salud, ha estado de gira por todo el mundo. Pero ahora siente que no tiene fuerzas para un concierto de horas soplando la armónica. Parece mentira que sea siempre el mundo del arte y la cultura el que nos esté dando lecciones de ética, mientras que el político al final parece que tiene la mano metida en el cajón permanentemente, al menos en este país de pícaros. Refrán: A la mula vieja, alíviale la reja.