lunes, 28 de septiembre de 2015

Una bolsa que te cambia la vida

Llegó hace unos días a la redacción una comunicación en carta. Ya es raro, porque el correo electrónico se ha impuesto como medio de interactuar entre fuentes y periodistas. Eso me llamó la atención. Podía haber sido una nota de prensa más. La remitía Gesto, Enfermeros Expertos en Estomaterapia, y dentro había una bolsa para la recogida de heces de pacientes ostomizados. Hacía 13 años que no veía una de ellas. Mi madre las usó en el proceso final de su enfermedad. El próximo día 3 de octubre será el Día Mundial del Paciente Ostomizado. Tras padecer un cáncer de colon o enfermedad de Crohn muchos tienen que pasar por el quirófano, donde se les hace una apertura en el abdomen para sacar una parte del intestino. Allí una bolsa recoge la orina y las heces. No es fácil convivir con esta realidad, aceptarse y que los demás asuman que bajo tu camisa están tus deposiciones. A muchos les cuesta reconocerlo. Quisiera explicar que esta es una realidad mucho más habitual de lo que parece. Recomendaciones para evitar el cáncer de colon puedo dar algunas, aunque ya las sabéis: dejar la vida sedentaria, evitar grasas e ingerir fruta y fibra. Si hay dudas se debe hacer una prueba de heces en sangre y de salir positiva, una colonoscopia. Sé que no es un tema agradable, pero no podemos obviar esta realidad y tenemos que hacer visibles a unas personas que ya han padecido bastante con su patología como para estar estigmatizadas por una simple bolsa abdominal. Refrán: Una vez que te has enfrentado al cáncer, todo te parece una lucha bastante sencilla. (David H. Koch).

martes, 22 de septiembre de 2015

Fidel Castro: escala técnica en Mérida

Ahora que el papa Francisco se reúne con los hermanos Castro en Cuba, me viene a la memoria la visita que realizó Fidel a Mérida en 1998. Tan sólo fueron 15 horas, una escala técnica entre la séptima Cumbre Iberoamericana y el encuentro con el por entonces presidente del Gobierno José María Aznar . El mandatario le devolvía a Juan Carlos Rodríguez Ibarra una visita reciente. Algo tienen Cuba y Fidel Castro (e Ibarra también) que no dejan indiferente a nadie. Al margen de posicionamientos políticos, lo que diga Fidel Castro se analiza, se desmenuza y siempre es noticia. Entonces el séquito del dirigente cubano era tal que su avión no pudo aterrizar en Talavera la Real y tuvo que hacer el recorrido en coche desde Lisboa. Los servicios secretos cubanos fueron muy estrictos y no se lo pusieron fácil a los informadores. Ya por entonces Fidel empezaba a mostrar cierto cansancio, pero solo aparente, porque dicen que se comió él solo una Torta del Casar y que la cena con 35 selectos extremeños duró hasta las cinco de la mañana. Las imágenes de EL PERIODICO EXTREMADURA de su visita al Museo Romano son antológicas. Castro prueba, lanzando una moneda al aire, la famosa acústica del recinto que permite no utilizar micrófonos. Fidel es ya un señor mayor pegado a un chandal que forma parte casi de su piel; un abuelo con mucha historia en su mirada, que hizo una revolución que ahora (re)evoluciona hacia otro modelo, pero que le planta cara a un sistema político y económico que no es --como experimentamos a diario-- ninguna maravilla. Refrán: Visitas de tarde en tarde, y corticas.

martes, 15 de septiembre de 2015

La lidia tradicional debe regularse

Cuando escribo este artículo ya van 12 muertos este verano en los llamados encierros tradicionales en España y desgraciadamente uno de ellos en nuestra región. Cada día los telediarios nos aderezan la cena con una cruenta imagen de un mozo --o no tan mozo-- corneado por un morlaco en lo que se supone que es una fiesta. Hoy se corre el famoso Toro de la Vega. 'Rompesuelas' será lanceado hasta la muerte en medio de una locura colectiva. La lidia popular necesita ser reglamentada para que pare esta sangría que solo deja familias destrozadas y crespones en los balcones de los ayuntamientos donde sólo debía haber alegría. Después vienen las explicaciones a las muertes de los mozos, a cada cual más peregrina: que si iba en chanclas, que si había ingerido más alcohol de la cuenta, que si se acercó temerariamente al animal o que fue responsabilidad suya por exponerse demasiado... Ninguna de ellas me vale. Un animal de 500 kilos perseguido y atormentado es capaz de cualquier cosa, de lo peor. Sus cuernos entran por las talanqueras con facilidad, que no siempre están bien revisadas. La lidia tradicional debe ser además, eso, lidia, no una serie de cobardes vejaciones una detrás de otra. Pero claro, eso plantearía la conveniencia o no de asegurarse de que quienes se ponen delante del astado tengan experiencia o sepan muy bien lo que hacen. Sé que algunos ayuntamientos contratan a recortadores para que protagonicen los lances. Hay que regular la lidia tradicional, porque de otra manera, no va a parar esta retahíla de muertes absurdas en lo que deberían ser unas fiestas. Ni toros ni mozos deben morir. Refrán: Desde la talanquera, huchea al toro cualquiera.