martes, 14 de junio de 2016

Los gemelos se casan dos veces


Siempre me ha fascinado la cultura asiática. Por eso no dejo de leer los teletipos fechados en China cada día. El último me ha dejado noqueado: Dos gemelos chinos se casan con gemelas y los cuatro se han hecho la cirugía estética para no confundirse. Se trata de un caso único de matrimonio entre hermanos y hermanas gemelas en el norte de China. La confusión entre los cuatro llegó a tales niveles que se han tenido que diferenciarse de alguna forma.

La historia es tal como sigue: Zhao Xin y Zhao Xun , hermanos e idénticos, se casaron con las gemelas Yun Fei y Yun Yang . Al parecido físico se añade que el timbre de voz es también el mismo. De hecho en la boda tuvieron que tomar medidas para que no se casara nadie con la pareja equivocada. Pero a los pocos meses los problemas se fueron amontonando pues uno de ellos en una cena de los cuatro tomó de la mano a una pareja que no era la suya. Mal rollo.

Con las confusiones 'in crescendo' decidieron pasar por un hospital de Shangai para someterse a unos retoques físicos en la cara que --aunque mínimos-- permitieran distinguirlos correctamente. Quizá para los occidentales todos los asiáticos nos parezcan iguales, por eso la foto que se han realizado tras la operación aún no me despeja dudas, al menos para nosotros, pero ellos están muy satisfechos y posan sonrientes en una foto. El problema es que siguen vistiendo igual las hermanas, lo que complica mucho todo.

No entiendo cómo una vida que ya de por sí es muy complicada, nos la hacemos más difícil aún.

¿No había mujeres en el pueblo vecino de Yuncheng, de donde son originarios los maridos, como para que tener que casarse con dos hermanas gemelas? ¿No había hombres en el mundo como para tener que elegir a dos exactamente iguales?


Siempre he oído hablar de la conexión especial que existe entre gemelos pero estos chinos han rizado el rizo. Refrán: ¡Qué lío una mujer con dos 'maríos'!

martes, 7 de junio de 2016

Entre 'fofisanos', 'gordibuenos' y 'merman'

Juan José VenturaJuan José Ventura
07/06/2016
 
El lenguaje es como una red que atrapa la realidad con mucha sutileza. Un ejemplo son los eufemismos que utilizamos los hombres para referirnos a nuestro aspecto. Cada vez más resuena en mis oídos la palabra 'fofisano', termino empleado para aquel varón que aun no teniendo un cuerpo esculpido en el gimnasio detenta un considerable atractivo físico. Claro está que salvo excepciones muy contadas todos los hombres nos creemos 'fofisanos', aunque no todos los 'fofisanos' somos 'gordibuenos' porque, al parecer, 'gordibuenas' solo pueden ser --por extraños misterios del lenguaje-- las mujeres. Vaya galimatías.
En resumen, el 'fofisano' puede ingerir cerveza helada en el chiringuito playero sin remordimientos de conciencia y dedicar el sábado por las mañanas a actividades más placenteras que el 'running'. Su dieta, lejos de estar tiranizada por las hipocalorías, se basa en proteínas e hidratos de carbono sin ton ni son. Así, un 'fofisano' no se preocupa por su cuerpo, al contrario que el (ya en vías de extinción) varón 'metrosexual'. Pero como los tiempos evolucionan que es una barbaridad acaba de llegar una nueva moda: los 'merman'. Son aquellos 'hipster' que se colorean la barba de tonos llamativos, tipo azul pitufo o rosa chicle. En este caso la traducción de 'merman' es algo así como 'sireno', lo que añade un punto más de ambigüedad a la situación, porque las sirenas tienen cola pero ¿y los 'sirenos'? ¿Es posible que un 'fofisano' sea también 'merman' a la vez? Otro lío. En Cáceres tenemos una zona muy 'hipster', muy de jóvenes bohemios barbudos y vegetarianos, que se concentra en torno al Psicopompo, un oasis de cultura y música en medio del cutrerío general. Aunque también por esos lares abundan los 'fofisanos' porque --seamos francos-- cuidar el físico a ciertas edades es una verdadera tortura.
Yo abrazo desde hoy mi condición de 'fofisano' y prometo, si el guión lo exige, teñirme la barba el día que mi mujer me dé permiso para dejármela. Entonces seré a la vez 'merman', 'fofisano' y blandengue. La combinación perfecta. Refrán: La belleza y la tontería van siempre en compañía.

martes, 31 de mayo de 2016

Carne humana autodestrozada

No entiendo ese empeño en querer ser quien no somos o el deseo desenfrenado de parecernos a un artista de cine. Siempre me he conformado con lo poco o mucho que la naturaleza me ha dado. Traigo esto a colación porque recientemente la Audiencia de Sevilla ha absuelto a un cirujano de un delito de falsedad documental y de dos delitos de estafa procesal. Una paciente le había pedido un aumento de glúteos "lo más parecido a los de la actriz y cantante Jennifer López ". Pero ya sabemos el largo trecho que existe entre la realidad y el deseo. Cuando lo que tenemos en nuestra cabeza no coincide con los resultados obtenidos llega la frustración y cargamos contra el primero que nos parece responsable de nuestra desgracia. La sentencia prueba que fue informada de todas las consecuencias de su intervención.


Por otro lado, un síntoma del desmadre que significa actualmente la cirugía estética en manos de desalmados es un nuevo reality , que en España se ha titulado 'Chapuzas estéticas', aunque su nombre original es Botched . En él dos doctores --algo cómicos pero muy rigurosos en su trabajo-- llamados Dubrow y Nassif se encargan de 'arreglar' las pifias cometidas en los cuerpos de hombres y mujeres que soñaron con ser quienes no eran. Por este programa pasa una galería de freaks , aunque también pacientes normales que se dejaron llevar por las ofertas de médicos sin escrúpulos en Los Angeles, una ciudad en la que el aspecto físico está por encima de cualquier otra consideración. Lo cierto es que muchos de los que acuden son verdaderos muñecos rotos o exparejas de estrellas de cine de medio pelo. En la mayoría de las ocasiones consiguen reconducir los cuerpos de sus pacientes hacia cierta normalidad, aunque también hay algunos casos perdidos. Y los médicos les aconsejan simplemente no volver a tocarse porque el destrozo sería ya irreparable. En España hay carnaza para montar la versión 'cañí' y seguro que cirujanos tan preparados como los americanos. Es una idea. Refrán: Caballo grande, ande o no ande.